Mostrar mensagens com a etiqueta Alejandro Céspedes. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Alejandro Céspedes. Mostrar todas as mensagens

20.8.14

Alejandro Céspedes (Resta um fio)





queda un hilo

el que con una línea todo lo separa
el que con una línea lo une todo

el hecho particular y sin importancia de que no lo veas no significa que no exista o que no esté aquí acechándote desde algún lugar de la página en blanco preparado y ansioso de saltar sobre tu ceguera

alguien que cree saber dónde encontrarlo
sigue fingiendo que sabe cómo ahorcarse

Alejandro Céspedes



resta um fio

esse que com uma linha tudo separa
esse que com uma linha tudo une

o facto singular e sem importância de não o veres não significa que não exista ou não esteja aqui à espreita, de algum lugar desta página em branco, preparado e ansioso por saltar à tua cegueira

alguém que julga saber onde achá-lo
finge que sabe como enforcar-se


(Trad. A.M.)

.

6.12.13

Alejandro Céspedes (Em que lugar de mim)





En qué lugar de mí
se agazapaba el hombre
que me iba a mirar como a un extraño.

En dónde estaba él cuando la lluvia
caía mansamente sobre el lomo
brillante y resignado de las vacas,
y mis botas de goma perseguían
el trozo de la rama que era un barco
por el caudal de las cunetas.

En dónde cuando el cauce
que formaban las hojas
de los árboles
iba vertiendo ríos
que llenaban los huecos
de la risa.

Cuando orinaba en las cuevas
de los grillos, dónde.
Dónde cuando desnudo
volvía el rostro y las manos hacia el cielo
para sentir la lluvia
deshilachar mi túnica de barro.

En qué lugar de mí
se agazapaba un hombre
mientras en pie, la lluvia,
como una verja inútil,
transparente,
me protegía del mundo que había fuera.

Sólo al agua
le ha sido concedido el elevarse.
Abandonar la tierra.
Separarse del barro que endurece
y afirma las pisadas de los hombres.
Formar parte del cielo
y alejarse.
Huir sin dejar rastros,
sólo el agua,
alma sola, sin cuerpo,
revive sin cadáver.

Pero no tú,
no yo,
polvo con forma
amasado en el fango de los días.

Por eso estoy aquí,
en la otra parte,
fuera.
Miro los mismos ojos que tú ves,
extraños,
mientras en pie,
la lluvia,
como una verja alta,
transparente,
es aduana del tiempo,
es frontera que cierra
el paso hacia la infancia
y separa a aquel niño que me mira
de este largo cadáver que hoy se moja.


ALEJANDRO CÉSPEDES
Hay un ciego bailando en el andén
(1993)

[Hay un ciego bailando en el andén]



Em que lugar de mim
se agachava o homem
que me olharia como um estranho?

Onde estava ele quando a chuva
caía mansamente no lombo das vacas,
brilhante e resignado,
e as minhas botas perseguiam
o troço do ramo que era um barco
pelo caudal das valetas?

Onde, quando o leito
formado pelas folhas
das árvores
ia despejando rios
enchendo os buracos
do riso?

Quando urinava nas covas dos grilos, onde?
Onde, quando desnudo
virava a cara e as mãos para o céu
para sentir a chuva
desfiar minha túnica de lama?

Em que lugar de mim
se agachava um homem
enquanto a chuva,
qual cerca inútil,
transparente,
me protegia do mundo lá de fora?

Só à água foi dado erguer-se.
Deixar a terra.
Apartar-se da lama que endurece
e afirma as pegadas dos homens.
Fazer parte do céu
e afastar-se.
Fugir sem deixar rasto,
só a água,
alma apenas, sem corpo,
revive sem cadáver.

Mas não tu,
nem eu,
pó com forma
amassado no lodo dos dias.

Por isso estou aqui
do outro lado,
fora.
Olho os mesmos olhos que tu vês,
estranhos,
enquanto a chuva,
qual cerca alta,
transparente,
faz de aduana do tempo,
fronteira que fecha
a passagem para a infância,
separando esse menino que me olha
deste longo cadáver que hoje se molha.

(Trad. A.M.)

.

27.2.13

Alejandro Céspedes (Empenhas-te em chegar até final)





(VIII)

Te empeñas en llegar hasta el final,
en exhumar ausencias, noches rotas,
mientras te va emergiendo
de yo no sé qué abismo de la mente
un iceberg de dudas que intentas derretir.
Y al amarnos, pues insistes en eso,
todas nuestras caricias se deforman.
El cuerpo es una jungla
tan poderosamente enmarañada
que nada hay más difícil que encontrarnos.
Nunca estamos tan solos como ahora.
Pero el dolor, que es sabio, nos engaña.


Alejandro Céspedes



Empenhas-te em chegar até final,
exumar ausências, noites perdidas,
enquanto te vai emergindo
de não sei que abismo da mente
um iceberg de dúvidas que tentas derreter.
E ao amar-nos, pois insistes nisso,
deformam-se nossas carícias.
O corpo é uma selva
tão poderosamente emaranhada
que nada há mais difícil que encontrar-nos.
Nunca estamos tão sós como agora.
Mas a dor, que é sábia, nos engana.


(Trad. A.M.)

.





24.10.11

Alejandro Céspedes (Sofres a miragem da noite)






V




Sufres el espejismo de la noche
que rellena los vasos y te envía
sus sombras alcahuetas.
Pero el día se empeña en recordarnos
que la noche es la niebla que separa
las promesas del miedo.
La escarcha que se asoma detrás de los cristales
se afila en una larga estalactita
que es preciso beber para saber que estamos
juntos, aunque ya existe una frontera
trazada entre los dos como una herida
que no quiere curar, ni emponzoñarse.


En la cima del sueño
el día tensa el arco.


El primer haz de luz que nos alcance
nos dejará desnudos de promesas.
Recoge esas palabras en desuso
antes que la mañana nos dispare.
No me dejes caer en la tentación,
y líbrame del mal,
del bien,
de la esperanza.


ALEJANDRO CÉSPEDES
Las palomas mensajeras sólo saben volver
Hiperión, Madrid
(1994)






Sofres a miragem da noite
que enche os copos e te envia
suas sombras alcoviteiras.
Mas o dia empenha-se em recordar
que a noite é a névoa que separa
as promessas do medo.
O orvalho aparecendo por trás dos vidros
afila-se numa longa estalactite
que temos de beber para saber que estamos
juntos, embora haja uma fronteira
entre os dois como uma ferida
que não quer curar, nem envenenar-se.


No cume do sonho
o dia retesa o arco.


O primeiro raio de luz que nos alcance
deixar-nos-á nus de promessas.
Colhe essas palavras em desuso
antes que a manhã nos rebente.
Não me deixes cair em tentação,
mas livra-me do mal,
do bem
e da esperança.


(Trad. A.M.)

.

25.9.11

Alejandro Céspedes (A vertigem de ver-me)






X



El vértigo de verme ante mí mismo,
el escapar de mí,
convierte la existencia en un catálogo
de conductas vacías.
Todo camino desemboca en otro,
toda huella conduce hacia la nada.
La vida es sólo vida.
Siempre vida.
Espacio.
Espacio que me ignora.
El presente es la deuda
que reclama el pasado


ALEJANDRO CÉSPEDES
Hay un ciego bailando en el andén
Hiperión, Madrid
(1998)






A vertigem de ver-me ante mim mesmo,
o fugir de mim,
converte a existência num catálogo
de condutas vazias.
Todo o caminho desemboca noutro,
todo rastro conduz ao nada.
A vida é apenas vida.
Sempre vida.
Espaço.
Espaço que me ignora.
O presente é a dívida
que o passado reclama.


(Trad. A.M.)



>>  ALEJANDRO CÉSPEDES, Topología de una página en blanco (2011)


.

25.8.11

Alejandro Céspedes (Também eu fui um deus jovem)






XIV


Yo también fui un dios joven
y aprendí a caminar sobre las aguas.

Pero a aquella inocencia
la sujetaba un nudo de promesas.
No existía el recuerdo
y la memoria era
esplendor en la hierba todavía.

La vida era ilusoria.
Después se hizo real, y ahora ya es cíclica.
Paloma mensajera
que únicamente sabe
volver, una vez suelta, hacia el origen.

Lo mismo que el recuerdo,
ya no sabe avanzar, sólo regresa
y me arrastra con él.
En su obsesión repite:
son los seres que fui los que me aguardan.
El recuerdo es un viento
que erosiona la magia de los días.

He aprendido muy tarde
cuánto reseca el sol de la memoria,
cómo eclipsa su óxido
la luz de la mirada,
con qué zarzas restriega nuestros labios.

Se va agostando todo
y se arruga el deseo entre las horas.
Maquillar las palabras,
recomponer caricias,
no acallará los ecos del pasado.

Del tiempo somos huéspedes,
él edifica nuestra anatomía
con sueños anudados
sobre la piel profundas cicatrices.

Emigran a la infancia
los pájaros que anhelan paraísos.

Sólo queda la ausencia.
Recolectar los astros luminosos
y azulejar con ellos
los sueños extinguidos
no tapará las grietas de la vida.

Después llega el recuerdo
ajado del continuo manoseo.
Como un perro perdido
yo me afano y me obceco
relamiendo unas latas ya vacías.

El agua hunde mis pasos.
Se nubla el esplendor que hubo en la hierba.
Palomas mensajeras
vuelven hacia el pasado
para llevar semillas de memoria.


ALEJANDRO CÉSPEDES
Las palomas mensajeras sólo saben volver
Hiperión, Madrid
(1994)


[Apología de la luz]







Também eu fui um deus jovem
e aprendi a caminhar sobre as águas.

Mas aquela inocência
um nó de promessas a segurava.
Não havia lembrança
e a memória era ainda
esplendor na relva.

A vida era ilusória.
Depois tornou-se real e agora é cíclica.
Um pombo-correio
que sabe apenas voltar,
uma vez solto, à origem.

Tal como a lembrança,
não sabe avançar, só volta para trás,
arrastando-me também.
E repete na sua obsessão:
são os seres que fui os que me esperam.
A lembrança é um vento
erodindo a magia dos dias.

Bem tarde aprendi
quanto resseca o sol da memória,
como eclipsa seu óxido
a luz do olhar,
com que garras esfrega nossos lábios.

Tudo vai murchando
e o desejo enruga-se entre as horas.
Maquilhar as palavras,
ou recompor carícias,
não calará o eco do passado.

Do tempo somos hóspedes,
que edifica nossa anatomia
com sonhos atados,
profundas cicatrizes na pele.

Emigram para a infância
os pássaros que anelam paraísos.

Resta só a ausência.
Colher os astros luminosos
e revestir com eles
os sonhos extintos
não tapará as fissuras da vida.

Depois vem a lembrança
corrompida de tanto uso.
Como um cachorro perdido
eu me afadigo e obceco
a lamber latas vazias.

A água me afoga os passos.
E nubla-se o esplendor que dantes havia na relva.
Pombos-correio
regressam ao passado
levando sementes de memória.


(Trad. A.M.)


.

17.8.11

Alejandro Céspedes (A inocência vencida)






XIV




Vencida la inocencia,
nuestra inmoralidad domesticada,
recogida en un día
la cosecha de todas las edades,
en un instante sólo,
sin aviso,
como una aparición, de pronto somos
conscientes de los años que pasaron
y que fuimos dejando resbalar
por nuestra piel aún joven
cuando éramos nosotros,
no la historia, no el tiempo, no los dogmas,
los dueños de la vida.
Ahora somos mortalmente conscientes
de que sólo nos queda
aquello que se sabe ya perdido.
Hemos ganado el miedo.



ALEJANDRO CÉSPEDES
Hay un ciego bailando en el andén
Hiperión, Madrid
(1998)






A inocência vencida,
a imoralidade domesticada,
apanhada num dia
a colheita de todas as idades,
num só instante,
sem aviso,
como uma aparição, de repente
tomamos consciência dos anos que passaram
e que nós fomos deixando resvalar
pela pele ainda jovem
quando éramos nós,
não a história, não o tempo, não os dogmas,
os donos da vida.
Agora somos mortalmente conscientes
de que nos resta apenas
o que sabemos já perdido.
Ganhámos o medo.


(Trad. A.M.)




>>  Alejandro Céspedes (sítio>tudo+algo) / Cátedra M.Delibes (bio+biblio+linques) / Wikipedia



.