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29.3.21

Luis Cernuda (Adolescente fui)



Adolescente fui en días idénticos a nubes,
Cosa grácil, visible por penumbra y reflejo, 
Y extraño es, si ese recuerdo busco, 
Que tanto, tanto duela sobre el cuerpo de hoy.

Perder placer es triste 
Como la dulce lámpara sobre el lento nocturno; 
Aquel fui, aquel fui, aquel he sido; 
Era la ignorancia mi sombra.

Ni gozo ni pena; fui niño 
Prisionero entre muros cambiantes; 
Historias como cuerpos, cristales como cielos, 
Sueño luego, un sueño más alto que la vida.

Cuando la muerte quiera 
Una verdad quitar de entre mis manos, 
Las hallará vacías, como en la adolescencia 
Ardientes de deseo, tendidas hacia el aire.


LUIS CERNUDA
Donde habite el olvido
(1932-3) 





Adolescente fui em dias tal como nuvens,
algo subtil, visível por sombra e reflexo,
e estranho é, se tal lembrança busco,
que tanto, tanto doa neste corpo de hoje.

Ficar sem prazer é triste
como a lâmpada suave com o lento nocturno;
esse fui, esse fui, sempre tendo
a ignorância por minha sombra.

Nem gozo, nem mágoa; menino preso
fui entre muros de mudança;
histórias como corpos, vidros como céus,
logo depois sonho, mais alto do que a vida.

Quando a morte quiser
uma verdade tirar-me das mãos,
há-de achá-las vazias, ardentes de desejo,
como na adolescência, erguidas para o ar.


(Trad. A.M.)

.

6.6.19

Luis Cernuda (Um espanhol fala da sua terra)





UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA



Las playas, parameras
Al rubio sol durmiendo,
Los oteros, las vegas
En paz, a solas, lejos;
Los castillos, ermitas,
Cortijos y conventos,
La vida con la historia,
Tan dulces al recuerdo,
Ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
De todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.
Una mano divina
Tu tierra alzó en mi cuerpo
Y allí la voz dispuso
Que hablase tu silencio.
Contigo solo estaba,
En ti sola creyendo;
Pensar tu nombre ahora
Envenena mis sueños.
Amargos son los días
De la vida, viviendo
Sólo una larga espera
A fuerza de recuerdos.
Un día, tú ya libre
De la mentira de ellos,
Me buscarás. Entonces
¿Qué ha de decir un muerto?


Luis Cernuda

[Poeticas]




As praias, campos
dormindo ao loiro sol,
outeiros e várzeas, em paz,
longe, na solidão;
Castelos, ermidas,
quintas e conventos,
a vida mais a história,
tão doces na lembrança,
eles, os vencedores
sempiternos Cains,
de tudo me arrancaram.
Deixam-me o desterro.
Mão divina ergueu
tua terra em meu corpo
e aí a voz dispôs
que falasse teu silêncio.
Contigo só eu estava,
crendo apenas em ti;
Pensar teu nome agora
envenena-me os sonhos.
Amargos são os dias
da vida, vivendo só
esta longa espera
à força de lembranças.
Um dia, livre já
da mentira deles,
tu me buscarás. Então,
o que há-de dizer um morto?


(Trad. A.M.)

.

2.9.17

Luis Cernuda (No meio da multidão)





EN MEDIO DE LA MULTITUD



En medio de la multitud le vi pasar, con sus ojos tan rubios como la cabellera. Marchaba abriendo el aire y los cuerpos; una mujer se arrodilló a su paso. Yo sentí cómo la sangre desertaba mis venas gota a gota.

Vacío, anduve sin rumbo por la ciudad. Gentes extrañas pasaban a mi lado sin verme. Un cuerpo se derritió con leve susurro al tropezarme. Anduve más y más.

No sentía mis pies. Quise cogerlos en mi mano y no hallé mis manos; quise gritar, y no hallé mi voz. La niebla me envolvía.

Me pesaba la vida como un remordimiento; quise arrojarla de mí. Mas era imposible, porque estaba muerto y andaba entre los muertos.

Luís Cernuda




No meio da multidão vi-o passar, os olhos tão loiros como o cabelo. Rasgava ao andar o ar e os corpos; uma mulher ajoelhou-se-lhe à passagem. Eu senti o sangue desaparecer-me das veias gota a gota.

Vazio, andei sem rumo pela cidade. Gente estranha passava-me ao lado sem ver-me. Um corpo ao tropeçar em mim derreteu-se com um sussurro ligeiro. Andei e andei.

Não sentia os pés. Quis apanhá-los na mão e não encontrei as mãos; quis gritar e não encontrei a voz. Envolvia-me a névoa.

Pesava-me a vida como um remorso; quis afastá-la de mim. Mas era impossível, porque estava morto e andava por entre os mortos.

(Trad. A.M.)


 .

21.11.16

Luis Cernuda (A família)





LA FAMILIA



¿Recuerdas tú, recuerdas aun la escena
A que día tras día asististe paciente
En la niñez, remota como sueño de alba?
El silencio pesado, las cortinas caídas,
El círculo de luz sobre el mantel, solemne
Como paño de altar, y alrededor sentado
Aquel concilio familiar, que tantos ya cantaron,
Bien que tú, de entraña dura, aún no lo has hecho.

Era a la cabecera el padre adusto,
La madre caprichosa estaba en frente,
Con la hermana mayor imposible y desdichada,
y la menor más dulce, quizá no más dichosa,
El hogar contigo mismo componiendo,
La casa familiar, el nido de los hombres,
Inconsistente y rígido, tal vidrio
Que todos quiebran, pero nadie dobla.

Presidían mudos, graves, la penumbra,
Ojos que no miraban los ojos de los otros,
Mientras sus manos pálidas alzaban como hostia
Un pedazo de pan, un fruto, una copa con agua,
y aunque entonces vivían en ellos presentiste,
Tras la carne vestida, el doliente fantasma
Que al rezo de los otros nunca calma
La amargura de haber vivido inútilmente.

Suya no fue la culpa si te hicieron
En un rato de olvido indiferente,
Repitiendo tan sólo un gesto trasmitido
Por otros y copiado sin una urgencia propia,
Cuya intención y alcance no pensaban.
Tampoco fue tu culpa si no les comprendiste:
Al menos has tenido la fuerza de ser franco
Para con ellos y contigo mismo.

Se propusieron, como los hombres todos, lo durable,
Lo que les aprovecha, aunque en torno miren
Que nada dura en ellos ni aprovecha,
Que nada es suyo, ni ese trago de agua
Refrescando sus fauces en verano,
Ni la llama que templa sus manos en invierno,
Ni el cuerpo que penetran con deseo
Dos soledades en una carne sola.

Ellos te dieron todo: cuando animal inerme
Te atendieron con leche y con abrigo;
Después, cuando creció tu cuerpo a par del alma,
Con dios y con moral te proveyeron,
Recibiendo deleite tras de azuzarte a veces
Para tu fuerza tierna doblegar a sus leyes.
Te dieron todo, sí: vida que no pedías,
y con ella la muerte de dura compañera.

Pero algo más había, agazapado
Dentro de ti, como alimaña en cueva oscura,
Que no te dieron ellos, y eso eres:
Fuerza de soledad, en ti pensarte vivo,
Ganando tu verdad con tus errores.
Así, tan libremente, el agua brota y corre,
Sin servidumbre de mover batanes,
Irreductible al mar, que es su destino.

Aquel amor de ellos te apresaba
Como prenda medida para otros,
y aquella generosidad, que comprar pretendía
Tu asentimiento a cuanto
No era según el alma tuya.
A odiar entonces aprendiste el amor que no sabe
Arder anónimo sin recompensa alguna.

El tiempo que pasó, desvaneciéndolos
Como burbuja sobre la haz del agua,
Rompió la pobre tiranía que levantaron,
y libre al fin quedaste, a solas con tu vida,
Entre tantos de aquellos que, sin hogar ni gente,
Dueños en vida son del ancho olvido.

Luego con embeleso probando cuanto era
Costumbre suya prohibir en otros
y a cuyo trasgresor la excomunión seguía,
Te acordaste de ellos, sonriendo apenado.
Cómo se engaña el hombre y cuán en vano
Da reglas que prohiben y condenan.
¿Es toda acción humana, como estimas ahora,
Fruto de imitación y de inconsciencia?

Por esta extraña llama hoy trémula en tus manos,
Que aun deseándolo, temes ha de apagarse un día,
Hasta ti trasmitida con la herencia humana
De experiencias inútiles y empresas inestables
Obrando el bien y el mal sin proponérselo,
No prevalezcan las puertas del infierno
Sobre vosotros ni vuestras obras de la carne,
Oh padre taciturno que no le conociste,
Oh madre melancólica que no le comprendiste.

Que a esas sombras remotas no perturbe
En los limbos finales de la nada
Tu memoria como un remordimiento.
Este cónclave fantasmal que los evoca,
Ofreciendo tu sangre tal bebida propicia
Para hacer a los idos visibles un momento,
Perdón y paz os traiga a ti y a ellos.


Luis Cernuda

[Apología de la luz]




Lembras-te, lembras ainda a cena
a que dia após dia assististe paciente
na infância, remota como sonho da madrugada?
O silêncio pesado, as cortinas caídas,
o círculo de luz na toalha, solene
como pano de altar, e à volta sentado
aquele concílio familiar, tão cantado por tantos,
mas não por ti, que tens entranha dura.

À cabeceira o pai adusto,
a mãe caprichosa sentada em frente,
com a mana mais velha impossível e desditada,
e a mais nova mais doce, não mais feliz talvez,
compondo contigo mesmo o lar da família,
a casa familiar, o ninho humano,
inconsistente e rígido, qual vidro
que todos quebram, mas ninguém dobra.

Presidiam mudos, graves, à penumbra,
olhos que não olhavam nos olhos dos outros,
enquanto suas mãos pálidas erguiam como hóstia
um pedaço de pão, um fruto, um copo de água,
e embora vivos então pressentiste neles,
para lá da carne, o dolente fantasma
que nem com rezas acalma nunca
a amargura de viver inutilmente.

Não foi deles a culpa se te fizeram
indiferente num instante de esquecimento,
repetindo apenas um gesto transmitido
por outrem e copiado sem intenção própria,
cujo alcance não atingiam.
Também não foi culpa tua não os ter compreendido,
aliás tiveste a força de ser franco
para com eles e contigo mesmo.

Propuseram-se o durável, como toda a gente,
o que lhes aproveita, embora vejam à volta
que nada lhes aproveita nem dura,
que nada é deles, nem esse gole de água
que os refresca no Verão,
nem a chama que no Inverno lhes aquece as mãos,
nem o corpo que penetram com o desejo,
duas solidões numa carne só.

Deram-te tudo, eles: quando animal inerme
acudiram-te com leite e abrigo;
depois, ao crescer-te o corpo a par da alma,
proveram-te com a moral e com deus,
picando-te às vezes para te dobrar às suas leis.
Deram-te tudo, sim: vida, que não pediste,
e com ela a dura companhia da morte.

Mas algo mais havia, oculto
dentro de ti, como bicho em sua cova,
isso que tu és e que não foi dado por eles:
força de solidão, pensar-te vivo em ti mesmo,
atingindo a verdade à força do erro.
Assim, livremente, a água brota e corre
para o seu destino no mar,
sem a servidão de mover moinhos.

Aquele amor deles prendia-te
como presa pensada para outros,
assim como a generosidade, que pretendia comprar
o teu assentimento a tudo o que não era do teu feitio.
Aprendeste então a odiar o amor que não sabe
arder anónimo sem qualquer recompensa.

O tempo corrido, desfazendo-os
como borbulha à tona de água,
rasgou a pobre tirania que ergueram,
ficando tu livre por fim, a sós com a vida,
em meio de tantos que, sem lar, sem ninguém,
são donos em vida do largo esquecimento.

Depois experimentaste quanto eles proibiam
sob pena de excomunhão,
lembrando-os, porém, com um sorriso de pena.
Como o homem se engana, editando em vão
regras que proíbem e condenam.
Será a acção humana, como agora pensas,
fruto de imitação e de inconsciência?

Põe esta chama trémula nas tuas mãos,
que temes, embora desejes, que um dia se apague,
legado de experiências inúteis e empresas falhadas,
não prevaleçam as portas do inferno
sobre vós e vossas obras da carne,
ó pai taciturno que o não conheceste,
ó mãe melancólica que o não compreendeste.

Que essas sombras remotas não perturbe
tua memória como remorso
no limbo terminal do nada.
Esta convenção de fantasmas que os evoca,
oferecendo teu sangue como bebida propícia
para fazer presentes aqueles que passaram,
perdão e paz vos traga a ti e a eles.


(Trad. A.M.)

.

28.4.16

Luis Cernuda (Clearwater)





CLEARWATER



Píntalo. Con un pincel delgado,
Con color bien ligero. Pinta
El reflejo del sol sobre las aguas,
En su fondo piedrecillas que sueñan.

Las hojas en los olmos, que algún aire,
Al orear, mansamente remueve
Al fondo, sombra azul de unas colinas.
Quieta en el cielo, alguna nube clara.

Dentro de ti sonríe lo que esperas
Sin prisa, para su día cierto;
Espera donde feliz se refleja tu vida
Igual que este paisaje en dulces aguas.


Luis Cernuda


[Escomberoides]




Pinta-o, a pincel fino
e uma cor muito leve. Pinta
o reflexo do sol na água,
pedrinhas lá no fundo a sonhar.

As folhas do ulmeiro que um vento,
ao soprar, manda ao fundo,
sombra azul de alguns montes.
Quieta no céu, uma nuvem clara.

Dentro de ti sorri o que esperas
sem pressa, para seu dia certo;
espera onde feliz se espelha tua vida,
tal como esta paisagem em água serena.


(Trad. A.M.)

.

15.9.15

Luis Cernuda (Se o homem pudesse)





SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR LO QUE AMA




Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


Luis Cernuda




Se pudesse o homem dizer o que ama,
se pudesse erguer seu amor ao céu
como uma nuvem na luz;
se como muros que se derrubam,
para saudar a verdade lá dentro erguida,
pudesse derrubar seu corpo,
deixando só a verdade do seu amor,
a verdade de si mesmo,
não a glória, fortuna ou ambição,
mas sim o amor ou desejo,
eu seria aquele que imaginava;
aquele que com sua língua, olhos e mãos
proclama ante os homens a verdade ignorada,
a verdade de seu amor verdadeiro.
Liberdade não sei senão a de estar preso a alguém
cujo nome me dá ao ouvi-lo um calafrio;
alguém por quem esqueço esta existência mesquinha,
por quem o dia ou a noite são para mim o que quiser,
e o meu corpo e espírito bóiam em seu corpo e espírito,
como lenhos perdidos que o mar afoga ou levanta,
livremente, com a liberdade do amor,
a única liberdade que me exalta,
a única por que morro.
Tu justificas minha existência:
se não te conheço, não vivi; se morro
sem conhecer-te, não morro, pois não vivi.


(Trad. A.M.)

.

12.5.15

Luis Cernuda (Como ligeiro ruído)

 




COMO LEVE SONIDO



Como leve sonido:
hoja que roza un vidrio,
agua que acaricia unas guijas,
lluvia que besa una frente juvenil;

Como rápida caricia:
pie desnudo sobre el camino,
dedos que ensayan el primer amor,
sábanas tibias sobre el cuerpo solitario;

Como fugaz deseo:
seda brillante en la luz,
esbelto adolescente entrevisto,
lágrimas por ser más que un hombre;

Como esta vida que no es mía
y sin embargo es la mía,
como este afán sin nombre
que no me pertenece y sin embargo soy yo;

Como todo aquello que de cerca o de lejos
me roza, me besa, me hiere,
tu presencia está conmigo fuera y dentro,
es mi vida misma y no es mi vida,
así como una hoja y otra hoja
son la apariencia del viento que las lleva.


Luis Cernuda




Como ligeiro ruído,
uma folha roçando no vidro,
água que afaga as pedras do leito,
a chuva beijando um rosto jovem;

Como rápida carícia,
pé descalço no pó do caminho,
dedos brincando o primeiro amor,
lençóis cobrindo um corpo solitário;

Como passageiro desejo,
seda brilhante na luz,
esbelto rapaz entrevisto,
lágrimas de ser mais que um homem;

Como esta vida que minha não é
e contudo é a minha,
como este afã que não me pertence
e contudo sou eu;

Como tudo o que perto ou longe
me toca, me beija, me fere,
tua presença em mim está fora e dentro,
é a minha vida mesma e não é,
tal como uma folha e outra são
a aparência do vento que as leva.


(Trad. A.M.)

.

6.7.14

Luis Cernuda (Aqui)





Aquí
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
por ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No lo encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.

Luis Cernuda


[Noctambulario]



Aqui
nesta margem branca
do leito onde dormes
estou à beira mesmo
do teu sonho. Um passo mais
que desse, cairia
nas suas ondas, partindo-o
como um vidro. Sobe-me
ao rosto o calor do teu sonho.
O teu hálito acompanha
o ritmo do sonhar, vai devagar.
Um sopro outro, ligeiro,
confia-me esse tesouro
exactamente, o ritmo
de teu viver sonhando.
Olho. Vejo o estofo
de que é feito teu sonho,
que usas como couraça subtil.
Envolve-te de respeito.
À tua virgem te entregas
desnuda, por inteiro,
quando abraças o sono.
Paradas na margem ficam
as ânsias, assim como os beijos.
Esperam, com vagar,
que ao abrir os olhos
renuncies a teu ser
invulnerável. Busco
teu sonho. Com a alma
inclinada sobre ti
meus olhos percorrem,
translúcida, tua carne
e apartam docemente
os sinais do corpo,
a ver se acham por trás
as formas de teu sonho.
Que não encontram. E então
penso no teu sonho, quero
decifrá-lo. Os números
não servem, não é segredo.
É sonho, não mistério.
E de repente, no alto
silêncio da noite,
um sonhar meu começa
à beira do teu corpo
e é o teu que nele sinto.
Tu dormindo, eu velando,
o mesmo fazíamos os dois.
Não havia que buscar,
teu sonho era meu sonho.


(Trad. A.M.)

.

27.1.14

Luis Cernuda (Amo-te)





TE QUIERO



Te quiero.

Te lo he dicho con el viento
jugueteando tal un animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;

te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

te lo he dicho con las plantas,
leves caricias transparentes
que se cubren de rubor repentino;

te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta;
más allá de la vida
quiero decírtelo con la muerte,
más allá del amor
quiero decírtelo con el olvido.


Luis Cernuda



Amo-te.

Disse-to com o vento
a brincar como um bichito na areia
ou iracundo como um furacão;

disse-to com o sol,
a dourar juvenis corpos nus
e a sorrir nas coisas inocentes;

disse-to com as nuvens,
frentes melancólicas a suster o céu,
fugitivas tristezas;

disse-to com as plantas,
carícias leves e transparentes
vestindo um súbito rubor;

disse-to com a água,
vida luminosa velando um fundo de sombra;
com o medo to disse,

disse-to com a alegria,
com o fastio, com terríveis palavras.
Mas não me basta assim;
para além da vida
quero dizer-to com a morte,
para além do amor,
dizer-to com o esquecimento.


(Trad. A.M.)

.

25.9.12

Luis Cernuda (Peregrino)





PEREGRINO

 


¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.


Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Itaca que aguarde y sin Penélope.


Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.


Luis Cernuda
 

 
 

 
Voltar? Volte quem tenha,
após longos anos, uma longa viagem,
fadiga do caminho e a cobiça
da sua terra, da casa, dos amigos,
do amor que fiel o espere na volta.
 

Mas tu, voltar? Regressar não pensas,
antes seguir livremente avante,
disponível sempre, moço ou velho,
sem filho que te busque, como a Ulisses,
sem Ítaca que aguarde e sem Penélope. 
 

Segue, segue em frente e não regresses,
fiel até ao fim do caminho e da vida,
não lamentes a falta dum destino mais fácil,
teus pés sobre a terra nunca antes pisada,
teus olhos diante do antes nunca visto.

 
(Trad. A.M.)

 

> Outra versão: Bizarrias e minudências (R.M.)
 
.
 
 

30.12.11

Luis Cernuda (Eu fui)






YO FUI




Yo fui.
Columna ardiente, luna de primavera.
Mar dorado, ojos grandes.


Busqué lo que pensaba;
pensé, como al amanecer en sueño lánguido,
lo que pinta el deseo en días adolescentes.
Canté, subí,
fui luz un día
arrastrado en la llama.


Como un golpe de viento
que deshace la sombra,
caí en lo negro,
en el mundo insaciable.


He sido.


Luis Cernuda







Eu fui.
Coluna ardente, lua de primavera.
Dourado mar, olhos grandes.


Busquei o que pensava;
pensei, como de manhã em sono lânguido,
o que pinta o desejo em dias adolescentes.
Cantei, subi,
fui luz um dia
arrastado na chama.


Como um golpe de vento
que a sombra desfaz,
caí no escuro,
no mundo insaciável.


Fui.


(Trad. A.M.)


.

29.7.11

Luis Cernuda (Não dizia palavra)






NO DECÍA PALABRAS





No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.


La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
Mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie
sabe.



Luis Cernuda








Não dizia palavra,
chegava tão só o corpo inquisitivo,
porque ignorava que o desejo é uma pergunta
para que não existe resposta,
uma folha de um ramo inexistente,
um mundo que não tem céu.


A angústia caminha por entre os ossos,
sobe pelas veias
até abrir na pele,
mercadores de sonho
como interrogativa carne virada às nuvens.
Um toque de raspão,
um olhar fugaz entre as sombras,
bastam para abrir o corpo em dois,
ávido de receber em si mesmo
outro corpo a sonhar;
Metade com metade, sonho com sonho, carne com carne,
iguais no perfil, no amor, no desejo.
Mesmo sendo só uma esperança,
porque o desejo é uma pergunta e ninguém sabe
a resposta.


(Trad. A.M.)

.

25.1.11

Luis Cernuda (Onde habite o olvido)






DONDE HABITE EL OLVIDO




Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.


Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.


En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.


Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.


Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.


Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.



LUIS CERNUDA
Los placeres prohibidos
(1931)



[Cómo cantaba mayo]







Onde habite o olvido,
Nos vastos jardins sem aurora;
Onde eu seja apenas
Memória duma pedra sepultada entre ortigas
Sobre a mesma o vento escapando à insónia.


Onde o meu nome deixe
Nos braços dos séculos o corpo que nomeia,
Onde não haja o desejo.


Nesse grande país onde o amor, anjo terrível,
Não esconda como aço
Sua asa em meu peito,
Sorrindo cheio de graça enquanto cresce o tormento.


Lá onde acabe este afã que exige um dono à sua imagem,
Submetendo sua vida a outra vida,
Sem mais horizonte que outros olhos frente a frente.


Onde dores e venturas sejam apenas palavras,
Céu e terra nativos à volta duma lembrança;
Onde afinal eu fique livre sem eu mesmo saber,
Diluído na névoa, ausência,
Leve ausência como carne de criança.


Além, lá longe;
Onde habite o olvido.



(Trad. A.M.)

.

6.4.10

Luis Cernuda (Não é o amor quem morre)







NO ES EL AMOR QUIEN MUERE...





No es el amor quien muere,
somos nosotros mismos.


Inocencia primera
Abolida en deseo,
Olvido de sí mismo en otro olvido,
Ramas entrelazadas,
¿Por qué vivir si desaparecéis un día?


Sólo vive quien mira
Siempre ante sí los ojos de su aurora,
Sólo vive quien besa
Aquel cuerpo de ángel que el amor levantara.


Fantasmas de la pena,
A lo lejos, los otros,
Los que ese amor perdieron,
Como un recuerdo en sueños,
Recorriendo las tumbas
Otro vacío estrechan.


Por allá van y gimen,
Muertos en pie, vidas tras de la piedra,
Golpeando la impotencia,
Arañando la sombra
Con inútil ternura.
No, no es el amor quien muere.



Luis Cernuda








Não é o amor quem morre,
somos nós mesmos.


Inocência primeira
Abolida em desejo,
Olvido de si mesmo em outro olvido,
Ramos entrelaçados,
Para quê viver se desapareceis um dia?


Só vive quem olha
Sempre ante si os olhos da aurora,
Só vive quem beija
Esse corpo de anjo pelo amor levantado.


Fantasmas da dor,
Ao longe, os outros,
Os que esse amor perderam,
Como lembrança em sonhos,
Correndo as tumbas
Abraçam outro vazio.


Por aí vão e gemem,
Mortos em pé, vidas sob a pedra,
Agredindo a impotência,
Arranhando a sombra
Com inútil ternura.
Não, quem morre não é o amor.


(Trad. A.M.)

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17.7.09

Luis Cernuda (Contigo)









CONTIGO





¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.


¿Mi gente?
Mi gente eres tú.


El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.


¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?



Luis Cernuda







Minha terra?
Minha terra és tu.


Minha gente?
Minha gente és tu.


Desterro e morte
para mim estão onde
não estejas tu.


E minha vida?
Diz, minha vida,
que é, se não és tu?


(Trad. A.M.)





Fontes: Sítio oficial / A media voz (40p) / Poesi.as (25p)


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2.10.06

Um verso (20)





Um verso de Cernuda
(Luis, medido à justa):




“Porque o desejo é uma pergunta cuja resposta ninguém sabe”.



Luis Cernuda


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