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6.6.23

José A. Ramírez Lozano (O silêncio)




EL SILENCIO

 

El silencio abastece
la soledad y da en las sombras
de comer a los peces.

Él nos guarda la casa
como el polvo, con esa
oscura mansedumbre
de la misericordia,
y vigila el olvido,
la virtud del aceite,
el filo de los verbos
con que nos castigamos.

El silencio se busca
para hacerse más hondo
en los desfiladeros del susurro,
en la desolación, allá
donde tampoco alcanzan las palabras
y el amor se cobija del acecho
de las profanaciones.

José A. Ramírez Lozano

[Trianarts]



O silêncio abastece a solidão 
e dá de comer aos peixes
na sombra.

Guarda-nos a casa,
tal como o pó,
tão manso 
como a misericórdia,
e vigia o olvido,
a virtude do óleo,
o fio dos verbos
com que nos castigamos.

Busca-se o silêncio 
para se fazer mais fundo
nos desfiladeiros do sussurro,
na desolação, lá
onde não chegam as palavras
e o amor se abriga das profanações.

(Trad. A.M.)

 .

8.4.23

José A. Ramírez Lozano (Gelado de lágrimas)




HELADO DE LÁGRIMAS

 

Hay que ir guardando las lágrimas
durante todo el invierno en dos frasquitos.
En uno pondremos las lágrimas del llanto;
en otro, las de la risa.

No os fiéis de los que venden en las heladerías;
son de lágrimas falsas, importadas de Egipto,
lágrimas de cocodrilo.

Mejores son las caseras:
las de la abuela
cuando cumple años,
o las de papá
cuando corta cebolla.

Batir luego con azucar
y aguardar a que cuajen en el congelador.

El helado de lágrimas de risa
sabe a sombrilla mandarina.

El de lágrimas de llanto, a flor de penumbra.

José A. Ramírez Lozano

 

 

Temos de ir guardando as lágrimas
no inverno em dois vidrinhos,
num as lágrimas de pranto,
noutro as de riso.

Não vos fieis dos que vendem nas gelatarias,
são de lágrimas falsas, que vêm do Egipto,
lágrimas de crocodilo.

São melhores as caseiras, 
as da avó 
quando faz anos,
ou as do papá
quando corta cebola.

Bater depois com açúcar 
e aguardar que coalhem no congelador.

O gelado de lágrimas de riso
sabe a sombreiro de mandarim.

O de lágrimas de pranto, a flor de penumbra.

(Trad. A.M.)

 .

24.7.19

José A. Ramírez Losano (Vaca de Espanha)





VACA DE ESPAÑA



Era una vez una vaca
que en su piel traía pintado
el mapa negro de España.

Vaca enorme y singular,
ponía los cuernos a Francia,
su boñiga en Portugal.

Vaca sola que pastaba
la grama de esta heredad
patria de los cementerios

y amamantaba a sus muertos
con leche verde de ortigas,
flor de la envidia
y maldición de los huertos.

Y sí mugía
—¡maldita vaca!—
partía en dos la cruz
de Caravaca.


José A. Ramírez Lozano

[Trianarts]




Era uma vez uma vaca
que tinha pintado na pele
o mapa negro de Espanha.

Vaca enorme e singular,
punha os cornos em França
e a trampa em Portugal.

Uma vaca que pastava
a erva desta herdade,
pátria dos cemitérios;

e amamentava os mortos
com leite verde de ortigas,
flor de inveja
e maldição dos pomares.

E se mugia
– maldita vaca! –
rachava ao meio
a cruz de Caravaca.

(Trad. A.M.)

.

6.4.19

José A. Ramírez Lozano (O silêncio)





EL SILENCIO



El silencio abastece
la soledad y da en las sombras
de comer a los peces.

Él nos guarda la casa
como el polvo, con esa
oscura mansedumbre
de la misericordia,
y vigila el olvido,
la virtud del aceite,
el filo de los verbos
con que nos castigamos.

El silencio se busca
para hacerse más hondo
en los desfiladeros del susurro,
en la desolación, allá
donde tampoco alcanzan las palabras
y el amor se cobija del acecho
de las profanaciones.


José A. Ramírez Lozano




O silêncio abastece
a solidão e dá de comer aos peixes
nas sombras do fundo.

Guarda-nos a casa
tal como o pó, com essa
quieta mansidão
da misericórdia,
e vigia o esquecimento,
a virtude do óleo,
o fio dos verbos
com que nos castigamos.

O silêncio busca-se
para se fazer mais fundo
nos desfiladeiros do sussurro,
na desolação, lá
onde as palavras não alcançam
e o amor se abriga do assédio
das profanações.

(Trad. A.M.)

.

2.2.19

José A. Ramírez Lozano (Gelado de lágrimas)





HELADO DE LÁGRIMAS



Hay que ir guardando las lágrimas
durante todo el invierno en dos frasquitos.
En uno pondremos las lágrimas del llanto;
en otro, las de la risa.
No os fiéis de los que venden en las heladerías;
son de lágrimas falsas, importadas de Egipto,
lágrimas de cocodrilo.

Mejores son las caseras:
las de la abuela
cuando cumple años,
o las de papá
cuando corta cebolla.

Batir luego con azucar
y aguardar a que cuajen en el congelador.

El helado de lágrimas de risa
sabe a sombrilla mandarina.

El de lágrimas de llanto, a flor de penumbra.


José A. Ramírez Lozano

[Trianarts]




Temos de ir guardando no Inverno
as lágrimas em dois frascos;
num põem-se as lágrimas do pranto,
noutro as do riso.

Mas não vos fieis daquilo que vendem
nas gelatarias;
são de lágrimas falsas, que vêm do Egipto,
lágrimas de crocodilo.

São melhores as caseiras,
as da avó,
quando faz anos,
ou as do papá
quando parte cebola.

Batem-se depois com açúcar
e espera-se que coalhem no congelador.

O gelado de lágrimas de riso
sabe a tangerina.

O de lágrimas de pranto
a flor de penumbra.

(Trad. A.M.)



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