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23.3.26

Horacio Castillo (Geração)




GENERACIÓN 

 

Animales de carne y hueso, con un poco de luz
   irremediable en los ojos,
a veces nos creíamos criaturas heroicas
y corríamos a las plazas. Escuchábamos
bellísimas palabras, las voces se otorgaban idéntico calor
y sentíamos el placer de la acción.
Pero luego, entre ruinas, comiendo el pan del sobreviviente,
comprendíamos. Y al salir el sol,
mientras los escarabajos emergían de las piedras,
avivábamos el fuego para ahuyentar la peste
y llorábamos por la siguiente generación.
 

Horacio Castillo  

[Otra iglesia]

  

Animais de carne e osso, com um pouco de luz
nos olhos, irremediável,
às vezes julgávamo-nos criaturas heróicas
e corríamos às praças. Escutávamos 
belas palavras, as vozes assumiam o mesmo calor
e sentíamos o prazer da acção.
Mas depois, entre ruínas, comendo o pão do sobrevivente,
compreendíamos enfim. E ao vir o sol,
com os escaravelhos a emergir dentre as pedras,
avivávamos o fogo para afugentar a peste
e chorávamos pela geração seguinte.
 

(Trad. A.M.)

 .

19.1.25

Horacio Castillo (Epístola)




EPÍSTOLA


Los judíos piden señales, los griegos sabiduría, 
pero yo digo: Enloqueced.
¿Dónde está el sabio, dónde está el escriba?
Ha sido escamoteada la luz del mundo.
¿Sois ciegos?
Alegraos de vuestra ceguera.
¿Sois sordos?
Alegraos de vuestra sordera.
El ciego ha sido escogido para verlo todo, 
el sordo para oír lo inaudible.
Sí, enloqueced.
Porque todos los ojos han sido velados 
y sólo vemos lo que no vemos, 
todos los oídos han sido sellados 
y sólo oímos lo que no oímos.
¿Queréis prodigios?
Enloqueced.
¿Queréis conocimiento?
Enloqueced.
Porque se trata de asir lo Inasible 
y las manos se quiebran, 
se trata de tocar la Verdad 
y arde la razón.
Enloqueced.


Horacio Castillo

[Marcelo Leites]



Os judeus pedem sinais, os gregos sabedoria,
mas eu digo: Enlouquecei.
Onde é que está o sábio? Onde está o escriba?
Escamotearam a luz do mundo.
Vós sois cegos?
Alegrai-vos da vossa cegueira.
Sois surdos?
Alegrai-vos da vossa surdez.
O cego foi escolhido para ver tudo,
o surdo para ouvir o inaudível.
Sim, enlouquecei.
Porque todos os olhos foram velados
e nós vemos só o que não vemos,
porque todos os ouvidos foram selados
e nós ouvimos só o que não ouvimos.
Quereis prodígios?
Enlouquecei.
Quereis conhecimento?
Enlouquecei.
Porque se trata de tocar o intocável
e as mãos partem-se,
trata-se de tocar a Verdade
e arde a razão.
Enlouquecei.


(Trad. A.M.)

.

21.8.23

Horacio Castillo (Visita ao mestre)




VISITA AL MAESTRO



Llueve sobre colinas y jardines.
Allá, junto a la ventana, está el fuego.
Hablar o callar ¿qué es lo mejor?
Preguntar o responder ¿qué es lo peor?
Llueve sobre colinas y jardines,
el agua salmodia en la penumbra.
¿También el callar es un hablar?
¿También el hablar es un callar?
Llueve sobre colinas y jardines.
Un caballo negro viene como volando.
¿La respuesta es entonces la pregunta?
¿La pregunta es entonces la respuesta?
Llueve sobre colinas y jardines.
El silencio del cuarto es el silencio del mundo.


Horacio Castillo
 

[Otra iglesia] 

 

 

Chove em colinas e jardins,
além está o fogo, ao pé da janela.
Falar ou calar, qual é melhor?
Perguntar ou responder, qual é pior?
Chove em colinas e jardins,
a água ouve-se cantar na penumbra.
Também o calar é falar?
Também o falar é calar?
Chove em colinas e jardins,
um cavalo negro chega como voando.
A resposta então é a pergunta?
A pergunta então é a resposta?
Chove em colinas e jardins,
o silêncio do quarto é o silêncio do mundo.
 

(Trad. A.M.)

 .

25.12.18

Horacio Castillo (Omphalos)






OMPHALOS



Toma una piedra - dijo el mensajero - y marca el centro del mundo.
Pregunté de puerta en puerta, de plaza en plaza, de ciudad en ciudad,
pero nadie sabía responder. Y seguí a tientas el camino,
perdiendo a veces el rumbo, volviéndolo a encontrar,
confiado solamente en las palabras del mensajero:
Toma una piedra y marca el centro del mundo.
Más de una vez estuve a punto de renunciar,
de echarme para siempre al sueño de los padres,
pero de pronto el corazón comenzaba a saltar dentro del pecho,
venían a mi boca palabras de una lengua desconocida,
y apresurando el paso exclamaba: Antes de que se vaya la estrella.
Así llegué a una tierra donde lo primero que vi
fue un hombre que había hecho un agujero en una tumba
y echando agua fresca repetía: Bebe, hijo mío.
Después vi una multitud que excavaba el lugar
y sacando los huesos de los muertos los llevaba en un carro,
delante del cual iba una mujer arrojando piedras al sol
y gritando: Ocúltate, para que la muerte no encuentre el camino.
También vi un pájaro que había salido de un pozo
y estaba sobre el brocal, junto al cual las mujeres
se habían congregado para interrogarlo:
¿Qué has visto allá abajo? -decían. Y el pájaro contestaba:
He visto hombres rapados, muchachas despeinadas,
niños mordiendo la manzana oscura de la nada.
Entonces las mujeres se asomaban a la boca del pozo
y arrojaban, gimiendo, grandes ramos de albahaca.
Había allí un árbol gigantesco, un tronco petrificado
junto al cual las muchachas llenaban de lana las almohadas
y colchones, y trenzando los cabellos de la novia, cantaban:
"Oh mi blanco algonodero, nadie te arrebatará,
y nuestro patio tendrá gracias, nuestra casa luz."
Los hombres bailaban gravemente en círculo
y el que llevaba la ronda, golpeando el suelo con el pie,
cantaba: "Esta es la tierra que nos comerá,
esta es la tierra que come niños, flores y muchachas."
Llegué junto al árbol y bailé con aquellos hombres,
tomados del hombro bailamos toda la noche,
hasta que mi boca empezó a balbucear una lengua desconocida
y volví a oír la voz del mensajero:
Toma una piedra y marca el centro del mundo.
Tomé una piedra y la puse junto al árbol
y la piedra se llenó de hojas, el árbol de sol.


Horacio Castillo 





Pega numa pedra - disse o mensageiro - e marca o centro do mundo.
Perguntei de porta em porta, de praça em praça, cidade em cidade,
ninguém sabia responder. E continuei a tentear o caminho,
às vezes perdendo o caminho, tornando a encontrá-lo,
confiado apenas nas palavras do mensageiro:
Pega numa pedra, marca o centro do mundo.
Mais que uma vez estive a ponto de desistir,
de me entregar para sempre ao sono dos antepassados,
mas o coração de repente saltava-me no peito,
vinham-me à boca palavras de uma língua desconhecida,
e exclamava, apressando o passo: Antes que a estrela se vá.
Assim cheguei a uma terra onde o que vi primeiro
foi um homem que fizera um buraco numa sepultura
e repetia, deitando-lhe água fresca: Bebe, meu filho.
Depois, vi uma multidão a escavar no lugar
e a tirar os ossos dos mortos, que levava num carro
com uma mulher à frente, atirando pedras ao sol
e gritando: Oculta-te, para que a morte não encontre o caminho.
Também vi um pássaro que tinha saído de um poço
e estava em cima de um muro, onde as mulheres
se juntaram para o interrogar:
O que é que viste lá em baixo?  - E o pássaro:
Vis os homens rapados, moças despenteadas,
crianças roendo a maçã  escura do nada.
Então as mulheres chegavam-se à boca do poço
e atiravam, gemendo, grandes ramos de alfavaca.
Onde havia uma árvore gigantesca, um tronco petrificado,
ao pé do qual as moças enchiam de lã almofadas
e colchões, fazendo tranças à noiva, e cantando:
- ‘Ó meu branco algodoeiro, ninguém te há-de roubar,
nosso pátio terá graças e a nossa casa luz’.
Os homens bailavam gravemente em redor
e o que mandava na rusga, batendo com o pé no chão,
cantava assim:  - ‘Esta terra nos há-de comer,
que ela come moças, flores e crianças’.
Cheguei ao pé da árvore e entrei na roda, uns e outros,
ombro a ombro, bailámos a noite toda,
até a minha boca se pôr a balbuciar uma língua desconhecida
e eu voltar a ouvir a voz do mensageiro:
Toma uma pedra e marca o centro do mundo.
Tomei então uma pedra, pu-la ao pé da árvore,
e a pedra encheu-se de folhas, e a árvore de sol.

(Trad. A.M.)


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3.1.15

Horacio Castillo (Para ser recitado)





PARA SER RECITADO EN LA BARCA DE CARONTE



El paisaje es más hermoso de lo que habíamos imaginado:
estas murallas que caen a pico sobre nosotros,
aquel sol negro descendiendo sobre la laguna,
allá, a estribor, un arco iris que refracta la niebla.
Pero esta moneda de hierro entre los dientes,
este óbolo que debemos morder hasta el término del viaje,
cierra la boca que desea cantar.
Cantar para estas almas tristes sentadas en el banco,
mientras el cómitre marca con el látigo el compás,
mientras ordena remar sin interrupción,
cada vez más fuerte, cada vez más rápido, más lejos de la luz.

Horacio Castillo

[Sibilas y pitias]



O panorama é mais belo do que imaginávamos,
estes muros caindo a pique sobre nós,
o sol negro a baixar na lagoa,
além, a estibordo, um arco-íris refractando a névoa.
Mas esta moeda de ferro nos dentes,
este óbolo a morder até ao fim da viagem,
tolhe a boca que deseja cantar.
Cantar para estas almas tristes sentadas no banco,
enquanto o comitre marca com o látego o compasso,
mandando remar sem parar,
cada vez mais forte, mais rápido,
mais longe da luz.

(Trad. A.M.)

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18.7.13

Horacio Castillo (Arte poética)





ARTE POÉTICA



Soltar la lengua, de manera que no trabe el producto
que viene desde adentro, impulsado
por una fuerza superior
y el hábil juego de riñón y diafragma;
insistir presionando los músculos
como para expulsar
un caballo o un cíclope;
repetir el procedimiento
provocándolo inclusive con los dedos
o una materia acre,
hasta quedar vacío, sólo reseca piel,
odre para colgar del primer árbol,
extenuada matriz de lo volátil, acaso de la luz.

Horacio Castillo



Soltar a língua, de modo que não trave
o produto que vem lá de dentro, empurrado
por uma força superior
e pelo jogo hábil de rim e diafragma;
insistir pressionando os músculos
como que para expulsar
um cavalo ou um ciclope;
repetir o procedimento,
usando mesmo os dedos
ou uma matéria acre,
até ficar vazio, só resseca pele,
odre para pendurar na primeira árvore,
extenuada matriz do volátil, acaso da luz.

(Trad. A.M.)

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2.6.13

Horacio Castillo (Anquises aos ombros)





ANQUISES SOBRE LOS HOMBROS



Todos llevamos, como Eneas, a nuestro padre sobre los hombros.
Débiles aún, su peso nos impide la marcha,
pero luego se vuelve cada vez más liviano,
hasta que un día deja de sentirse
y advertimos que ha muerto.
Entonces lo abandonamos para siempre
en un recodo del camino
y trepamos a los hombros de nuestro hijo.

Horacio Castillo


[De sibilas y pitias]



Todos levamos, como Eneias, nosso pai sobre os ombros.
Débeis ainda, seu peso tolhe-nos a marcha,
mas depois torna-se cada vez mais leve,
até que um dia deixa de sentir-se
e damos conta de que morreu.
Então deixamo-lo para sempre
numa curva do caminho
e trepamos para os ombros do nosso filho.

(Trad. A.M.)

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13.5.13

Horacio Castillo (Culto)





CULTO


Cada vez que llega ante la sepultura
besa la cruz, mueve desconsolada
la cabeza de un lado al otro
y se pone a ordenar silenciosamente las flores.
Va y viene a la canilla cercana,
cambia el agua del cántaro,
y cuida que las hormigas no avancen
sobre la tierra todavía removida.
Luego recoge lentamente sus cosas,
besa de nuevo hasta mañana la piedra,
y regresa por la soleada avenida
donde siempre canta uno de esos pájaros
que cantan en los cementerios.

Horacio Castillo



Cada vez que chega ao pé da sepultura
beija a cruz, abana a cabeça
dseconsolada de um lado para outro
e põe-se a compor as flores em silêncio.
Vai e vem à torneira mais próxima,
muda a água do vaso
e cuida de que as formigas não avancem
sobre a terra ainda remexida.
Depois apanha as suas coisas lentamente,
volta a beijar a pedra até amanhã
e regressa pela avenida ensolarada
onde canta sempre um pássaro
desses que cantam nos cemitérios.

(Trad. A.M.)



>>  Poesia La Plata (11p) / Abacq (7p /Cuadernos orquestados) /Wikipedia

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