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8.5.16

Eduardo Bechara (Silêncio)





SILENCIO


(I)

El silencio es un arma poderosa,
un ruido blanco en el que los
pájaros
cantan su desesperanza,
la ausencia de la lengua,
un pálpito mudo
en el que se ahogan
las miradas.


(IV)

Tu silencio me hiela,
es el filo
de la montaña donde
solo aúlla el viento.


Eduardo Bechara

[Marcelo Leites]




(I)

O silêncio é uma arma poderosa,
um ruído branco em que os
pássaros
cantam sua desesperança,
a ausência da língua,
mudo pressentimento
em que se afogam
os olhares.

(IV)

Teu silêncio gela-me,
é o fio
do monte onde
uiva apenas o vento.

(Trad. A.M.)

.

18.3.16

Eduardo Bechara (Pranto)





LLANTO



Treinta años pidiendo que
no lloráramos tu muerte.

La primera vez en uno
de esos almuerzos de domingo:
Carolina tenía diez años,
Daniel seis
y yo ocho…

Nos miramos,
un ácido quemó
mi estómago,
te pedimos que no hablaras
de esas cosas.

Mamá en silencio…
sus ojos perdidos
ocultaban su miedo.

Te gustaba traer el tema
cuando estábamos juntos.
Empezaste a sumarle al discurso
tu última voluntad:
lanzar tu cuerpo al mar
para volver a la naturaleza.

Siempre que te escuchaba
regresaba la amargura,
el desencanto,
y el ácido volvía a quemar
la boca de mi estómago.

Un año nuevo en Manhattan
te oí decir que habías llevado una
vida larga,
yo tenía treinta y cinco…
Cada vez que lo decías volvía
el desasosiego
para envolvernos
a mamá y a mí.

Entonces, ya respirabas
con dificultad,
te cansabas,
preferías no salir a caminar…

Hoy tengo treinta y ocho,
ella te susurra
y te veo resistir
conectado a una máquina
que respira por ti.

Lloro,
todos lloran,
tú nos miras en silencio.


Eduardo Bechara

[Marcelo Leites]




Trinta anos a pedir que
não chorássemos a tua morte.

A primeira vez num daqueles
almoços de domingo,
a Carolina tinha dez anos,
Daniel seis
e eu oito...

Entreolhámo-nos,
um ácido queimou-me
o estômago,
pedimos-te para não
dizer essas coisas.

Mamã calada...
com os olhos perdidos
ocultando o medo.

Gostavas de puxar o assunto
quando estávamos todos.
Começaste depois a juntar
ao discurso a última vontade:
atirar-te o corpo ao mar
para voltar à natureza.

Sempre que te escutava
regressava a amargura,
o desencanto,
o ácido voltava a queimar-me
a boca do estômago.

Um ano novo em Manhattan
ouvi-te dizer que levavas já
uma vida longa,
tinha eu trinta e cinco...

Cada vez que o dizias
o desassossego voltava
a envolver-nos
a mamã e a mim.

Por então, já respiravas
com dificuldade,
cansavas-te,
antes querias não sair, andar...

Hoje tenho trinta e oito,
ela sussurra-te
e eu vejo-te a resistir
ligado a uma máquina
que respira por ti.

Eu choro,
choram todos,
tu olhas-nos em silêncio.


(Trad. A.M.)

.

24.2.16

Eduardo Bechara (Luz)





LUZ


(I)

La luz puesta en los ojos
es un espejismo que enceguece.

La luz puesta en los ojos
es oscuridad blanca…


(II)

La luz llega a la vida para irse…
La luz destruye ilusiones…


(V)

Todos quisimos tocar la luz,
y nos hemos convertido en sombras…


(XI)

La luz es un grito
en el silencio de la oscuridad.


Eduardo Bechara

[Marcelo Leites]




(I)

A luz contra os olhos
é uma miragem que cega.

A luz contra os olhos
é escuridão branca...

(II)

A luz vem à vida para se ir...
A luz destrói ilusões...

(V)

Todos quisemos tocar a luz,
e convertemo-nos em sombras...

(XI)

A luz é um grito
no silêncio da escuridão.

(Trad. A.M.)



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