Mostrar mensagens com a etiqueta Jorge Teillier. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Jorge Teillier. Mostrar todas as mensagens

8.2.19

Jorge Teillier (Blue)




BLUE



Veré nuevos rostros
Veré nuevos días
Seré olvidado
Tendré recuerdos
Veré salir el sol cuando sale el sol
Veré caer la lluvia cuando llueve
Me pasearé sin asunto
De un lado a otro
Aburriré a medio mundo
Contando la misma historia
Me sentaré a escribir una carta
Que no me interesa enviar
O a mirar los niños
En los parques de juego.
Siempre llegaré al mismo puente
A mirar el mismo rio
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino si me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
“vendrán nuevos rostros
vendrán nuevos días”.

Jorge Teillier

[Life vest under your seat]




Verei novas caras
Verei novos dias
Serei esquecido
Terei recordações
Verei aparecer o sol quando estiver sol
Verei cair a chuva quando chover
Passearei sem assunto
de um lado para o outro
Chatearei meio mundo
contando a mesma história
Sentar-me-ei a escrever uma carta
que não me interessa enviar
ou a contemplar as crianças
nos parques infantis.
Irei sempre à mesma ponte
observar o mesmo rio
Irei ver filmes tontos
Abrirei os braços para abraçar o vazio
Tomarei vinho se vinho me oferecerem
tomarei água se água me derem
e iludir-me-ei dizendo:
‘virão novas caras
virão novos dias’.


(Trad. A.M.)
.

2.4.18

Jorge Teillier (O que importa é estar vivo)






(XXIII)


Lo que importa
es estar vivo
y entrar a la casa
en el desolado mediodía de la vida.

El río pasa recogiendo la calle polvorienta.
Los satélites artificiales pueden rodear la Tierra,
pero nada saben de ellos los bueyes enyugados a las carretas.

Es el mismo de otro siglo el gesto del campesino al
descargar un saco de trigo,
el polvillo de la molienda danza en el sol sin memoria,
escuchamos el trote de los ratones entre los sacos
dormidos en la bodega,
y el oculto resplandor de las cosas
tiene un secreto revelado por los aromos.

Escucho el pitazo del tren
cortando en dos al pueblo.
El pueblo donde pedí tres deseos al comer las primeras cerezas,
donde me regalaron una lámpara humilde que no he vuelto a hallar,
el pueblo que tenía unos pocos miles de habitantes cuando nací,
y fue fundado como un Fuerte
para defenderse de los mapuches
(todo eso era nuestro Far West).
El pueblo donde aún humean mantas junto a cocinas a leña,
y el invierno es la travesía de un tempestuoso océano.

Si me pidieran recordar
algo más allá de las calles donde di los primeros pasos
no sabría mucho que decir.

Creo que he estado en otros países.
He visto día a día en las ciudades vehículos iluminados
como trasatlánticos
llevar rostros fatigados de un matadero a otro.

«La vida es un pretexto para escribir dos o tres versos
cantantes y luminosos», escribió Alexander Block,
pero tal vez yo no sea de verdad un poeta.

Me amo a mí mismo tanto como a mi prójimo,
pero estoy dispuesto a desaparecer junto a todo mi prójimo.
Puedo rezar sin creer en Dios.
A las noticias del día
suelo preferir leer memorias de oscuros personajes de otras épocas
o contemplar los gorriones picoteando maravillas.
De nuevo alguien ve derrochar
los yuyos su oro al viento.

Alguien va a temer cada mañana que el sol no regrese,
alguien aprenderá a leer en diarios que anuncian
nuevas guerras,
alguien en la noche
va a tomar un carbón encendido para trazar círculos de fuego
que lo protejan de todo mal.

Quedaré solo en un bosque de pinos.

De pronto veré alzarse los muros al canto de los gallos.
Podré pronunciar mi verdadero nombre.
Las puertas del bosque se abrirán,
mi espacio será el mismo que el de las aves inmortales
que entran y salen de él,
y los hermanos desconocidos sabrán que ya pueden reemplazarme.

Debo enfrentar de nuevo al río.
Busco una moneda.
El río ha cambiado de color.
Veo sin temor
la canoa negra esperando en la orilla.


Jorge Teillier





O que importa
é estar vivo
e entrar em casa
no desolado meio-dia da vida.

O rio passa varrendo a rua poeirenta,
os satélites artificiais podem girar em volta da Terra,
mas os bois apostos aos carros nada sabem deles.

É o mesmo de outro século o gesto do agricultor
ao descarregar um saco de trigo,
a poalha da moenga dança no sol sem memória,
ouvem-se os ratos a correr por entre os sacos
adormecidos na adega
e o oculto resplendor das coisas
tem um segredo revelado pelas acácias.

Ouço o apito do comboio
cortando o povoado em dois.
Onde eu pedi três desejos ao comer as primeiras cerejas,
onde me deram uma lâmpada humilde que não voltei a achar,
uma vila com poucos milhares de habitantes quando eu nasci
e fundado inicialmente como Forte
para defesa contra os mapuches
(era assim como o nosso Faroeste).
A vila onde mantas ainda fumegam junto de fogões a lenha,
e o inverno é como que travessia de um tormentoso oceano.

Se me pedissem para lembrar
algo para além das ruas onde dei os primeiros passos
não teria muito para dizer.

Estive, creio, em outros países,
vi dia a dia nas cidades veículos iluminados
como transatlânticos
levar rostos fatigados de um matadouro para outro.

"A vida é um pretexto para escrever dois ou três versos
sonoros e luminosos", escreveu Alexander Block,
mas talvez eu não seja um verdadeiro poeta.

Amo-me a mim mesmo tanto como ao próximo,
mas estou pronto a desaparecer junto com ele.
Posso mesmo rezar sem acreditar em Deus.
Às notícias do dia costumo preferir
memórias de obscuras personagens de outras épocas
ou ver os pardais a bicar maravilhas.
De novo alguém vê as ervas
ao vento espalhando seu oiro.

Alguém vai temer de manhã que o sol não regresse,
alguém aprenderá a ler em jornais
que anunciam novas guerras,
alguém pela noite
vai pegar numa brasa para fazer círculos de fogo
para se proteger de todo o mal.

Ficarei sozinho no meio do pinhal.

E verei de repente erguerem-se os muros ao canto dos galos.
Poderei dizer meu nome verdadeiro,
e as portas do bosque se abrirão,
sendo meu espaço o mesmo das aves imortais
que nele entram e saem,
e os irmãos desconhecidos saberão que já podem suceder-me.

Tenho de enfrentar o rio de novo,
preparo uma moeda.
Mudou de cor o rio.
Sem temor vejo
a canoa negra, à espera, na margem.

(Trad. A.M.)

.

11.7.17

Jorge Teillier (Sentados à fogueira)





SENTADOS FRENTE AL FUEGO



Sentados frente al fuego que envejece
miro su rostro sin decir palabra.
Miro el jarro de greda donde aún queda vino,
miro nuestras sombras movidas por las llamas.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos,
a pesar de su rostro frente al fuego,
y de nuestras sombras movidas por las llamas.
Quizás si yo pudiera encontrar una palabra.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos:
aún cae una gotera, brilla el cerezo tras la lluvia.
Pero nuestras sombras movidas por las llamas
viven más que nosotros.
Sí, ésta es la misma estación que descubrimos juntos.
¿Yo llenaba esas manos de cerezas, esas
manos llenaban mi vaso de vino?
Ella mira el fuego que envejece


Jorge Teillier






Sentados à fogueira que envelhece
olho-lhe o rosto sem dizer palavra.
Olho a caneca de grés ainda com vinho,
olho as nossas sombras movidas pelas chamas.
É a mesma estação que juntos descobrimos,
apesar do seu rosto em frente ao lume
e das nossas sombras movidas pelas chamas.
Talvez se eu encontrasse uma palavra.
É a mesma estação que descobrimos juntos,
cai ainda uma bátega e a cerdeira brilha após a chuva.
Mas nossas sombras movidas pelas chamas
vivem mais do que nós próprios.
Sim, é a mesma estação que juntos descobrimos.
Eu enchia aquelas mãos de cerejas, que
 me enchiam de vinho o meu copo?
Ela olha a fogueira que envelhece.


(Trad. A.M.)

.

18.3.15

Jorge Teillier (Para falar com os mortos)





Para hablar con los muertos
hay que elegir palabras
que ellos reconozcan tan fácilmente
como sus manos
reconocían el pelaje de sus perros en la oscuridad.
Palabras claras y tranquilas
como el agua del torrente domesticada en la copa
o las sillas ordenadas por la madre
después que se han ido los invitados.
Palabras que la noche acoja
como los pantanos a los fuegos fatuos.
Para hablar con los muertos
hay que saber esperar:
ellos son miedosos
como los primeros pasos de un niño.
Pero si tenemos paciencia
un día nos responderán
con una hoja de álamo atrapada por un espejo roto,
con una llama de súbito reanimada en la chimenea
con un regreso oscuro de pájaros
frente a la mirada de una muchacha
que aguarda inmóvil en un umbral.

Jorge Teillier



Para falar com os mortos
há que escolher palavras
que eles reconheçam tão fácil
como as mãos
reconheciam o pelo de seus cães no escuro.
Palavras claras e tranquilas
como a água da corrente domesticada no copo
ou as cadeiras arrumadas pela mãe
depois de os convidados saírem.
Palavras que a noite acolha
como a noite aos fogos-fátuos.
Para falar com os mortos
há que saber esperar,
eles são medrosos
como os primeiros passos da criança.
Mas se tivermos paciência
um dia respondem-nos
com uma folha de álamo agarrada num espelho partido,
com uma chama de súbito acesa na chaminé
com o regresso dos pássaros
face ao olhar de uma rapariga
aguardando imóvel no traço da porta.

(Trad. A.M.)

.

10.7.12

Jorge Teillier (Debaixo dum velho tecto)





BAJO UN VIEJO TECHO




Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
y el niño que hay en mí renace en mi sueño,
aspira de nuevo el olor de los muebles de roble,
y mira lleno de miedo hacia la ventana,
pues sabe que ninguna estrella resucita.


Esa noche oí caer las nueces desde el nogal,
escuché los consejos del reloj de péndulo,
supe que el viento vuelca una copa del cielo,
que las sombras se extienden
y la tierra las bebe sin amarlas,
pero el árbol de mi sueño sólo daba hojas verdes
que maduraban en la mañana con el canto del gallo.


Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
pero sé que no hay mañanas y no hay cantos de gallos,
abro los ojos, para no ver reseco el árbol de mis sueños,
y bajo él, la muerte que me tiende la mano.



Jorge Teillier





Durmo esta noite debaixo dum velho tecto,
os ratos correm por cima, como há muito tempo,
e o menino que há em mim renasce do meu sonho,
aspira de novo o cheiro dos móveis de carvalho,
olhando para a janela cheio de medo,
por saber que as estrelas não ressuscitam.


Na outra noite ouvi cair as nozes das nogueiras,
escutei os conselhos do relógio de pêndulo,
soube que o vento tomba um copo do céu,
que as sombras se estendem
e a terra as bebe sem amá-las,
mas a árvore do meu sonho dava só folhas verdes
que amadureciam de manhã com o cantar do galo.


Durmo esta noite debaixo dum velho tecto,
os ratos correm por cima, como há muito tempo,
mas sei que não há manhãs nem cantos de galos,
abro os olhos, para não ver seca a árvore dos meus sonhos
e, por baixo, a morte que me estende a mão.


(Trad. A.M.)

.

17.12.10

Jorge Teillier (Quando eu não era poeta)






CUANDO YO NO ERA POETA




Cuando yo no era poeta
por broma dije era poeta
aunque no había escrito un solo verso
pero admiraba el sombrero alón del poeta del pueblo.


Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Me preguntó si yo era poeta.
Ella tenía catorce años.


La primera vez que hablé con ella
llevaba un ramo de ilusiones.
La segunda vez una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor
y le pregunté el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme
ni tampoco mi profesora de botánica.


Ella había traducido para mí poemas de Christian Morgenstern.
A mí no se me ocurrió darle nada a cambio.
La vida era para mí muy dura.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.


Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.


Cuando salí la encontré en la plaza y no me saludó.
Yo volví a mi casa y escribí mi primer poema.



Jorge Teillier



[Noctambulario]





Quando eu não era poeta
disse por graça que era
embora não tivesse escrito um único verso
mas admirava o chapéu de aba
do poeta da terra.


Uma manhã encontrei-me na rua com a vizinha.
Perguntou-me se eu era poeta.
Tinha ela catorze anos.


A primeira vez que lhe falei
levava um ramo de ilusões.
Da segunda uma anémona no cabelo.
À terceira um gladíolo entre os lábios.
À quarta vez não levava qualquer flor
e eu perguntei o que isso queria dizer
às flores da praça
as quais não souberam dizer-mo
nem tão pouco a minha professora de botânica.


Ela tinha-me traduzido poemas de Christian Morgenstern.
Mas a mim não me ocorreu dar-lhe nada em troca.
A vida para mim era bastante dura,
não me queria desfazer nem duma folha de caderno.


Seus olhos disparavam balas de amor calibre 44.
E isso dava-me insónias.
Fechei-me muito tempo no quarto.


Quando saí encontrei-a na praça mas nem me saudou.
Eu voltei para casa e escrevi o meu primeiro poema.



(Trad. A.M.)


.

10.7.10

Jorge Teillier (Despedida)






DESPEDIDA




Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.


Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían los ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.


Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.


Me despido de las Virtudes y de las Gracias del planeta:
Los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.


Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino,
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.


Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas que se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuyo rostro suelo ver en sueños
iluminado por la triste mirada
de trenes que parten bajo la lluvia.


Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
-la sal y el agua
de mis días sin objeto -


y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.



Jorge Teillier







Despeço-me da minha mão
que pôde apontar a passagem do raio
ou a quietude das pedras
sob as neves de antanho.


Para que voltem a ser bosques e areias
digo adeus ao papel branco e tinta azul
donde surgiam os rios indolentes,
porcos na rua, moinhos vazios.


Despeço-me dos amigos
em que mais confiei:
os coelhos e as mariposas,
as nuvens de farrapos do verão,
minha sombra que soía falar-me em voz baixa.


Despeço-me das Virtudes e Graças do planeta:
Os fracassados, as caixas de música,
os morcegos que ao anoitecer se desfolham
dos bosques de casas de madeira.


Digo adeus aos amigos silenciosos
que só querem saber onde
podem beber um copo de vinho,
para quem os dias são pretexto apenas
para entoar canções fora de moda.


Despeço-me duma rapariga
que sem me perguntar se a amava ou não amava
andou comigo e deitou-se comigo
numa tarde dessas cheias de fumo
de folhas a arder nas bermas
Despeço-me duma rapariga
cujo rosto vejo em sonhos
iluminada pelo olhar triste
de comboios partindo sob a chuva.


Despeço-me da lembrança
e também da saudade
- água e sal de meus dias vazios –


e bem assim me despeço destes poemas:
palavras, palavras – um pouco de ar
movido pelos lábios – palavras
para ocultar quiçá a única verdade:
que respiramos e deixamos de respirar.


(Trad. A.M.)

.

20.3.10

Jorge Teillier (Carta a Mariana)






CARTA A MARIANA




¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
a quien hacerle estas preguntas.


Me escribes desde una ciudad que odias
a las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
mientras tú oías Bach y pensabas volar.


No creí que iba a recordarte
ni creí que te acordarías de mí.
¿ Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.


Es cierto que haremos el amor
y lo haremos como me gusta a mí:
todo un día de persianas cerradas
hasta que tu cuerpo reemplace al sol.


Acuérdate que mi signo es Cáncer,
pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
para inventar nuevas supersticiones.


Me escribes que tendremos una casa
aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
y yo con los amigos tomo demasiado.


Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
y estás con quién sabe qué malas compañías,
mientras aquí hay tan pocas personas
a quien hacerles estas simples preguntas:


«¿Qué canción te gustaría oír,
qué película te gustaría ver?
¿ y con quién te gustaría que soñáramos
después de las nueva y media de la noche?».



Jorge Teillier







Que filme gostavas de ver?
Que canção gostavas de ouvir?
Hoje não tenho ninguém
a quem fazer estas perguntas.


Escreves-me de uma cidade que odeias
às nove e meia da noite.
Certo, eu estava a beber,
enquanto tu ouvias Bach e pensavas voar.


Não acreditei que fosse lembrar-te
nem que tu te lembrasses de mim.
Por que é que me escreveste a carta?
Já não posso ir ao cinema sozinho.


Decerto que faremos amor
e há-de ser como eu gosto:
um dia inteiro de persianas corridas
até o teu corpo substituir o sol.


Lembra-te que o meu signo é Caranguejo,
ó pequena Aquário, salgueiro chorão.
Leremos livros de astrologia
para inventar novas superstições.


Dizes que havemos de ter uma casa,
logo eu que perdi tantas casas.
Tu contudo pensas tanto em voar
e eu com os amigos bebo de mais.


Mas tu não voltas da cidade que odeias
e andas sabe-se lá em que más companhias,
enquanto aqui há tão poucas pessoas
a quem perguntar apenas isto:


“Que canção gostavas de ouvir,
que filme gostavas de ver?
“E com quem gostavas de sonhar
depois das nove e meia da noite?”



(Trad. A.M.)

.

23.12.09

Jorge Teillier (Se eu pudesse voltar)








SI PUDIERA REGRESAR




Si pudiera regresar,
recobrar la oscuridad
que sucedió al griterío de los invitados
cuando alguien apagó de un soplo
las velas de la torta de cumpleaños.
Saber por qué sigo soñando
con esa mañana de caza
y el ruido del disparo que volteaba las perdices
se mezcla al de un puñado de tierra
lanzado a un ataúd.


Si pudiera regresar
¿te encontraría más nítida
que en mi memoria fiel?
La manera de ponerte
una cinta en el pelo,
el tren donde subíamos,
la canción que silbabas
cuando preparaste desayuno:
«I walk alone».
Si pudiera regresar.

Jorge Teillier






Se eu pudesse voltar,
recuperar a escuridão
a seguir à gritaria dos convidados
quando alguém apagou de um sopro
as velas do bolo de aniversário.
Saber por que continuo sonhando
com essa manhã de caça
e o ruído do disparo às perdizes
mistura-se ao de um punhado de terra
lançado a um caixão.


Se eu pudesse voltar
achar-te-ia mais nítida
que em minha memória fiel?
O modo de pores
a fita no cabelo,
o comboio onde andávamos,
a canção que assobiavas
a preparar o pequeno-almoço:
“I walk alone”.
Se eu pudesse voltar.

(Trad. A.M.)

.

14.6.09

Jorge Teillier (Garrafa ao mar)









BOTELLA AL MAR





Y tú quieres oír, tú quieres entender. Y yo
te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes.
Lo que escribo no es para ti, ni para mí, ni
para los iniciados. Es para la niña que nadie
saca a bailar, es para los hermanos que
afrontan la borrachera y a quienes desdeñan
los que se creen santos, profetas o poderosos.


Jorge Teillier






E tu queres ouvir, queres entender. E eu
digo-te: esquece o que ouves, lês ou escreves.
O que eu escrevo não é para ti, nem para mim, nem
para os iniciados. É para a menina que ninguém
chama para dançar, é para os irmãos que
afrontam a borracheira e aqueles que desdenham
os que se crêem santos, profetas ou poderosos.


(Trad. A.M.)





Fontes: Jorge Teillier (bio+antologia+entrevistas+estudos) / A media voz (22p) /Los poetas (22p+bio) / Poesia-inter.net (10p) / Wikipedia


.