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30.9.23

José Angel Cilleruelo (Uma estação sem ninguém)





Una estación sin nadie en los andenes,
un banco en la avenida y nadie cerca,
un almacén abandonado,
el tope de una vía muerta,
un autobús vacío,
un jardín solitario,
un tren sin luces,
la madrugada,
un hueco.
Yo.

 José Ángel Cilleruelo 

 

Uma estação sem ninguém no cais,
um banco na avenida e ninguém por perto,
um armazém abandonado,
um autocarro vazio,
um jardim solitário,
um comboio sem luzes,
a madrugada,
um buraco.
Eu.


(Trad. A.M.)

 .

11.1.22

José Ángel Cilleruelo (Transparência)




TRANSPARENCIA  

 

Hay épocas en que la luz
solo anhela las transparencias.
Se pasa horas en los puestos
de pigmentos, revuelve y selecciona
los que, sabiamente mezclados,
consigan cualidad diáfana
en su trazo. Prescinde de colores,
de urdimbres, ni siquiera la pared
blanca ante la que se reclina
a descansar la tarde le interesa.
Atiende solo a lo traslúcido.
Artista que despliega las bobinas
de sedas sobre lo real.
Las extiende ante todo cuanto quiera
pintar. Se ensimisma en los pliegues.
Aspira, como yo,
a mirar lo que no se muestra,
pero estoy viendo.

José Ángel Cilleruelo

[Poesia vim buscar-te]

 

 

Há alturas em que a luz
busca só as transparências.
Passa horas nas bancas
de pigmentos, remexe e escolhe
os que, sabiamente misturados,
lhe dêem no traço diáfana
qualidade. Prescinde de cores,
tessituras, nem sequer a parede
branca lhe interessa,
em face da qual a tarde se reclina a descansar.
Interessa-lhe só o translúcido.
Artista desenrolando os novelos
de sedas sobre o real,
estende-os diante do que quer
pintar. Enreda-se nas dobras.
Aspira, tal como eu,
a contemplar o que não se mostra,
mas que eu estou vendo.

 

(Trad. A.M.)

 

> Outra versão: Supra, fonte indicada.

 .

22.6.21

José Ángel Cilleruelo (Hölderlin)




HÖLDERLIN

 

Que haya un puente
de piedra. Que la corriente
lo abrace por la cintura,
cariñosa, y después sin decir nada
se vaya y yo
me quede. Y por su arena
transiten carruajes.
Que entren
con fardos voluminosos.
Que salgan
con los sacos en el adral
y el paso muy ligero.

Y me tiemble la mano
con la que escribo cartas.

Que el sendero
se adentre por la umbría,
y la arboleda
lo oculte de inmediato
y parezca tiniebla
en lugar de aquel bosque.
Que la ventana donde lo contemplo
dé a un afuera y no dé a un adentro.

 José Ángel Cilleruelo 

 

Que haja uma ponte
de pedra. Que a corrente
a abrace, carinhosa
pela cinta, e depois se retire
sem dizer nada
e que eu fique. E pelo areal
circulem carruagens.
Que entrem
com fardos volumosos
e saiam com os sacos entre as grades,
em marcha apressada.

E que me trema a mão
com que escrevo as cartas.

Que o caminho
entre pela sombra
e o arvoredo o oculte de imediato
e pareça treva
em vez de tal bosque.
Que a janela de onde o vejo
dê para fora, não para dentro.

(Trad. A.M.)

 .


27.5.21

José Ángel Cilleruelo (Despedida sem partida)




DESPEDIDA SIN MARCHA            

 

Abre los ojos para no ver nada.
Un niño que aún no la tiene,
se ha quedado sin lengua. Mira. Abre
los ojos. Y los cierra, sin idioma.
La enfermera le limpia, le retira
el pañal húmedo.
Un niño que su cuerpo no conoce,
que no sabe moverlo,
un coágulo con el que desaprende.
Abre los ojos para mirar nada,
sin respuestas, sin reconocimientos.
El oxígeno burbujea, único
lenguaje en el silencio
del cuarto. Y si los cierra
deja hueca la realidad,
desamparada.
Quién seré yo, al que aprieta
su mano, al que sus ojos nada dicen.
Qué será este lugar donde no ha entrado
por su pie. Tiempo que no le acoge.
Se presenta el neurólogo de guardia.
Quién seré yo que hablo
por lo que no consigue ni escuchar.
Yo, que oigo razones, diagnósticos, y digo
que entiendo sin entender.
Cuando abre los ojos y los cierra.
Un niño abandonado por su padre.
Que soy yo. También padre, ahora,
de mi padre.

José Ángel Cilleruelo

[Revista Turia]



Abre os olhos para não ver nada.
Criança que não a tem ainda,
ficou sem língua. Olha, abre
os olhos. E fecha-os, sem palavra.
A enfermeira limpa-o, tira-lhe
a fralda molhada.
Uma criança que não conhece seu corpo,
que não sabe mexê-lo,
um coágulo com que desaprende.
Abre os olhos para observar nada,
sem respostas, sem reconhecimento.
O oxigénio borbulha, única
linguagem no silêncio
do quarto. E se os fecha,
deixa a realidade vazia,
desamparada.
Quem serei eu, a quem aperta
a mão, a quem seus olhos nada dizem?
Que lugar será este, onde não entrou
por seu pé? Tempo que não lhe vale.
Entra o neurologista de serviço.
Quem serei eu que falo por
esse que não consegue sequer ouvir?
Eu, que escuto razões, diagnósticos, e digo
que entendo sem entender,
quando ele abre os olhos e depois fecha.
Uma criança abandonada pelo pai.
Que sou eu. Também pai, agora,
de meu pai.


(Trad. A.M.)

 

 >>  JAC (antologia) / El visir de abisinia (blogue) / Barcelona review (7p) / Zenda (5p) / Wikipedia

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