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27.7.19

Miguel Hernández (Ausência em tudo vejo)





Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.

Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.

Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.

Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.

Ausencia en todo pruebo:
tu boca me destierra.

Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.


Miguel Hernández




Ausência em tudo vejo:
teus olhos a reflectem.

Ausência em tudo ouço:
tua voz a tempo soa.

Ausência em tudo aspiro:
teu hálito tem cheiro de erva.

Ausência em tudo toco:
teu corpo se despovoa.

Ausência em tudo encontro:
tua boca me desterra.

Ausência em tudo sinto:
ausência, ausência, ausência.


(Trad. A.M.)

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27.9.17

Miguel Hernández (Beijo sou)





Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado.
Corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.

Corazón en una copa
donde me la bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!

No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.

Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.

Amor, tu bóveda arriba
y yo abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.

Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Espesura, mar, desierto,
sangre, monte rodador,
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.

Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre,
sólo por amor.

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa ?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la luna y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.


Miguel Hernández





Beijo sou, sombra com sombra.
Beijo, dor com dor,
por me ter enamorado.

Coração sem coração,
das coisas, do alento
sem sombra da criação.
Sede com água ao longe,
mas sede em redor.
Coração dentro do copo
eu lá bebo e mais ninguém,
ninguém lhe toma o sabor.
Ódio, vida; quanto ódio
só por amor!

Não posso fazer-te festas
com estas mãos que me deu
o fogo de mais desejo,
a ânsia de mais ardor.
Várias asas, vários voos
abatem hoje nelas
ferros que apertam as veias
e as mordem com rancor.

Por amor, vida, abatido,
pássaro sem remissão.
Só por amor odiado,
só por amor.

Amor, teu tecto lá cima
e eu cá baixo sempre, amor,
sem outra luz que esta ânsia,
sem outra iluminação.
Olha para mim acorrentado,
cuspido, sem calor
aos pés da treva
mais súbita, mais feroz,
comendo pão e navalha
como bom trabalhador
e às vezes navalha só,
só por amor.

Tudo o que significa
andorinhas, ascensão,
claridade, largueza, ar.
espaço aberto, sol,
horizonte adejante,
sepultado num canto.
Espessura, deserto, mar,
sangue, monte rolante,
liberdades de minh’alma
clamorosas de paixão,
desfilando por meu corpo,
onde não param, não,
mas donde se soltam,
só por amor.

Porque dentro da triste
grinalda do grilhão,
do cheiro a prisão
constante e a paredão,
e a precipício à espreita,
alto e alegre sou, e livre.
Alto e alegre, e livre, livre,
só por amor.

Não, não há cadeia para um homem,
não poderão atar-me, não,
este mundo de cadeias
é-me estranho e pequeno.
Quem prende um sorriso?
Quem amuralha uma voz?
Ao longe tu, mais só
do que a morte, a lua e eu.
Ao longe tu, a sentir
a minha prisão em teus braços,
nesses braços onde palpita
a liberdade dos dois.
Livre sou, sente-me livre,
só por amor.


(Trad. A.M.)

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1.11.15

Miguel Hernández (Menos teu ventre)





MENOS TU VIENTRE



Menos tu vientre
todo es confuso.

Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.

Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo es postrero
polvo del mundo.

Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.

Miguel Hernández




Menos teu ventre
tudo é confuso.

Menos teu ventre
tudo é futuro
fugaz, passado
turvo, baldio.

Menos teu ventre
tudo é oculto,
menos teu ventre
é tudo inseguro
é póstumo tudo
poeira do mundo.

Menos teu ventre
tudo é escuro,
menos teu ventre
claro e profundo.

(Trad. A.M.)

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26.2.14

Miguel Hernández (Os cobardes)





LOS COBARDES



Hombres veo que de hombres
sólo tienen, sólo gastan
el parecer y el cigarro,
el pantalón y la barba.

En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.

Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.

¿Dónde iréis que no vayáis
a la muerte, liebres pálidas,
podencos de poca fe
y de demasiadas patas?
¿No os averguenza mirar
en tanto lugar de España
a tanta mujer serena
bajo tantas amenazas?
Un tiro por cada diente
vuestra existencia reclama,
cobardes de piel cobarde
y de corazón de caña.
Tembláis como poseídos
de todo un siglo de escarcha
y vais del sol a la sombra
llenos de desconfianza.
Halláis los sótanos poco
defendidos por las casas.
Vuestro miedo exige al mundo
batallones de murallas,
barreras de plomo a orillas
de precipicios y zanjas
para vuestra pobre vida,
mezquina de sangre y ansias.
No os basta estar defendidos
por lluvias de sangre hidalga,
que no cesa de caer,
generosamente cálida,
un día tras otro día
a la gleba castellana.
No sentís el llamamiento
de las vidas derramadas.
Para salvar vuestra piel
las madrigueras no os bastan,
no os bastan los agujeros,
ni los retretes, ni nada.
Huís y huís, dando al pueblo,
mientras bebéis la distancia,
motivos para mataros
por las corridas espaldas.

Solos se quedan los hombres
al calor de las batallas,
y vosotros, lejos de ellas,
queréis ocultar la infamia,
pero el color de cobardes
no se os irá de la cara.

Ocupad los tristes puestos
de la triste telaraña.
Sustituid a la escoba,
y barred con vuestras nalgas
la mierda que vais dejando
donde colocáis la planta.

Miguel Hernández

[Luz & sombra]



Homens sei que de homens
têm só e mais não gastam
o aspecto e o cigarro,
a barba e o par de calças.

São como lebres no coração,
galinhas bem lá por dentro,
galgos de rápido ventre,
que ladram em tempo de paz,
mas em tempos de canhões
desaparecem do mapa.

Estes homens, estas lebres,
comissários do alarme,
quando ouvem a cem léguas
o estrondo dos obuses,
põem-se logo a correr
com alvoroço no cu
e de cabelos em pé.
Com valentia se escondem,
galhardamente se escapam
do campo do perigo
estas fugitivas cacas,
que há muito tempo me doem
nos tomates da alma.

Onde ireis dar senão à morte,
pálidas lebres, podengos
de pouca fé e muitas patas?
Não vos envergonha ver
em tantas terras de Espanha
tanta mulher serena
no meio de tanta ameaça?
Um tiro por cada dente
reclama vossa existência,
cobardes de pele cobarde
e de coração de cana.
Tremeis como possessos
de um século de orvalho
e passais do sol à sombra
sempre desconfiados.
Achais as caves pouco
defendidas pelas casas.
Vosso medo requer ao mundo
muralhas e mais muralhas,
barreiras de chumbo à beira
de precipícios e valas
para a vossa pobre vida,
mesquinha de sangue e ânsias.
Não vos chega estar defendidos
por chuvas de sangue nobre
que não pára de cair,
cálida e generosa,
dia após dia,
sobre a gleba castelhana.
Não sentis o apelo
das vidas derramadas.
Para salvardes a pele
não vos bastam as tocas,
não vos chegam os buracos,
nem as retretes, nem nada.
Fugis e tornais a fugir,
dando ao povo razão,
enquanto bebeis a distância,
para vos matar pelas costas.

Sozinhos ficam os homens
no calor da batalha,
e vós, distantes delas,
querendo ocultar a infâmia,
não podeis apagar da cara
a cor da cobardia.

Ocupai o lugar triste
da triste teia de aranha.
Dispensai a vassoura
e com as nalgas varrei
a merda que deixais
onde quer que pondes o pé.


(Trad. A.M.)

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2.2.11

Miguel Hernández (Eu não quero mais luz)






Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda,
limpidez cuya entraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.


¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.


No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.


Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.


Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.


Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es el día.



Miguel Hernández






Eu não quero mais luz senão teu corpo ante o meu:
absoluta claridade, transparência redonda,
limpidez cuja entranha, tal como o fundo do rio,
com o tempo se afirma e com o sangue se afunda.


Que duradoiras luzentes coisas te fizeram,
coração de alvorada, carnação matutina?
Eu não quero mais dia que o que exala teu peito.
Teu sangue é a manhã que nunca termina.


Não há mais luz que teu corpo, nem mais sol, é tudo ocaso.
Nem eu vejo as coisas a outra luz senão teu rosto,
simples fantasma, a outra luz, de teu andar.
Teu olhar insondável nunca atinge o poente.


Claridade sem declínio. Suma essência
do fulgor que nem cede nem deixa o cimo.
Juventude. Limpidez. Claridade. Transparência
achegando os astros mais distantes de luz.


Claro corpo moreno de calor fecundante.
Erva negra a origem, erva negra a fronte,
trago os olhos de negro e o olhar distante.
Dia azul, noite clara, sombra clara, se vens.


Eu não quero mais luz que tua sombra doirada
de que brotam anéis de uma erva sombria.
Em meu sangue, de teu corpo abrasado,
é sempre de noite, mas para sempre é o dia.



(Trad. A.M.)



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31.10.10

Miguel Hernández (Ventos do povo)








VIENTOS DEL PUEBLO




Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.


Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.


No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.


Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.


¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?


Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airoso como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habeis de dejar
rotos sobre sus espaldas.


Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.


Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.


Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretado los dientes
y decidida la barba.


Cantando espero a la muerte
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.



MIGUEL HERNÁNDEZ
Viento del Pueblo
(1936-7)





Ventos do povo me levam,
ventos do povo me arrastam,
esparzem-me o coração
e a garganta me arejam.


Os bois dobram a frente,
impotentemente mansa,
perante os castigos:
os leões erguem-na
e ao mesmo tempo castigam
com sua esplêndida pata.


Não sou de um povo de bois
mas de um povo impedido
por jazidas de leões,
desfiladeiros de águias
e cordilheiras de toiros
com o orgulho nas hastes.


Nunca medraram os bois
nestes páramos de Espanha.


Quem falou em pôr um jugo
no pescoço desta raça?
Quem já pôs ao furacão
algum dia jugo ou laço,
ou quem o raio deteve
prisioneiro numa jaula?


Asturianos de bravura,
bascos de pedra blindada,
valencianos de alegria
e castelhanos de alma,
lavrados como a terra
e airosos como asas;
andaluzes de relâmpagos,
nascidos entre guitarras
e forjados na bigorna
torrencial das lágrimas;
estremenhos de centeio,
galegos de chuva e calma,
catalães de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos dinamite
espalhada como fruta,
leoneses, navarros, donos
da fome, do suor e da acha,
reis do minério,
senhores da lavoura,
homens que entre raízes,
como raízes galhardas,
ides da vida à morte,
ides do nada ao nada:
um jugo vos quer pôr
gente da erva ruim,
jugo que haveis de deixar
desfeito nas suas costas.


Crepúsculo dos bois
vem despertando a aurora.


Os bois morrem vestidos
de humildade e cheiro da corte:
as águias, os leões
e os toiros de arrogância,
o céu por trás deles
nem se turva nem se acaba.
A agonia dos bois
apresenta cara pequena,
a do animal macho
engrandece a criação.


Se hei-de morrer, que morra
de cabeça bem erguida.
Morto mil vezes morto,
a boca colada ao chão,
hei-de ter os dentes cerrados
e a barba bem cortada.


Cantando espero a morte
pois há rouxinóis que cantam
acima das espingardas
e no fragor da batalha.



(Trad. A.M.)



>>  M.H., muito visto ultimamente:

- Cómo cantaba mayo (El rayo que no cesa)
- Idem (Echa la luna en pandos aguaceros)
- Luz & sombra (Canción del esposo soldado)
- Idem (Las manos)
- Idem (Sentado sobre los muertos)
- Idem (Los cobardes)


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9.4.10

Miguel Hernández (Canção última)






CANCIÓN ÚLTIMA



Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.


Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.


Florecerán los besos
sobre las almohadas.


Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su inmensa enredadera
nocturna, perfumada.


El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.


MIGUEL HERNÁNDEZ
Vientos del Pueblo



[Analitica]









Pintada, não vazia:
pintada está minha casa
da cor das grandes
paixões e desgraças.


Regressará do pranto
onde foi levada
com sua deserta mesa,
sua ruinosa cama.


Florescerão os beijos
nas almofadas.


E em torno dos corpos
erguerá o lençol
sua imensa trepadeira
nocturna, perfumada.


O ódio amortece
atrás da janela.
Será a garra suave.
Deixai-me a esperança.


(Trad. A.M.)




>> Joan Manuel Serrat (YouTube)


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11.6.07

Um verso (34)












Um verso de Miguel Hernández
(ilustrando a palavra ‘páramo’):







Nunca medraram os bois
nos páramos da Espanha.
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21.5.07

Miguel Hernández (Tristes guerras)





TRISTES GUERRAS






Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.



Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.



Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.


Miguel Hernández







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