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4.7.22

Rosario Castellanos (Valium 10)



VALIUM 10


A veces (y no trates
de restarle importancia
diciendo que no ocurre con frecuencia)
se te quiebra la vara con que mides,
se te extravía la brújula
y ya no entiendes nada.

El día se convierte en una sucesión
de hechos incoherentes, de funciones
que vas desempeñando por inercia y por hábito.

Y lo vives. Y dictas el oficio
a quienes corresponde. Y das la clase
lo mismo a los alumnos inscritos que al oyente.
Y en la noche redactas el texto que la imprenta
devorará mañana.
Y vigilas (oh, sólo por encima)
la marcha de la casa, la perfecta
coordinación de múltiples programas
—porque el hijo mayor ya viste de etiqueta
para ir de chambelán a un baile de quince años
y el menor quiere ser futbolista y el de en medio
tiene un póster del Che junto a su tocadiscos

Y repasas las cuentas del gasto y reflexionas,
junto a la cocinera, sobre el costo
de la vida y el ars magna combinatoria
del que surge el menú posible y cotidiano.

Y aún tienes voluntad para desmaquillarte
y ponerte la crema nutritiva y aún leer
algunas líneas antes de consumir la lámpara.

Y ya en la oscuridad, en el umbral del sueño,
echas de menos lo que se ha perdido:
el diamante de más precio, la carta
de marear, el libro
con cien preguntas básicas (y sus correspondientes
respuestas) para un diálogo
elemental siquiera con la Esfinge.

Y tienes la penosa sensación
de que en el crucigrama se deslizó una errata
que lo hace irresoluble.

Y deletreas el nombre del Caos. Y no puedes
dormir si no destapas
el frasco de pastillas y si no tragas una
en la que se condensa,
químicamente pura, la ordenación del mundo.

Rosario Castellanos

[Life vest under your seat]

 

 

Às vezes (e não tentes
tirar-lhe importância
dizendo que não é frequente)
parte-se-te a vara de medição,
perdes a bússola
e já não entendes nada.

O dia torna-se uma série
de factos incoerentes, de funções
que vais exercendo por hábito, por inércia. 

E vive-lo. E ditas a carta
a quem compete. E dás a aula
à mesma aos alunos inscritos e ao voluntário.
E à noite rediges o artigo que a imprensa
amanhã vai devorar.
E vigias (oh, muito por cima)
o andamento da casa, a perfeita
coordenação de diferentes programas
- porque o filho mais velho já veste de cerimónia
para ir a um baile de quinze anos,
o mais novo quer ser futebolista
e o do meio tem um póster do Che
ao pé do gira-discos.

E revês as contas de despesa e reflectes,
com a cozinheira, sobre o custo
da vida e a arte magna de que surge
o menú possível e quotidiano.

E tens ainda disposição para tirar a maquilhagem
e pôr o creme de noite e ler ainda
algumas linhas antes de apagar a luz.

E já no escuro, às portas do sono,
sentes falta do que se perdeu,
o diamante mais caro, a carta
de marear, o livro
com cem perguntas básicas (e respectivas
respostas) para um diálogo elementar
até mesmo com a Esfinge. 

E tens a penosa sensação
de que há um erro no crucigrama
que o torna irresolúvel.

E soletras o nome do Caos. E não
consegues dormir sem destapar
o frasco das pastilhas e engolir uma
em que se condensa,
quimicamente pura, a ordenação do mundo.

(Trad. A.M.)

 .

31.8.21

Rosario Castellanos (Presença)





 PRESENCIA

 

Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido
mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba. 

Esto que uní alrededor de un ansia,
de un dolor, de un recuerdo,
desertará buscando el agua, la hoja,
la espora original y aun lo inerte y la piedra.
Este nudo que fui (inextricable
de cólera, traiciones, esperanzas, 
vislumbres repentinos, abandonos,
hambres, gritos de miedo y desamparo
y alegría fulgiendo en las tinieblas
y palabras y amor y amor y amores)
lo cortarán los años. 

Nadie verá la destrucción. Ninguno
recogerá la página inconclusa.
 

Entre el puñado de actos
dispersos, aventados al azar, no habrá uno
al que pongan aparte como a perla preciosa.
Y sin embargo, hermano, amante, hijo,
amigo, antepasado, no hay soledad, no hay muerte
aunque yo olvide y aunque yo me acabe.

Hombre, donde tú estás, donde tú vives
permanecemos todos.
 

Rosario Castellanos 

 
 

Um dia o saberei. Este corpo que já foi 
meu albergue, prisão, hospital,
é agora meu caixão. 

Isto que juntei em volta de uma ânsia,
uma dor, uma lembrança,
vai desertar buscando a água, a folha,
o esporo da origem e até o inerte e a pedra.
Este nó que eu fui (inextricável
de cólera, traições, esperanças,
vislumbres repentinos, abandonos, 
fomes, gritos de medo e desamparo
e alegria fulgindo nas trevas
e palavras e amor e amor e amores)
hão-de cortá-lo os anos. 

Ninguém verá a destruição. Nem
apanhará a página inconclusa.

Entre o punhado de actos 
dispersos, aventados ao acaso, não haverá um só
que ponham de lado como pedra preciosa.
E contudo, irmão, filho, amante,
amigo, antepassado, não há solidão nem há morte,
mesmo que esqueça, mesmo que eu acabe. 

Homem, onde estás tu, onde tu vives,
permanecemos todos.


(Trad. A.M.)

 .

19.10.19

Rosario Castellanos (Agonia além do muro)





AGONIA FUERA DEL MURO



Miro las herramientas,
el mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres, prensado por los días,
su noche de ronquido y de zarpazo
y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
que todavía la especie no produce?)
los hombres roban, mienten,
como animal de presa olfatean,
devoran y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
o cuando burlan una ley o cuando
se envilecen, sonríen,
entornan levemente los párpados, contemplan
el vacío que se abre en sus entrañas
y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mí, hombre que haces el mundo,
déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
de algo peor que vergüenza.

Yo muero de mirarte y no entender.


Rosario Castellanos

[Emma Gunst]




Olho as ferramentas,
o mundo que os homens fazem, em que se empenham,
suam, parem, coabitam.

O corpo dos homens, esmagado pelos dias,
sua noite de ronco e patada
e as encruzilhadas em que se reconhecem.

Há cegueira e a fome ilumina-os
e a necessidade, mais dura do que metal.

Sem orgulho (orgulho o que é? uma vértebra
que a espécie ainda não produz?)
os homens roubam, mentem,
farejam como predadores,
devoram e disputam ao outro a carniça.

E quando bailam, ou escorregam
ou fintam a lei, ou quando
se fazem ruins, sorriem,
abrem os olhos levemente, contemplam
o vazio a abrir-se-lhes nas entranhas
e dão-se a um êxtase vegetal, inumano.

Eu sou de alguma beira, de outra parte,
sou dos que não sabem dar nem tomar,
para quem partilhar não é possível.

Não te chegues a mim, homem que fazes o mundo,
deixa-me, não é preciso matares-me.
Eu sou daqueles que morrem sozinhos,
de algo pior que a vergonha.

Eu morro de te olhar e não entender.


(Trad. A.M.)

.

26.12.17

Rosario Castellanos (Elegia)





ELEGÍA



Nunca, como a tu lado, fui de piedra.

Y yo que me soñaba nube, agua,
 aire sobre la hoja,
 fuego de mil cambiantes llamaradas,
 sólo supe yacer,
 pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
 alrededor del cuello del ahogado.


Rosario Castellanos





Nunca, como a teu lado, fui de pedra.

E eu que nuvem me sonhava, água,
vento na folha,
fogo de mil chamas cambiantes,
soube apenas jazer,
pesar, isso que a pedra sabe fazer,
amarrada ao pescoço do afogado.


(Trad. A.M.)

.

24.1.16

Rosario Castellanos (Auto-retrato)





AUTORRETRATO



Yo soy una señora: tratamiento
arduo de conseguir, en mi caso, y más útil
para alternar con los demás que un título
extendido a mi nombre en cualquier academia.


Así, pues, luzco mi trofeo y repito:
yo soy una señora. Gorda o flaca
según las posiciones de los astros,
los ciclos glandulares
y otros fenómenos que no comprendo.


Rubia, si elijo una peluca rubia.
O morena, según la alternativa.
(En realidad, mi pelo encanece, encanece).


Soy más o menos fea. Eso depende mucho
de la mano que aplica el maquillaje.


Mi apariencia ha cambiado a lo largo del tiempo
- aunque no tanto como dice Weininger
que cambia la apariencia del genio. Soy mediocre.
Lo cual, por una parte, me exime de enemigos
y, por la otra, me da la devoción
de algún admirador y la amistad
de esos hombres que hablan por teléfono
y envían largas cartas de felicitación.
Que beben lentamente whisky sobre las rocas
y charlan de política y de literatura.


Amigas...hmmm... a veces, raras veces
y en muy pequeñas dosis.
En general, rehuyo los espejos.
Me dirían lo de siempre: que me visto muy mal
y que hago el ridículo
cuando pretendo coquetear con alguien.


Soy madre de Gabriel: ya usted sabe, ese niño
que un día se erigirá en juez inapelable
y que acaso, además, ejerza de verdugo.
Mientras tanto lo amo.


Escribo. Este poema. Y otros. Y otros.
Hablo desde una cátedra.
Colaboro en revistas de mi especialidad
y un día a la semana publico en un periódico.


Vivo enfrente del Bosque. Pero casi
nunca vuelvo los ojos para mirarlo. Y nunca
atravieso la calle que me separa de él
y paseo y respiro y acaricio
la corteza rugosa de los árboles.


Sé que es obligatorio escuchar música
pero la eludo con frecuencia. Sé
que es bueno ver pintura
pero no voy jamás a las exposiciones
ni al estreno teatral ni al cine-club.


Prefiero estar aquí, como ahora, leyendo
y, si apago la luz, pensando un rato
en musarañas y otros menesteres.


Sufro más bien por hábito, por herencia, por no
diferenciarme más de mis congéneres
que por causas concretas.


Sería feliz si yo supiera cómo.
Es decir, si me hubieran enseñado los gestos,
los parlamentos, las decoraciones.


En cambio me enseñaron a llorar. Pero el llanto
es en mí un mecanismo descompuesto
y no lloro en la cámara mortuoria
ni en la ocasión sublime ni frente a la catástrofe.


Lloro cuando se quema el arroz o cuando pierdo
el último recibo del impuesto predial.


Rosario Castellanos






Eu sou uma senhora, tratamento
difícil de conseguir, no meu caso, e mais útil
para alternar com os outros do que um título
passado em meu nome por qualquer academia.


Assim, pois, exibo o meu troféu e repito:
eu sou uma senhora. Gorda ou magra
segundo a posição dos astros,
os ciclos glandulares
e outros fenómenos que não compreendo.


Loira, se escolho uma peruca loira.
Ou morena, conforme a alternativa.
(Na verdade, o cabelo embranquece-me).


Sou mais ou menos feia, depende muito
da mão que aplica a maquilhagem.


A minha aparência mudou ao longo do tempo
embora não tanto como diz Weininger
que muda a aparência do génio. Eu sou medíocre.
O que, por um lado, me livra de inimigos
e, por outro, dá-me a devoção
de algum admirador e a amizade
desses homens que telefonam
e mandam longas cartas de felicitação.
Que bebem lentamente uísque com gelo
e discutem política e literatura.


Amigas... hmmm... às vezes, raras vezes
e em doses muito pequenas.
Em geral, recuso os espelhos.
Dir-me-iam o mesmo de sempre, que visto mal
e que pareço ridícula
ao pretender coquetear com alguém.


Sou mãe de Gabriel, já sabe, esse menino
que um dia se há-de erigir em juiz implacável,
exercendo também, se calhar, de carrasco.
Entretanto amo-o.


Escrevo. Este poema. E outros. E outros.
Falo de cátedra.
Colaboro em revistas da minha especialidade
e uma vez por semana escrevo num jornal.


Vivo em frente do Bosque. Mas quase
nunca viro os olhos para o contemplar. Nem
atravesso nunca a rua que me separa dele,
nem passeio nem respiro nem passo a mão
na pele rugosa das árvores.


Sei que temos de ouvir música
mas iludo-o com frequência. Sei
que é bom ver pintura
mas jamais vou às exposições,
nem vou ao teatro ou ao cineclube.


Prefiro estar aqui, como agora, a ler
e, se apagar a luz, a pensar um pouco
em musaranhos e outros misteres.


Sofro mais por hábito, por herança, por não
me distinguir mais do meu semelhante
do que por causas concretas.


Seria feliz se soubesse como.
Isto é, se me tivessem ensinado os gestos,
os tratos, as maneiras.


Em troca ensinaram-me a chorar. Mas o pranto
em mim é um mecanismo desregulado
e não consigo chorar na câmara mortuária
nem na sublime ocasião nem frente à catástrofe.


Choro é por se queimar o arroz ou por perder
o último recibo do imposto predial.


(Trad. A.M.)

.

8.8.14

Rosario Castellanos (O outro)




EL OTRO


 ¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.
  
Rosario Castellanos



Porquê dizer nomes de deuses, astros
espumas de um oceano invisível,
pólen dos mais remotos jardins?
Se a vida nos dói, se cada dia chega
rasgando as entranhas, se cada noite cai
convulsa, assassinada.
Se nos dói a dor de alguém, de um homem
que não conhecemos, mas está
presente a todas as horas e é a vítima
e o inimigo e o amor e tudo
o que nos falta para sermos inteiros.
Não chames tua à nuvem
e a alegria não a bebas dum trago.
Olha em volta, há outro, há sempre outro.
O que ele respira é o que a ti te abafa,
o que ele come é a tua fome.
Morre com a metade mais pura da tua morte.

(Trad. A.M.)


> Outra versão: Raposas a sul (António Cabrita)

.



11.5.14

Rosario Castellanos (A despedida)





LA DESPEDIDA



Déjame hablar, mordaza, una palabra
para decir adiós a lo que amo.
Huye la tierra, vuela como un pájaro.
Su fuga traza estelas redondas en el aire,
frescas huellas de aromas y señales de trinos.

Todo viaja en el viento, arrebatado.

Ay, quién fuera un pañuelo,
sólo un pañuelo blanco!


Rosario Castellanos




Deixa-me falar, mordaça, uma palavra
para dizer adeus a quem amo.
A terra foge, voa como ave.
Sua fuga desenha no ar estelas redondas,
marcas frescas de aromas e sinais de trinos.

Tudo vai com o vento, arrebatado.

Ai, quem fora um lenço,
um simples lenço branco.


(Trad. A.M.)

.

7.10.13

Rosario Castellanos (Retorno)





RETORNO



Has muerto tantas veces; nos hemos despedido
en cada muelle,
en cada andén de los desgarramientos,
amor mío, y regresas
con otra faz de flor recién abierta
que no te reconozco hasta que palpo
dentro de mí la antigua cicatriz
en la que deletreo arduamente tu nombre.


Rosario Castellanos

[Emma Gunst]



Morreste tantas vezes; despedimo-nos
em cada molhe,
em cada cais dos rompimentos,
amor meu, e regressas
com outra cara de flor mal aberta
que eu nem te reconheço, até que apalpo
dentro de mim a antiga cicatriz
em que soletro arduamente o teu nome.

(Trad. A.M.)

.

12.12.12

Rosario Castellanos (Destino)





DESTINO



Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.


El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.


Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.


El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
- antes que lo devoren - (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.


Damos la vida sólo a lo que odiamos.


Rosario Castellanos




Matamos aquilo que amamos. O resto
nunca esteve vivo.
Ninguém está tão perto assim. Ninguém
se fere com um olvido, uma ausência, às vezes menos.
Matamos aquilo que amamos. Cesse já esta asfixia
de respirar com um pulmão alheio!
O ar não é bastante
para os dois. E não basta a terra
para os corpos juntos
e é parca a ração de esperança
e a dor não pode partilhar-se.


O homem é animal de solidão
cervo que foge e sangra
com uma flecha na ilharga.


Ah, mas o ódio, essa fixidez insone
de pupilas de vidro, essa atitude
ora repouso ora ameaça.


O cervo vai a beber e na água aparece
o reflexo de um tigre.
O cervo bebe a água e a imagem. Torna-se
- antes que o devorem – (cúmplice, fascinado)
igual ao seu inimigo.


Damos vida àquilo só que odiamos.


(Trad. A.M.)



> Outra versão: Raposas a sul (António Cabrita)

.

15.3.12

Rosario Castellanos (Limite)






LÍMITE




Aquí, bajo esta rama, puedes hablar de amor.

Más allá es la ley, es la necesidad,
la pista de la fuerza, el coto del terror,
el feudo del castigo.

Más allá, no.



Rosario Castellanos







Aqui, sob este ramo, podes falar de amor.

Além é a lei, é a necessidade,
a pista da força, o couto do terror,
o feudo do castigo.

Além, não.


(Trad. A.M.)

.

19.1.12

Rosario Castellanos (Passaporte)






PASAPORTE



¿Mujer de ideas? No, nunca he tenido una.
Jamás repetí otras (por pudor o por fallas nemotécnicas).
¿Mujer de acción? Tampoco.
Basta mirar la talla de mis pies y mis manos.

Mujer, pues, de palabra. No, de palabra no.
Pero sí de palabras,
muchas, contradictorias, ay, insignificantes,
sonido puro, vacuo cernido de arabescos,
jugo de salón, chisme, espuma, olvido.

Pero si es necesaria una definición
para el papel de identidad, apunte
que soy mujer de buenas intenciones
y que he pavimentado
un camino directo y fácil al infierno.


Rosario Castellanos


[Noctambulario]





Mulher de ideias? Não, nunca tive nenhuma.
Nem jamais repeti outras (por pudor ou falhas mnemotécnicas).
Mulher de acção? Tão pouco.

Mulher, pois, de palavra. Não, de palavra não.
Mas antes de palavras,
muitas, contraditórias, ai, insignificantes,
puro som, vácuo limpo de arabescos,
brincadeira de salão, intriga, espuma, olvido.

Mas se for necessária uma definição
para o documento de identificação, conste
que sou mulher de boas intenções
e tenho calcetado
um caminho direito e fácil para o Inferno.


(Trad. A.M.)

.

5.11.11

Rosario Castellanos (O quotidiano)






LO COTIDIANO




Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia,
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.


Para el amor no hay tregua, amor. La noche
no se vuelve, de pronto, respirable.
Y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.
El encuentro es a oscuras. En el beso se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad,
de aquella muerte.



Rosario Castellanos







Para o amor não há céu, amor, só este dia;
este cabelo triste que cai
quando te penteias diante do espelho.
Esses túneis longos
que se correm a arfar,
as paredes sem olhos,
o vazio que ressoa
de alguma voz oculta e sem sentido.


Para o amor não há trégua, amor. A noite
não se torna, de repente, respirável.
E quando um astro quebra as cadeias
e o vês em ziguezague, louco, a perder-se,
nem por isso a lei solta seus dedos.
O encontro é no escuro. No beijo mistura-se
o sabor das lágrimas.
E no abraço apertas
a lembrança dessa orfandade,
dessa morte.


(Trad. A.M.)


.

28.8.11

Rosario Castellanos (Meditação no umbral)






MEDITACIÓN EN EL UMBRAL (*)

              (Fragmento)



No, no es la solución tirarse bajo un tren como
la Ana de Tolstoi ni apurar el arsénico de Madame
Bovary ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo antes de liarse el manto a
la cabeza y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas contando las vigas
de la celda de castigo, como lo hizo Sor Juana.
No es la solución escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático de alguna residencia
de la Nueva Inglaterra y soñar, con la Biblia de los Dickinson
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo ni Mesalina
ni María Egipciaca ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.



Rosario Castellanos






Não, a solução não é atirar-se para debaixo dum comboio como
a Ana de Tolstoi nem apurar o arsénico de Madame
Bovary nem aguardar nos páramos de Ávila a visita
do anjo antes de atar o manto
à cabeça e começar a agir.
Nem concluir as leis da geometria contando as vigas
da cela do castigo, tal como Sor Juana.
Não é solução escrever, à espera das visitas,
na sala de estar da família Austen
nem fechar-se no sótão de alguma casa
da Nova Inglaterra e sonhar, com a Bíblia dos Dickinson
por baixo da travesseira de donzela.
Deve haver outro modo que não se chame Safo nem Messalina
nem Maria nem Madalena nem Clemência Isaura.
Outro modo de ser humano e livre.
Outro modo de ser.



(Trad. A.M.)





(*) Atribuído a Rosalía de Castro:  A media voz
E a Rosario Castellanos (a quem pertence, parece): A media voz


.

12.4.11

Rosario Castellanos (A saudade)






LA NOSTALGIA




Si te digo que fui feliz, no es cierto.

No creas lo que yo creo cuando me engaño.

El recuerdo embellece lo que toca:
te quita la jaqueca que tuviste,
el sopor de la siesta lo transfigura en éxtasis
y, en cuanto a ese zapato que apretaba
tanto que te impidió bailar el primer baile,
no hubo zapato. Mira: estás descalza, danzas
eternamente ingrávida en el círculo
cerrado de un abrazo.

Danzas sin esa doble barbilla de tu gula,
sin esa arruga artera
que está acechando alrededor de tu ojo.


Rosario Castellanos





Se te digo que fui feliz, não é verdade.

Não creias o que eu creio quando me engano.

A lembrança alinda aquilo que toca:
tira-te a enxaqueca que tiveste,
o torpor da sesta transforma-o em êxtase
e, quanto àquele sapato que tanto apertava
que te impediu de dançar a primeira dança,
não houve sapato. Olha, estás descalça,
danças sem peso para sempre
no círculo fechado dum abraço.

Danças sem esse duplo queixo da tua gula,
sem essa ruga arteira
a cercar-te o olho.


(Trad. A.M.)

.

1.3.11

Rosario Castellanos (Nocturno)






NOCTURNO



Para vivir es demasiado el tiempo;
para saber no es nada.

¿A qué vinimos, noche, corazón de la noche?

No es posible sino soñar, morir,
soñar que no morimos
y, a veces, un instante, despertar.


Rosario Castellanos





Para viver é demasiado o tempo,
para saber não é nada.

A que vimos cá, noite,
coração da noite?

Não é possível senão sonhar, morrer,
sonhar que não morremos
e, às vezes, um instante, despertar.


(Trad. A.M.)

.

9.10.10

Rosario Castellanos (Saudade)






NOSTALGIA




Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
- sal, espuma y estruendo -
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.


Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.



Rosario Castellanos






Agora estou de regresso.
Tomei o que a onda tem, para quebrar-se
- sal, espuma e estrondo –
e toquei com minhas mãos uma criatura viva,
o silêncio.


Aqui estou suspirando
como quem ama e se lembra e está longe.



(Trad. A.M.)

.

27.4.10

Rosario Castellanos (Desterro)






DESTIERRO



Hablábamos la lengua
de los dioses, pero era también nuestro silencio
igual al de las piedras.
Éramos el abrazo de amor en que se unían
el cielo con la tierra.


No, no estábamos solos.
Sabíamos el linaje de cada uno
y los nombres de todos.
Ay, y nos encontrábamos como las muchas ramas
de la ceiba se encuentran en el tronco.

No era como ahora
que parecemos aventadas nubes
o dispersadas hojas.
Estábamos entonces cerca, apretados, juntos.
No era como ahora.


Rosario Castellanos





Falávamos a língua
dos deuses, mas também nosso silêncio
era igual ao das pedras.
Éramos o abraço de amor
em que se uniam céu e terra.

Não, não estávamos sós.
Sabíamos a linhagem de cada um
e os nomes de todos.
Ai, e encontrávamo-nos como se encontram
no tronco os muitos ramos da árvore.

Não era como agora
que parecemos arremessadas nuvens
ou folhas dispersas.
Estávamos perto então, chegados, juntos.
Não era como agora.


(Trad. A.M.)

.

26.6.09

Rosario Castellanos (Desamor)









DESAMOR






Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.


Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.


Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.


Rosario Castellanos






Olhou-me como se olha através dum vidro
ou do ar
ou de nada.


E então soube: eu não estava ali
nem noutro lado
nem tinha estado nunca nem estaria.


E fui como esse que morre na epidemia,
sem identificação, e é atirado
à vala comum.



(Trad. A.M.)


.


23.1.09

Rosario Castellanos (Amanhecer)









AMANECER




Qué se hace a la hora de morir? Se vuelve la cara a la pared?
Se agarra por los hombros al que está cerca y oye?
Se echa uno a correr, como el que tiene
las ropas incendiadas, para alcanzar el fin?


Cuál es el rito de esta ceremonia?
Quién vela la agonía? Quién estira la sábana?
Quién aparta el espejo sin empañar?


Porque a esta hora ya no hay madre y deudos.
Ya no hay sollozo. Nada más que un silencio atroz.


Todos son una faz atenta, incrédula
de hombre de la otra orilla.


Porque lo que sucede no es verdad.


Rosario Castellanos








Que se faz na hora da morte? Vira-se a cara para a parede?
Agarra-se pelos ombros quem está ao pé a ouvir-nos?
Deitamo-nos a correr, como quem tem
fogo na roupa, para chegar ao fim?


Qual é o rito dessa cerimónia?
Quem vela a agonia? Quem estende o lençol?
Quem afasta o espelho não embaciado?


Porque a essa hora já não há mãe nem parentes.
Já não há soluço. Mais nada que um silêncio atroz.


Todos são uma face atenta, incrédula
de homem da outra margem.


Porque o que acontece não é verdade.


(Trad. A.M.)





Fontes: Sololiteratura (70p+perfil+biblio) / Tripod (11p+bio) / Poesia mex. siglo xx (4p+perfil) / Wikipedia
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