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17.5.18

Evaristo Carriego (O teu segredo)





TU SECRETO



¡De todo te olvidas! Anoche dejaste
aquí, sobre el piano, que ya jamás tocas,
un poco de tu alma de muchacha enferma:
un libro vedado, de tiernas memorias.
Íntimas memorias. Yo lo abrí, al descuido,
y supe, sonriendo, tu pena más honda,
el dulce secreto que no diré a nadie:
a nadie interesa saber que me nombras.
….Ven, llévate el libro, distraída, llena
de luz y de ensueño. Romántica loca…
Dejar tus amores ahí, sobre el piano!
De todo te olvidas, cabeza de novia!


Evaristo Carriego




De tudo te esqueces! Ontem deixaste
aqui em cima do piano, que já nunca tocas,
um pouco da tua alma de menina enferma:
um livro secreto, de ternas memórias.
Íntimas memórias. Abri-o, por descuido,
e descobri, sorrindo, a tua pena mais funda,
o doce segredo que não contarei a ninguém:
a ninguém interessa saber que me nomeias.
… Anda, leva o livro, distraída, cheia
de luz e de sonho. Romântica tonta…
Deixares os teus amores por aí, em cima do piano!
De tudo te esqueces, cabeça de noiva!

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18.6.11

Evaristo Carriego (Essa vez em que surgiu a tua lembrança)





AQUELLA VEZ QUE VINO TU RECUERDO




La mesa estaba alegre como nunca.
Bebíamos el té: mamá reía
recordando, entre otros,
no sé qué antiguo chisme de familia;
una de nuestras primas comentaba
-recordando con gracia los modales,
de un testigo irritado- el incidente
que presenció en la calle;
los niños se empeñaban, chacoteando,
en continuar el juego interrumpido,
y los demás hablábamos de todas
las cosas de que se habla con cariño.

Estábamos así, contentos, cuando
alguno te nombró, y el doloroso
silencio que de pronto ahogó las risas,
con pesadez de plomo,
persistió largo rato. Lo recuerdo
como si fuera ahora: nos quedamos
mudos, fríos. Pasaban los minutos,
pasaban y seguíamos callados.

Nadie decía nada, pero todos
pensábamos lo mismo. Como siempre
que la conmueve una emoción penosa,
mamá disimulaba ingenuamente
queriendo aparecer tranquila. ¡Pobre!

¡Bien que la conocemos!... Las muchachas
fingían ocuparse del vestido
que una de ellas llevaba:
los niños, asombrados de un silencio
tan extraño, salían de la pieza.
Y los demás seguíamos callados
sin mirarnos siquiera.



Evaristo Carriego






A mesa estava alegre como nunca.
Tomávamos o chá, a mãe ria
lembrando, entre outras,
não sei que velha história de família;
uma das primas comentava
– lembrando com graça as maneiras,
de uma testemunha irritada – o incidente
que presenciara na rua;
as crianças empenhavam-se, chacoteando,
em continuar a brincadeira interrompida,
e nós falávamos de todas
as coisas de que se fala com carinho.

Estávamos assim, todos contentes, quando
alguém te nomeou, e o doloroso
silêncio que de súbito afogou os risos,
pesado como chumbo,
persistiu por um bocado. Recordo-o
como se fosse agora, ficámos
mudos e frios. Os minutos passavam,
passavam, e nós continuávamos calados.

Ninguém dizia nada, mas todos
pensávamos o mesmo. Como sempre
que uma emoção penosa a comove,
a mãe dissimulava ingenuamente
pretendendo parecer tranquila. Coitada!

Bem que a conhecemos!... As raparigas
fingiam ocupar-se do vestido que uma delas usava;
os rapazes, assombrados com tão estranho
silêncio, abandonavam a sala.
E nós continuávamos calados,
sem sequer nos olharmos.


(Trad. A.M.)

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9.9.10

Evaristo Carriego (A cadeira vazia)






LA SILLA QUE AHORA NADIE OCUPA




Con la vista clavada sobre la copa
se halla abstraído el padre desde hace rato:
pocos momentos hace rechazó el plato
del cual apenas quiso probar la sopa.
De tiempo en tiempo, casi furtivamente,
llega en silencio alguna que otra mirada
hasta la vieja silla desocupada
que alguien, de olvidadizo, colocó en frente.
Y mientras se ensombrecen todas las caras,
cesa de pronto el ruido de las cucharas
porque insistentemente, como empujado
por esa idea fija que no se va,
el menor de los chicos ha preguntado
cuándo será el regreso de la mamá.



Evaristo Carriego



[Marcelo Leites]






Com o olhar cravado no copo
o pai está abstraído há um bocado:
há momentos recusou a comida
e mal quis provar a sopa.
De quando em quando, quase a furto,
volve em silêncio um olhar ou outro
para a velha cadeira vazia
que alguém lhe pôs à frente, por esquecimento.
E enquanto escurecem as caras todas,
cessa de repente o ruído das colheres,
porque insistentemente, como empurrado
por uma ideia fixa teimosa,
o miúdo mais novo pergunta
quando é que a mãe voltará.


(Trad. A.M.)


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17.7.10

Evaristo Carriego (Quando o velho entra)






CUANDO LLEGA EL VIEJO




Todos están callados ahora. El desaliento,
que repentinamente siguiera al comentario
de esa duda, persiste como un presentimiento.
El hermano recorre las noticias del diario


que está sobre la mesa. La abuela se ha dormido
y los demás aguardan con el oído alerta
a los ruidos de afuera, y apenas se oye un ruido
las miradas ansiosas se clavan en la puerta.


El silencio se vuelve cada vez más molesto:
una frase que empieza se traduce en un gesto
de impaciencia. ¡La espina de esa preocupación!


Y cuando llega el viejo, que salió hace un instante,
todas las miradas fijas en su semblante
hay una temerosa, larga interrogación.



Evaristo Carriego






Todos estão calados agora. O desalento,
que de repente se seguiu ao comentário
dessa dúvida, persiste como pressentimento.
O irmão percorre as notícias do diário


que está sobre a mesa. A avó adormeceu
e os outros aguardam de ouvido atento
aos ruídos de fora, e mal se ouve um ruído
cravam-se na porta os olhares ansiosos.


O silêncio torna-se cada vez mais incómodo,
uma frase que começa traduz-se num gesto
de impaciência. O espinho da preocupação!


E quando o velho entra, depois de sair um instante,
todos os olhares lhe recaem no semblante
e há uma temerosa, longa interrogação.


(Trad. A.M.)



>>  Amediavoz (35p)  /  Poesi.as (89p)

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