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18.5.26

Juan Luis Panero (Diante da estátua)




FRENTE A LA ESTATUA DEL POETA LEOPOLDO PANERO 


Poeta húmedo como Darío
te define Oreste Macrí
en la última edición de su antología.
Por supuesto no descubre nada nuevo,
el asunto de tu bebida ha dado ya mucho que hablar
y por otro lado la comparación con Rubén Darío es bastante honorable.
También se han comentado tus proezas en los burdeles
y algunos de tus amigos las suelen repetir
adornándolas con pintorescos detalles
(aunque es muy posible que esto te divertiría saberlo).
En cuanto a los arranques violentos de tu genio
para que mencionar lo que todos sabemos.
Sin embargo, para la Historia ya eres:
cristiano viejo, caballero de Astorga,
esposo inolvidable, paladín de los justos.
Y también en todo eso hay algo de verdad.
Sin duda eras un tipo raro y bien curioso.
Rojo para unos, amigo de Vallejo, condenado en San Marcos,
y azul para los otros, amigo de Foxá, poeta del franquismo.
"La caterva infiel de los Panero,
los asesinos de los ruiseñores",
que airadamente escribió Neruda.
Y tu final -gordo y escéptico-,
con tus trajes ingleses que tanto te gustaban
y tu whisky en la mano, trabajando para una compañía norteamericana.
Y años después canonizado en revistas y libros
(excepto la alusión de Macrí), números de homenaje
y las calles de Leopoldo Panero
y las lápidas de Leopoldo Panero
y el premio Leopoldo Panero
y el colegio Leopoldo Panero
y tu efigie entre otras ilustres
en los muros solemnes del Ateneo
y por fin esta estatua de Leopoldo Panero
que contemplo en un helado atardecer
mientras llueve a lo lejos sobre el Teleno.
De verdad, me gustaría saber
si los muertos conservan un cierto sentido del humor
y frente a tu noble cabeza de patricio romano
(que podría escribir cualquier cretino)
"poeta arraigado", "poeta de la esperanza",
"leonés sajonizado", "hombre de secreto",
"eximio vate", "gloria de nuestras letras",
etc., etc., etc.,
con tu libro de piedra sobre las rodillas
y tus ojos perdidos -extraño personaje-
puedes sonreír irónico y distante,
pensando en tu batalla perdida de antemano.
Yo así te lo deseo y no sin cierta envidia
-estar muerto en España es un lujo envidiable-
esta noche en tu casa mientras me sirvo un whisky
y en el pesado vaso de cristal rayado
el alcohol venerable y tu hijo primogénito
(por supuesto menos venerable) te rinden
-y no es broma- su más fiel homenaje.

 
JUAN LUIS PANERO
Desapariciones y fracasos
(1978) 

 

Poeta húmido como Darío,
assim te define Oreste Macri
na última edição da sua antologia.
Não descobriu sem dúvida nada de novo,
o caso da tua bebida deu já muito que falar
e por outro lado a comparação com Rubén Darío é bastante honrosa.
Também se comentaram as tuas proezas nos bordéis
e alguns amigos teus contam-nas com pitorescos detalhes
(embora isto possivelmente te divertisse sabê-lo).
Quanto aos teus arrancos de génio,
não falemos do que todos sabem.
Mas para a História és desde já: cristão velho, cavaleiro de Astorga,
esposo inolvidável, paladino dos justos.
E também nisto há algo de verdade:
eras sem dúvida um tipo esquisito e bem curioso,
vermelho para uns, amigo de Vallejo, condenado em San Marcos,
e azul para os outros, amigo de Foxá, poeta do franquismo.

‘A caterva infiel dos Paneros,
os assassinos dos rouxinóis’,
como iradamente escreveu Neruda.
E o teu final – gordo e céptico –
com teus fatos ingleses que tanto apreciavas
e teu uísque na mão, trabalhando para uma empresa americana.
E anos depois canonizado em livros e revistas
(excepto a alusão de Macrí), números de homenagem
e as ruas de Leopoldo Panero
e as lápides de Leopoldo Panero
e o prémio Leopoldo Panero
e o colégio Leopoldo Panero
e a tua efígie entre outras ilustres
nos muros solenes do Ateneu
e por fim esta estátua de Leopoldo Panero
que eu contemplo num entardecer gelado
enquanto chove ao longe sobre o Teleno.
De verdade, gostava de saber
se os mortos guardam um certo sentido de humor,
e frente à tua nobre cabeça de patrício romano
(como qualquer cretino podia escrever)
‘poeta arraigado’, poeta da esperança’,
‘leonês saxonizado’, ‘homem de segredo’,
‘exímio vate’, ‘glória das nossas letras’,
etc. etc. etc.
com teu livro de pedra nos joelhos
e teus olhos perdidos – estranha personagem –
se podes sorrir irónico e distante,
pensando na batalha perdida de antemão.
Eu assim to desejo e não sem certa inveja
– pois estar morto em Espanha é um luxo invejável –
nesta noite em tua casa, a servir-me um uísque
e no pesado copo de vidro riscado
o álcool venerável e teu filho primogénito
(menos venerável, por certo) rendem-te
 – fora de brincadeiras – a sua mais fiel homenagem .
 

(Trad. A.M.)

 .

6.9.25

Juan Luis Panero (Cães na noite de Agosto)

 



LOS PERROS EN LA NOCHE DE AGOSTO



Ladran los perros en la noche de agosto
y los árboles están quietos, ni una hoja se mueve.
Ladran los perros y un perdido pasado también ladra
o maldice o reclama la visión del amanecer.
Es el verano, agosto ardiente, el hielo derritiéndose en el vaso,
polvo y moscas, frenazos, sirenas de ambulancias.
Los perros ladran, tal vez pregunten
el porqué de esta noche, de esta historia,
ignoran que el tiempo repite
sus inútiles lamentos, que el silencio
adivina otro silencio, otra sombra, la sombra.


Juan Luis Panero  

[La ceniza]

 

Ladram os cães na noite de Agosto
e as árvores quietas, não se mexe sequer uma folha.
Ladram os cães e ladra também um perdido passado
ou maldiz ou reclama a visão do amanhecer.
É verão, Agosto ardente, o gelo derrete no copo,
moscas e poeira, travões, sirenes de ambulâncias.
Os cães ladram, talvez perguntem
o porquê desta noite, desta história,
ignorando que o tempo repete 
seus inúteis lamentos, que o silêncio 
adivinha outro silêncio, outra sombra, a sombra.

(Trad. A.M.)

 .

7.4.25

Juan Luis Panero (Un étranger)

 



UN ETRANGER

 

Produce cierta melancolía,
una tristeza decadente –literaria sin duda–
como algunas canciones de entreguerras 
o páginas perdidas de Drieu La Rochelle,
ver a un hombre solo, apartado y distante,
en la barra de un bar con decorado internacional.
En esa imprecisa edad, tan imprecisa como la luz del ambiente,
en que ya no es joven ni viejo todavía
pero lleva en sus ojos marcada su derrota
cuando con estudiado gesto enciende un cigarrillo.
Las muchas canas y las muchas camas,
un indudable estómago que la camisa inglesa apenas disimula,
el temblor, no demasiado visible, de su mano en un vaso,
son parte del naufragio, resaca de la vida.
Un hombre que espera ¿quién sabe qué?
y aspirando el humo, mira con declarada indiferencia
las botellas enfrente, los rostros que un espejo refleja,
todo con la especial irrealidad de una fotografía.
Y es aún, algo más triste, un hondo suspiro reprimido,
ver al fondo del vaso –caleidoscopio mágico–
que ese hombre eres tú irremediablemente.
No queda entonces sino una sonrisa: escéptica y lejana,
aprendida muy pronto y útil años después—
de un largo trago acabar la bebida,
pagar la cuenta mientras pides un taxi
y decirte adiós con palabras banales.
 

Juan Luis Panero 

[Poeticous]

 

Dá uma certa melancolia 
uma tristeza decadente — literária sem dúvida —
como certas canções de entre-guerras
ou páginas perdidas de Drieu de la Rochelle,
ver um homem sozinho, apartado e distante,
ao balcão de um bar com ar cosmopolita.
Nessa idade incerta, tão incerta como a luz ambiente,
em que já não é jovem nem é velho ainda,
mas vê-se-lhe nos olhos gravada a derrota,
quando acende um cigarro com estudado gesto.
As muitas cãs e as muitas camas,
uma certa barriga que a camisa inglesa disfarça mal,
o tremor, não muito visível, da mão com o copo,
são sinais do naufrágio, da ressaca da vida.
Um homem à espera sabe-se lá de quê,
puxando o fumo, olha com manifesta indiferença
as garrafas em frente, os rostos reflectidos no espelho,
tudo com a especial irrealidade da fotografia.
E há ainda, algo mais triste, um fundo e contido suspiro,
vendo no fundo do copo — caleidoscópio mágico —
que esse homem és tu, tu sem remédio. 
Não há mais então do que um sorriso, céptico e distante,
— aprendido cedo e útil nos anos após —
 acabares a bebida com um grande trago
pagares a conta enquanto pedes um táxi
e despedires-te com palavras banais.
 

(Trad. A.M.)
 

> Outras versões: Do trapézio (R.C.Ferreira) / Antologia
do esquecimento
 (A.Cabrita e outra)

 .

3.11.23

Juan Luis Panero (Autobiografia)

 



AUTOBIOGRAFIA

 

Una casa vacía, otra derrumbada,
un niño muerto al que le cuentan cuentos,
despedidos fantasmas que se desvanecen,
ceniza y hueso, piedras derrotadas.
Cuartos alquilados, repetidos espacios fugaces,
las huellas de los cuerpos en las sábanas,
una pesada resaca sin destino,
voces que nadie escucha, imágenes de sueños.
Innecesarias páginas, gaviotas en la ventana,
mar o desierto, blancos despojos,
signos y rostros en la pared de la memoria.
Sucias pupilas de sol en México, tercos
los ojos redondos de la calavera
contemplan pasado, presente, futuro,
sombras tenaces, metáforas gastadas.
Miro sin ver lo que ya he visto,
humo disforme que se esfuma,
invisible mortaja bajo nubes fugaces.
Humo en la noche y la nada instantánea.


Juan Luis Panero

 

 

Uma casa vazia, outra demolida,
uma criança morta a quem contam histórias,
fantasmas despedidos que se desvanecem,
cinza e osso, pedras derrotadas.
Quartos alugados, repetidos espaços fugazes,
as marcas dos corpos nos lençóis,
uma pesada ressaca sem destino,
vozes que ninguém escuta, imagens de sonhos.
Desnecessárias páginas, gaivotas na janela,
mar ou deserto, brancos despojos,
sinais e rostos na parede memória.
Pupilas sujas de sol no México, firmes
os olhos redondos da caveira
contemplam passado, presente, futuro,
sombras tenazes, gastas metáforas.
Olho sem ver aquilo que já vi,
fumo disforme que se esfuma,
invisível mortalha por baixo de nuvens fugazes.
Fumo na noite e o nada repentino.

(Trad. A.M.)

 

> Outra versão: Canal de poesia (J.M.Magalhães)

.

24.2.22

Juan Luis Panero (Ingrata velhice)




Ingrata la vejez, aburridos sus símbolos
- sin valor literario - demasiado previstos.
Sólo queda - cada día más rara - la sorpresa
de un inesperado momento redivivo,
como se hace un rato, mirando la televisión.
Una desgastada película de otro tiempo
- horrendo doblaje, relamidos colores-
la penetrante estupidez de los anuncios.
Sin embargo, él y ella - años después de separarse -
se encuentran en la puerta de un hotel,
en Nueva York, se reconocen, dicen alguna frase vulgar
y se separan, esta vez para siempre.
Repetida escena, banal la historia,
pero quizá, toda mi vida puede resumirse en esa imagen.
Melancolía de los sueños perdidos
- entre marcas de automóviles y detergentes -
en el cristal infinito de un insomne televisor nocturno.


Juan Luis Panero

[El almirante ruina]

 

 

Ingrata velhice, chatos seus símbolos
 – sem valor literário – demasiado previsíveis.
Resta apenas – cada dia mais estranha – a surpresa
de um inesperado momento redivivo,
como acontece um instante, a ver televisão.
Um filme desgastado de outros tempos
 – dobragem horrível, cores delambidas –
a penetrante estupidez dos anúncios.
Contudo, ele e ela – anos depois da separação –
encontram-se à porta de um hotel,
 em Nova Iorque, trocam umas frases vulgares
e separam-se, desta vez para sempre.
Cena repetida, banal a história, mas talvez
a minha vida inteira possa resumir-se nessa imagem.
Melancolia dos sonhos perdidos
 – por entre marcas de carros e detergentes –
na vidraça infinita de uma insone televisão nocturna.


(Trad. A.M.)


3.3.21

Juan Luis Panero (Used words)



USED WORDS



Con palabras usadas,
gastadas por el tiempo y la costumbre,
cuyo último temblor ya no se siente.
Con palabras, como sueños, quemadas por la vida,
esta noche de lluvia hablo contigo,
trato de hablar al menos, ligeramente ebrio,
construyendo cada sílaba en el país de nunca jamás,
y sintiendo esa repentina lucidez
con la que, de pronto, rompemos la rutina de ser y conocemos,
sintiendo, digo, esa rara sensación, distante y desangrada,
del whisky, de la noche y el silencio,
de la entusiasta desesperación con que aceptamos la derrota,
de ese vértigo, a veces, sólo a veces, tuyo y mío,
donde morimos sonriendo con los ojos abiertos.

Sintiendo lo poco que es un beso al fondo de tu lengua,
o tus ojos mirándose en los míos,
o nuestras manos unidas en el aire,
recorriendo un museo de aceptados fracasos.
Desfilan, batallón desolado de fantasmas,
nombres y nombres con distinto eco.
Pretendemos, con abolidos rostros, fechas caducadas, 
ciudades imposibles,
contestar una vieja pregunta
cuya respuesta sólo la muerte ya conoce.
Años y años, voluntarios exilios de seres y países,
los hijos que no quise tener, los que tú sí tuviste,
el temblor del deseo que aún guardas en tu piel,
mi repetido navegar de cama en cama,
se reúnen y afirman su destino
frente a la ceremonia del amanecer.
Y todo lo sabemos y está escrito en tus ojos,
sin embargo hoy, este día con sol, -tan raro en Bogotá-
de finales de julio, de algún año cualquiera,
te propongo mi amor, sé que tú aceptarás,
con palabras usadas, te propongo mentirnos.
Pasada ya la noche, quietos frente al espejo,
mientras yo me afeito y tú pintas tus labios,
te propongo mi amor, decir que nos queremos.

Decir -y son tan sólo ejemplos- «hoy existe la vida por nosotros»
o «tú no te morirás nunca»
o, tal vez, «aún hay noches y noches que esperan
nuestros brazos, ese especial calor de dormir abrazados».
Olvidando, tratando de olvidar nuestro pasado,
ignorando el futuro, sin duda inalcanzable,
con palabras gastadas, decir y repetir
-es otro ejemplo- «gracias mi amor por haber existido».
Al menos por un rato -a nadie molestamos-
con palabras usadas mentirnos y mentirnos,
mentirnos contra el tiempo, despreciar su victoria.

Envío:
Te dejo este poema
confuso, absurdo, largo,
para que tú lo tengas como un pañuelo viejo
a los pies de tu cama, para que tú lo tengas,
y un día te lo encuentres, confuso, absurdo, largo,
un día como éste -cuando ya no estaremos-
y recuerdes, debajo de la ducha,
que alguna vez te quise -mentiras y mentiras-
que alguna vez te quise -era un día de julio-
con palabras usadas, como un disco rayado,
que recuerdes, mi amor, esta letra de tango.

JUAN LUIS PANERO 
Desapariciones y fracasos
(1978)




Com palavras usadas,
gastas pelo tempo e pelo uso,
cujo tremor derradeiro já não se sente.
Com palavras, como sonhos, queimadas pela vida,
falo contigo nesta noite de chuva,
tento pelo menos falar, ligeiramente ébrio,
construindo cada sílaba no país do nunca mais,
e sentindo essa repentina lucidez
com que de repente rasgamos a rotina e conhecemos,
sentimos, a estranha sensação, distante e mortiça,
do uísque, da noite e do silêncio,
do desespero eufórico com que aceitamos a derrota,
dessa vertigem, às vezes, só às vezes, tua e minha,
em que morremos sorrindo de olhos abertos.

Sentindo o pouco que é um beijo na tua língua,
ou teus olhos a mirar-se nos meus,
ou nossas mãos enlaçadas no ar,
percorrendo um museu de assumidos fracassos.
Desfilam, batalhão desolado de fantasmas,
nomes e nomes com ecos diferentes.
Com abolidos rostos, datas caducas,
cidades impossíveis, pretendemos
responder à velha pergunta
cuja resposta é só conhecida da morte.
Anos e anos, exílios voluntários de seres e países,
os filhos que eu não quis ter, aqueles que tu sim tiveste,
o tremor do desejo que sentes ainda na pele,
o meu navegar de cama em cama,
tudo se junta e afirma seu destino
diante da cerimónia da aurora.
E tudo sabemos e está escrito em teus olhos,
eu no entanto, neste dia de sol - tão raro em Bogotá - 
em fins de Junho, de um ano qualquer,
lego-te o meu amor, sabendo que o aceitas,
com palavras usadas, propondo mentir-nos.
Passada a noite, parados ao espelho, 
enquanto eu me barbeio e tu pintas os lábios,
proponho-te o meu amor, dizer que nos queremos.

Dizer - e são apenas exemplos - "hoje a vida existe por nós"
ou "tu nunca hás-de morrer"
ou talvez "há noites e noites ainda que esperam
nossos braços, o calor especial de dormir abraçado".
Esquecendo, procurando esquecer o passado,
ignorando o futuro, sem dúvida inatingível,
com gastas palavras, dizer e repetir
- eis outro exemplo - "obrigado amor por ter existido".
Ao menos por um pouco - sem incomodarmos ninguém -
mentir-nos e mentir-nos com palavras usadas,
mentir-nos contra o tempo, desprezando a sua vitória.

Recado:
Deixo-te este poema
confuso, longo, absurdo,
para tu o pores aos pés da cama,
como um lenço velho,
e o achares um dia, confuso, longo, absurdo,
um dia como este - quando já não estivermos -
e lembrares, debaixo do chuveiro,
que eu te amei um dia - mentiras, mais mentiras -
que eu te amei um dia - e era um dia de Julho -
com palavras usadas, como um disco riscado,
para lembrares, meu amor, esta letra de tango.


(Trad. A.M.)

.

2.4.19

Juan Luis Panero (Tal como éramos)





TAL COMO ÉRAMOS



Ingrata la vejez, aburridos sus símbolos
- sin valor literario - demasiado previstos.
Sólo queda - cada día más rara - la sorpresa
de un inesperado momento redivivo,
como se hace un rato, mirando la televisión.
Una desgastada película de otro tiempo
- horrendo doblaje, relamidos colores-
la penetrante estupidez de los anuncios.
Sin embargo, él y ella - años después de separarse -
se encuentran en la puerta de un hotel,
en Nueva York, se reconocen, dicen alguna frase vulgar
y se separan, esta vez para siempre.
Repetida escena, banal la historia,
pero quizá, toda mi vida puede resumirse en esa imagen.
Melancolía de los sueños perdidos
- entre marcas de automóviles y detergentes -
en el cristal infinito de un insomne televisor nocturno.

Juan Luis Panero

[El almirante ruina]



Velhice ingrata, chatos seus símbolos
– sem valor literário – demasiado previsíveis.
Resta apenas – cada dia mais estranha – a surpresa
de um inesperado momento redivivo,
como acontece um instante, a ver televisão.
Um filme desgastado de outros tempos
– dobragem horrível, cores delambidas –
a penetrante estupidez dos anúncios.
Contudo, ele e ela – anos depois da separação –
encontram-se à porta de um hotel,
em Nova Iorque, trocam umas frases vulgares
e separam-se, desta vez para sempre.
Cena repetida, banal a história, mas talvez
a minha vida inteira possa resumir-se nessa imagem.
Melancolia dos sonhos perdidos
– por entre marcas de carros e detergentes –
no vidro infinito de uma insone televisão nocturna.

(Trad. A.M.)

18.8.17

Juan Luis Panero (Epitáfio diante do espelho)





EPITAFIO FRENTE A UN ESPEJO



Dura ha de ser la vida para ti,
que a una extraña honradez sacrificaste tus creencias,
para ti, cuya única certidumbre es tu recuerdo
y por ello, tu más aciaga tumba.
Dura ha de ser la vida, cuando los años pasen
y destruyan al fin la ilusa patria de tu adolescencia,
cuando veas, igual que hoy, este fantasma
que tiempo atrás te consoló con su belleza.
Cuando el amor como un vestido ajado
no pueda proteger tu tristeza
y motivo de burla, de piedad o de asombro,
a los ojos más puros sólo sea.
Duro ha de ser para tu cuerpo ver morir el deseo,
la juventud, todo aquello que fuiste,
y buscar sin pasión tu reposo
en la sorda ternura de lo débil,
en la gris destrucción que alguna vez amaste.
«Es la ley de la vida», dicen viejos estériles,
«y nada sino Dios puede cambiarlo», repiten,
a la luz de la noche, lentas sombras inútiles.
Dura ha de ser la vida, tú que amaste el mundo,
que con una mirada o una suave caricia soñaste poseerlo,
cuando la absurda farsa que tú tanto conoces
no esté más adornada con lo efímero y bello.
Dura ha de ser la vida hasta el instante
en que veles tu memoria en este espejo:
tus labios fríos no tendrán ya refugio
y en tus manos vacías abrazarás la muerte.

Juan Luis Panero




Dura há-de ser a vida para ti,
que sacrificaste as crenças a uma estranha honradez,
para ti, cuja única certeza é a lembrança
e, por isso, a tumba mais aziaga.
Dura há-de ser a vida, quando os anos passarem
e destruírem por fim a pátria ingénua da tua adolescência,
quando vires, como hoje, este fantasma
que antes te consolou com sua beleza.
Quando o amor, como um vestido rasgado,
não te possa cobrir a tristeza
e seja apenas aos olhos mais puros
um motivo de zomba, piedade ou assombro.
Duro há-de ser para o teu corpo ver morrer o desejo,
a juventude, tudo aquilo que foste,
e procurar sem paixão o repouso
na surda ternura do que é débil,
na destruição que algum dia amaste.
«É a lei da vida», dizem velhos estéreis,
«e só Deus pode o pode mudar» repetem,
à luz da noite, lentas sombras inúteis.
Dura há-de ser a vida, tu que o mundo amaste,
que sonhaste possuí-lo com um olhar ou suave carícia,
quando a absurda farsa que tão bem conheces
não estiver já enfeitada do belo e efémero.
Dura há-de ser a vida até ao instante
em que velares tua memória neste espelho:
não terão já refúgio teus frios lábios
e com as mãos vazias abraçarás a morte.

(Trad. A.M.)


> Outra versão: Luz & sombra (José Bento)

.

20.4.16

Juan Luis Panero (Não há palavras)





NO HAY PALABRAS



Tocas un cuerpo, sientes su repetido temblor
bajo tus dedos, el cálido transcurrir de la sangre.
Recorres la estremecida tibieza,
sus corporales sombras, su desvelado resplandor.
No hay palabras. Tocas un cuerpo; un mundo
llena ahora tus manos, empuja su destino.
A través de tu pecho el tiempo pasa,
golpea como un látigo junto a tus labios.
Las horas, un instante se detienen
y arrancas tu pequeña porción de eternidad.
Fueron antes los nombres y las fechas,
la historia clara, lúcida, de dos rostros distantes.
Después, lo que llamas amor, quizá se torne forzada promesa,
levantado muro pretendiendo encerrar,
aquello que únicamente en libertad puede ganarse.
No importa, ahora no importa.
Tocas un cuerpo, en él te hundes,
palpas la vida, real, común. No estás ya solo.


Juan Luis Panero

[Noctambulario]



Tocas um corpo, sentes-lhe o tremor
sob os dedos, o cálido curso do sangue.
Percorres o quente estremecido,
as sombras corporais, o desvelado esplendor.
Não há palavras. Tocas um corpo, um mundo
enche-te as mãos, empurra o seu destino.
Através do teu peito o tempo passa,
fere-te como um látego ao pé dos lábios.
As horas detêm-se por um instante,
para que arranques teu quinhão de eternidade.
Foram dantes os nomes e as datas,
a história lúcida, clara, de dois rostos distantes.
Depois, o que chamas amor talvez se torne forçada promessa,
muro elevado que pretende encerrar
aquilo que só em liberdade se pode ganhar.
Não importa, já não importa.
Tocas um corpo, afundas-te nele,
palpas a vida, real, comum. Já não estás só.

(Trad. A.M.)


> Outra versão: Blog 1.º esquerdo (B.A.Rua)

.

28.8.15

Juan Luis Panero (E de repente anoitece)





Y DE PRONTO ANOCHECE



Vivir es ver morir, envejecer es eso,
empalagoso, terco olor de muerte,
mientras repites, inútilmente, unas palabras,
cáscaras secas, cristal quebrado.
Ver morir a los otros, a aquellos,
pocos, que de verdad quisiste,
derrumbados, deshechos, como el final de este cigarrillo,
rostros y gestos, imágenes quemadas, arrugado papel.
Y verte morir a ti también,
removiendo frías cenizas, borrados perfiles,
disformes sueños, turbia memoria.
Vivir es ver morir y es frágil la materia
y todo se sabía y no había engaño,
pero carne y sangre, misterioso fluir,
quieren perseverar, afirmar lo imposible.
Copa vacía, tembloroso pulso, cenicero sucio,
en la luz nublada del atardecer.
Vivir es ver morir, nada se aprende,
todo es un despiadado sentimiento,
años, palabras, pieles, desgarrada ternura,
calor helado de la muerte.
Vivir es ver morir, nada nos protege,
nada tuvo su ayer, nada su mañana,
y de pronto anochece.


JUAN LUIS PANERO
Antes de que llegue la noche
(1985)

[Las cosas que hemos visto]




Viver é ver morrer, é isso envelhecer,
peganhento, tenaz odor de morte,
enquanto repetes, inutilmente, algumas palavras,
cascas ressequidas, vidro estalado.
Ver morrer os outros, esses,
poucos, que amaste de verdade,
derrubados, desfeitos, como o fim deste cigarro,
gestos e rostos, imagens queimadas,
amassado papel.
E ver-te morrer a ti também,
removendo frias cinzas, apagados perfis,
disformes sonhos, turva memória.
Viver é ver morrer e é frágil a matéria
e sabia-se tudo, não havia engano,
mas carne e sangue, misterioso fluxo,
teimam e perseveram, afirmam o impossível.
Copo vazio, pulso tremido, cinzeiro sujo,
na luz encoberta do entardecer.
Viver é ver morrer, nada se aprende,
tudo é um sentimento sem pena,
anos, palavras, peles, desgarrada ternura,
calor gelado da morte.
Viver é ver morrer, nada nos protege,
nada teve seu ontem, nada seu amanhã,
e de repente anoitece.

(Trad. A.M.)

.

20.8.12

Juan Luis Panero (Autobiografia)





AUTOBIOGRAFÍA




Una casa vacía, otra derrumbada,
un niño muerto al que le cuentan cuentos,
despedidos fantasmas que se desvanecen,
ceniza y hueso, piedras derrotadas.
Cuartos alquilados, repetidos espacios fugaces,
las huellas de los cuerpos en las sábanas,
una pesada resaca sin destino,
voces que nadie escucha, imágenes de sueños.
Innecesarias páginas, gaviotas en la ventana,
mar o desierto, blancos despojos,
signos y rostros en la pared de la memoria.
Sucias pupilas de sol en México, tercos
los ojos redondos de la calavera
contemplan pasado, presente, futuro,
sombras tenaces, metáforas gastadas.
Miro sin ver lo que ya he visto,
humo disforme que se esfuma,
invisible mortaja bajo nubes fugaces.
Humo en la noche y la nada instantánea.



Juan Luis Panero




Uma casa vazia, outra derrubada,
um menino morto a quem contam histórias,
despedidos fantasmas desvanecendo-se,
cinza e osso, pedras derrotadas.
Quartos alugados, repetidos espaços fugazes,
as marcas dos corpos no lençol,
uma pesada ressaca sem destino,
vozes que ninguém escuta, imagens de sonhos.
Desnecessárias páginas, gaivotas na janela,
deserto ou mar, brancos despojos,
sinais e rostos no muro da memória.
Baças pupilas de sol no México, tenazes
os olhos redondos da caveira
contemplam passado, presente, futuro,
sombras tenazes, gastas metáforas.
Olho sem ver aquilo que vi,
fumo disforme a esfumar-se,
invisível mortalha sob nuvens fugazes.
Fumo na noite e o nada instantâneo.


(Trad. A.M.)

.

18.12.11

Juan Luis Panero (Arte poética)






ARTE POÉTICA





La larga, lenta lengua de la muerte
ha lamido la mano del que escribe,
lucidez o locura, nadie sabe:
sólo quedan palabras, palabras deshaciéndose.


JUAN LUIS PANERO
Desapariciones y fracasos
(1978)








A longa, lenta língua da morte
lambeu a mão do que escreve,
lucidez ou loucura, ninguém sabe:
restam só palavras, palavras a desfazer-se.


(Trad. A.M.)

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22.7.11

Juan Luis Panero (Fantasmas na neve)






FANTASMAS EN LA NIEVE




Andas bajo la nieve, con las botas mojadas
y el blanco abrigo afgano,
por la orilla helada del Hudson,
una tarde oscura de febrero.
Luego, desnuda, en el cuarto caluroso,
miro la curva suave de tu culo,
el empapado brillo de tus ojos,
mientras sigue cayendo nieve en los cristales.
Es un recurso simple, muy poco original,
pero lo guardo para aquellas horas
en que volviendo atrás, sin amor y sin odio,
intentando recordar, acercar nuestra historia,
sólo quedan retocadas anécdotas, viejas fotografías
y unas pocas palabras desgastadas.
Gotas en tu frente y el brillo de tus ojos,
errantes y abrazados en la ciudad extraña,
así ríes aún, así regresas hoy, así nos imagino,
borrados y distantes, fantasmas en la nieve.


Juan Luis Panero






Andas à neve, com as botas molhadas
e o casaco afegão,
pela margem gelada do Hudson,
uma escura tarde de Fevereiro.
A seguir, nua, no quarto aquecido,
observo a curva suave do teu cu,
o empapado brilho de teus olhos,
enquanto a neve cai ainda nos vidros.
É um simples recurso, pouco original,
mas guardo-o para aquelas horas
em que voltando atrás, sem amor nem ódio,
tentando recordar, evocar nossa história,
restam só retocadas anedotas, velhas fotografias
e escassas palavras desgastadas.
Gotas na tua face e o brilho dos teus olhos,
errando abraçados na cidade estranha,
assim ris ainda, assim regressas hoje, assim nos imagino,
apagados e distantes, fantasmas na neve.


(Trad. A.M.)

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30.3.11

Juan Luis Panero (Luis Cernuda)







LUIS CERNUDA




En Madrid, donde me dieron la noticia de tu
muerte, Sevilla, años después, en una extraña
primavera, en Londres, repitiendo tantas veces
el sonido de tu voz, el roce de tu
mano. En Nueva York, mirando
caer la nieve -junto aquel cuerpo que
tanto quise-
y en México, bajo la lluvia, frente a la piedra rajada,
que nada guarda sino tu nombre y la ceniza de un
recuerdo, has estado conmigo, fantasma de un fantasma.
Y esta tarde de Roma -en la casa en que muriera Keats-
bajo la luz transparente de principios de otoño,
he vuelto a sentir, casi un temblor, tu presencia,
la terca pasión de tu memoria,
algo remoto y familiar como tu fotografía.
Que esa presencia, esa memoria me acompañen
hasta el día en que sean reflejo fiel,
testimonio inútil de un sueño derrotado
y una mano cierre mis ojos para siempre.



Juan Luis Panero






Em Madrid, onde me deram a notícia da
tua morte, Sevilha, anos depois, numa
estranha primavera, em Londres, repetindo
tanta vez o som da tua voz, o toque da
tua mão. Em Nova Iorque, olhando a neve a
cair – junto àquele corpo que tanto amei –
e no México, sob a chuva, em frente da
pedra rachada, que nada guarda senão o
teu nome e a cinza de uma lembrança,
estiveste comigo, fantasma dum fantasma.
E nesta tarde em Roma – na casa onde
Keats morreu – sob a luz transparente do
princípio de Outono, tornei a sentir, quase
um tremor, a tua presença, a paixão
persistente da tua memória,
algo remoto e familiar como o teu retrato.
Que essa presença, essa memória me
acompanhem até ao dia de serem reflexo
fiel, testemunho inútil dum sonho
derrotado e uma mão cerrar meus olhos
para sempre.


(Trad. A.M.)

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3.2.11

Juan Luis Panero (Notícia da morte num jornal)






NOTICIA DE LA MUERTE EN UN PERIÓDICO
                  (Ernest Hemingway)



El viejo cazador cantaba
una canción alegre
- recuerdo de su pasada juventud -
mientras armaba el rifle.
Frente a frente, inmóvil,
un león le miraba. Impasible
observaba sus controlados movimientos.
El viejo cazador siguió cantando
mientras las balas iban entrando en la recámara.
Un segundo, tal vez culpa de la canción,
recordó su juventud, su vida,
como una vaharada de pólvora y alcohol.
Montó con lentitud el arma y apuntó con cuidado.
Sus dedos, firme y delicadamente, casi un arte, apretaron el gatillo
- el león seguía quieto, delante, contemplándole -
sonaron dos disparos en el amanecer.
Astillas de hueso, pelo y piel, saltados dientes,
pequeños fragmentos del cerebro, gotas de sangre,
se esparcieron por el amplio espacio.
Al día siguiente, todos los periódicos del mundo
anunciaron con grandes titulares la muerte de un león.


Juan Luis Panero





O velho caçador cantava
uma canção alegre
– lembrança da passada juventude –
enquanto armava a carabina.
Frente a frente, imóvel,
um leão olhava-o. Impassível
observava os seus movimentos controlados.
O velho caçador continuou a cantar
enquanto as balas entravam na câmara.
Um segundo, por culpa talvez da canção,
recordou a juventude, a sua vida,
como uma baforada de pólvora e álcool.
Montou lentamente a arma e apontou com cuidado.
Os dedos, firme e delicadamente, uma arte quase, apertaram o gatilho
– o leão mantinha-se quieto, diante, a contemplá-lo –
dois disparos soaram no amanhecer.
Bocados de osso, cabelo e pele, dentes soltos,
pequenos fragmentos do cérebro, gotas de sangue,
espalharam-se pelo espaço amplo.
No dia seguinte, com grandes títulos,
todos os jornais anunciaram a morte de um leão.



(Trad. A.M.)


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11.1.11

Juan Luis Panero (Memória da carne)






MEMORIA DE LA CARNE




Por la noche, con la luz apagada,
miraba a través de los cristales,
entre los conocidos huecos de la persiana.
Como un rito o una extraña costumbre
la escena se repetia, día tras día,
igual siempre a si misma.
Frente a frente su ventana,
la veía aparecer y bajo la tenue claridad de la luz,
lentamente, irse haciendo desnuda.
Sus ropas caían sobre la silla,
primero grandes, luego más pequeñas,
hasta llegar al ocre color de su cuerpo.
Andando o sentada, sus movimientos tenían
la inútil inocência del que no se cree observado
y la imprevista ternura del cansancio.
Cuando todo volvía a la oscuridad,
los apresurados golpes del corazón
se aquietaban con una sosegada plenitud.
De quien así ocultamente deseé,
nunca supe su nombre
y el romper de su risa es aún el vacío.
Sin embargo allí, en la perdida frontera de los catorce anos,
por encima del Latín imposible
y de los misteriosos números de la Química,
el temblor detenido de mis manos,
la turbia fijeza de mis ojos sobre ella, permanecen,
dando fe de aquel tiempo, memoria de la carne.



Juan Luis Panero






À noite, de luz apagada,
olhava através dos vidros,
por entre os buracos da persiana.
Como um rito ou estranho costume
a cena repetia-se, dia após dia,
sempre igual a si mesma.
Face a face com a janela,
via-a aparecer e à ténue claridade da luz,
lentamente, começar a despir-se.
As roupas iam caindo na cadeira,
primeiro grandes, depois mais pequenas,
até chegar ao ocre cambiante do seu corpo.
A andar ou sentada, os seus movimentos tinham
a inútil inocência de quem não se crê observado
e a imprevista ternura do cansaço.
Quando tudo voltava ao escuro,
o bater apressado do coração
sossegava numa quieta plenitude.
De quem assim ocultamente desejei
jamais soube o nome
e o quebrar do seu riso é ainda o vazio.
Contudo, ali, na fronteira perdida dos catorze anos,
por cima do Latim impossível
e dos misteriosos números da Química,
o tremor parado das minhas mãos,
a turva fixidez dos meus olhos sobre ela, permanecem,
testemunho desse tempo, memória da carne.



(Trad. A.M.)

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6.10.10

Juan Luis Panero (Meditação idiota)







MEDITACIÓN IDIOTA A LA HORA DE ACOSTARSE SOLO




Si has dicho, y repetido en tantas ocasiones
que tu único amor es una maleta,
por qué te quejas y protestas
mientras miras el techo sobre tu cama solitaria?
Víctima, juez, y al final verdugo,
aún puedes sentir que te estremeces porque alguien te quiere,
pero tú elegiste, en cierto modo, ese destino,
y ahora debes pagar el precio.
Tú, que pronunciaste «te quiero», tantas veces,
para reírte luego de tu propia frase,
¿qué esperas?, ¿a quién pides en vano?
Si cuando encuentras a alguien que comparte tus días,
tus noches más terribles, tu suma de fracasos,
te da miedo decirle «sigamos juntos siempre»,
aunque sea una frase, aunque no te lo creas,
¿qué final es el tuyo?, ¿qué es lo que aguardas?
Y si también te quejas de las grotescas farsas
que a menudo, inútiles, construyes
con frívolas historias, palabras mercenarias,
¿qué pretendes?, ¿qué pides a la vida?
La vida no es un juego, debiste comprenderlo,
y si hay algo muy claro es que has envejecido.
Confórmate y aguanta, y no pidas milagros,
que el vodka te acompañe al silencio y al sueño.
A los pies de tu cama, como una perra en celo,
la muerte, desvelada, te da las buenas noches.



Juan Luis Panero






Se tens dito e repetido em tantas ocasiões
que o teu amor é uma mala,
porque te queixas e protestas
enquanto olhas o tecto por cima da cama solitária?
Vítima, juiz e no fim verdugo,
ainda podes sentir-te estremecer
por alguém te amar,
mas tu escolheste, de certo modo, esse destino
e agora tens de pagar o preço.
Tu, que disseste “amo-te” tanta vez,
para depois te rires da tua própria frase,
o que esperas? A quem pedes em vão?
Se ao encontrares alguém que partilha os teus dias,
tuas noites mais terríveis, tua soma de fracassos,
tens medo de dizer-lhe “continuemos juntos sempre”,
embora seja apenas uma frase, em que não crês,
qual será o teu fim? Estás à espera de quê?
E se te queixas também das farsas grotescas
que amiúde, inúteis, constróis
com frívolas histórias, palavras mercenárias,
o que é que pretendes? O que pedes à vida?
A vida não é um jogo, devias entendê-lo,
e se algo é muito claro é que envelheceste.
Conforma-te, aguenta e não peças milagres,
que o vodka te acompanhe ao silêncio e ao sono.
Aos pés da cama, como uma cadela com cio,
a morte, descoberta, dá-te as boas noites.


(Trad. A.M.)

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27.8.10

Juan Luis Panero (Ofício de suicidas)






OFICIO DE SUICIDAS




Pocas las palabras, pequeños sus designios,
nombrando siempre realidades banales,
triviales signos, hechos consumados,
y, en el fondo, sórdida presencia de la muerte.
Oficio melancólico, construir estas jaulas,
estas escasas lápidas del tiempo que nos pasa,
oficio de suicidas, intentar retener
la huella de la luz en sílabas de sombra.



Juan Luis Panero






Poucas as palavras, pequenos seus desígnios,
nomeando sempre realidades banais.
triviais signos, factos consumados
e, no fundo, sórdida presença da morte.
Ofício melancólico, construir estas jaulas,
estas escassas lápides do tempo que nos passa,
ofício de suicidas, procurar reter
o rasto da luz em sílabas de sombra.


(Trad. A.M.)

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1.4.10

Juan Luis Panero (Testemunha de cinza)






TESTIGO DE CENIZA




En la roca que el mar golpea
o en la seca corteza de ese árbol,
en el viento que aulla contra los cristales,
sobre la huella de la arena o en la tierra más dura,
en el humo que se deshace entre tus manos,
escribe, escribe, como si aún descubrieras las palabras.
Escribe para píeles o piedras,
para blancos caballos, para aquellos ojos
que nunca te miraron y tú jamás miraste.
Escribe sin orgullo, pero tampoco con falsa modestia,
que no fue en vano tu paso por el mundo.
Olvida después tan estúpida frase
y mira el mar, las velas de aquel barco
que viene a rescatarte, su paciente cabecear sobre las olas,
las luces que se reflejan en la espuma.
Y escribe - sobre todo - cuando lo veas hundirse,
cuando desaparezca como el sueño o la bruma,
cuando ya no exista - sabido es que nunca existió -
escribe y repítelo en voz alta para el sordo mar, para el cielo distante.
Aprende así, testigo de ceniza,
el final implacable de tu ilusa labor,
y entonces, sin dudarlo - que no tiemble tu mano –
escribe, escribe, escribe, escribe.



Juan Luis Panero







Na rocha batida pelo mar
ou na casca seca dessa árvore,
é o vento que uiva contra os vidros,
sobre a pegada da areia ou na terra mais dura,
no fumo que se te desfaz entre as mãos,
escreve, escreve, como se descobrisses ainda as palavras.
Escreve para peles ou pedras,
para brancos cavalos, para esses olhos
que nunca te olharam e que tu jamais olhaste.
Escreve sem orgulho, mas tão pouco com falsa modéstia,
que não foi em vão tua passagem pelo mundo.
Esquece a seguir tão estúpida frase
e olha para o mar, as velas desse barco
que vem resgatar-te, seu paciente cabecear sobre as ondas,
as luzes reflectidas na espuma.
E escreve – sobretudo – quando o vires afundar-se,
quando desaparecer como o sonho ou a bruma,
quando já não existir – pois é sabido que jamais existiu –
escreve e repete-o em voz alta para o surdo mar, para o céu distante.
Aprende assim, testemunha de cinza,
o final implacável de teu labor ilusório
e então, sem hesitar - que a mão não te trema –
escreve, escreve, escreve, escreve.


(Trad. A.M.)

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1.10.09

Juan Luis Panero (Na manhã seguinte)









NA MANHÃ SEGUINTE CESARE PAVESE NÃO PEDIU PEQUENO-ALMOÇO



Sozinho desceu do comboio,
atravessou sozinho a cidade deserta,
sozinho entrou no hotel vazio,
abriu o quarto solitário
e escutou assombrado o silêncio.
Dizem que levantou o telefone
para ligar a alguém,
mas é falso, completamente falso.
Não havia ninguém a quem ligar,
ninguém vivia na cidade, ninguém no mundo.
Bebeu o copo, as pequenas pastilhas
e esperou que o sono chegasse.
Com algum medo a si mesmo
- pela vez primeira afirmava a sua existência –
talvez curioso, com gesto cansado,
sentiu cair o peso das pálpebras.
Horas depois – um estranho sorriso abria-lhe os lábios –
anunciou a si mesmo, com firmeza,
a única certeza que afinal atingira:
jamais voltaria a dormir sozinho num quarto de hotel.


(Trad. A.M.)

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