7.7.11

Joan Margarit (Ao fundo da noite)





AL FONDO DE LA NOCHE




Está helando en el aire.
Guarda silencio incluso el ruiseñor.
Con la frente apoyada en el cristal
pido perdon a mis dos hijas muertas
porque ya casi nunca pienso en ellas.
El tiempo ha ido dejando sobre la cicatriz
su polvorienta arcilla, y es que, incluso
cuando uno ama a alguien, sobreviene el olvido.
La dureza en la luz es la del agua
que al deshielo gotea en los cipreses.
Pongo un leño, remuevo las cenizas,
vuelve a surgir la llama entre las brasas.
Empiezo a hacer café,
y vuestra madre, desde el dormitorio,
sonríe con su voz: Qué buen olor.
Has madrugado mucho esta mañana.


Joan Margarit







Está a codejar.
Até o rouxinol guarda silêncio.
Com a fronte encostada ao vidro
peço perdão a minhas duas filhas mortas
porque já quase nunca penso nelas.
O tempo foi depondo sobre a ferida
sua argila pulverulenta, aliás,
mesmo quando se ama, sobrevém o olvido.
A dureza na luz é a da água
que com o degelo pinga nos ciprestes.
Ponho um cavaco, remexo a cinza,
surge de novo a chama nas brasas.
Começo a fazer café
e a vossa mãe, lá do quarto,
sorri com a sua voz: Que cheirinho,
hoje madrugaste bem.


(Trad. A.M.)

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