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29.11.24

Ernesto Pérez Vallejo (Por isso te quero)




POR ESO TE QUIERO

 

Porque cuando hace frío siempre hay un sol en tus
brazos, y cuando el verano aprieta te inventas un
suspiro de aire fresco.

Porque sabes que son tres en el café
y que detesto el agua de grifo.

Porque cuando hay guerra
siempre te pones braguitas blancas
y cuando el sexo se vuelve rutinario
colocas dos coletas en tu pelo
y exiges que te enseñe anatomía.

Porque hueles a vainilla por las mañanas
y a playa por la tarde.

Porque cuando te enfadas me apuntas con el dedo
y todos los planetas se ponen en órbita
y muere una estrella.

Porque te agarras a mi espalda cuando duermes
y me siento cualquier cosa menos hombre.

Porque hay algo de ingenuidad en tu mirada
y de precocidad en tu sonrisa.

Porque en tu piel es sábado eternamente
y tus manos tocan melodías en mis vértebras.

Porque nunca matas las hormigas
y conoces mil especies de mariposas.

Porque callas cuando escribo
y hablas siempre.

Porque el "nunca" no existe en tu vocabulário
y el "posible" siempre está a nuestro alcance

Porque creo en los milagros y tengo fe.

Porque eres, estás y quieres,
porque puedes, sabes y sientes.

Por eso amor, por eso.


Ernesto Pérez Vallejo

 

Porque quando está frio há sempre sol em teus
braços, e quando o verão aperta inventas um
suspiro de ar fresco.

Porque sabes que são três no café
e que eu detesto água da torneira.

Porque quando há guerra
tu pões sempre calcinhas brancas
e quando o sexo cai na rotina
fazes tranças no cabelo
e exiges que te ensine anatomia.

Porque cheiras a baunilha pela manhã
e de tarde a praia.

Porque quando te enfadas apontas-me com o dedo
e todos os planetas entram em órbita
e uma estrela morre.

Porque me agarras pelas costas a dormir
e eu sinto-me tudo menos homem.

Porque há algo ingénuo em teu olhar
e algo precoce no sorriso.

Porque na tua pele é sábado eternamente
e as tuas mãos fazem música nas minhas vértebras.

Porque não matas formigas
e conheces mil espécies de borboletas.

Porque te calas quando escrevo
e falas sempre.

Porque não tens a palavra ‘nunca’
e o ‘possível’ está sempre ao nosso alcance.

Porque eu tenho fé e acredito em milagres.

Porque és, estás e queres,
porque podes, sabes e sentes.

Por isso, amor, por isso.


(Trad. A.M.)

.

12.7.23

Ernesto Pérez Vallejo (Muitas vezes)




Muchas veces todavía nos duelen
aquellos trenes que pasaron de largo.
Y nos quejamos en silencio de nuestra suerte.
Otras ya en el interior del vagón
maldecimos al reloj
por haber llegado a tiempo a sus raíles.

Los que no sabemos ser felices,
lo único que necesitamos
es un culpable.

Ernesto Pérez Vallejo

 

Muitas veces ainda nos doem
aqueles trens que passaram ao largo.
E queixamo-nos da sorte, em silêncio.
Outras, já dentro do vagão,
maldizemos o relógio
por termos chegado a tempo aos carris.

Nós, que não sabemos ser felizes,
só precisamos
é de um culpado.


(Trad. A.M.)

.

1.11.22

Ernesto Pérez Vallejo (Razões de um ser irracional)




RAZONES DE UN SER IRRACIONAL

 

1. Por lo general las cosas van mejor en la cama cuando dejas de asociar la palabra puta con un precio. 

2. El destino es la palabra trampa. Los mismos que lo alaban al encontrarte, son los mismos que lo culpan cuando se van. 

3. Hay preguntas estúpidas.
¿ Me quieres como el primer día?
¿ Has pensado en mí todo el tiempo?
¿ Le has mirado las tetas a esa morena?

Te van a mentir de todos modos, deberías al menos no ponérselo tan fácil. 

4. Es totalmente necesario que tu espejo y sus ojos no estén del todo de acuerdo y siempre sientas más felicidad cuando el te mira, que cuando tú te ves. 

5. Si en tus caídas en lugar de tumbarse contigo te levanta, se llama amigo. 

6. Alguien cuyo propósito es cambiarte a su antojo, jamás lo hace para quererte más a ti, si no para quererse él dos veces. 

7. Puede ser cierto que la ignorancia en el amor de cierta felicidad pero suele ser mejor estar triste que ser felizmente estúpido. 

8. Sabes cuanto necesitas a alguien de verdad, cuando a su ausencia en lugar de llamarla soledad la llamas nostalgia. 

9. No se trata de que ame tus defectos, si no de que los confunda con virtudes. 

10. La confianza es como la virginidad, una vez la pierdes ya no hay modo de volver a ella. 

11. Hay palabras que se llevará el viento y palabras que crearán suspiros. Si eres capaz de diferenciarlas a tiempo ya tienes todo el aire a tu favor.

 12. A veces hay más amor en la intensidad de un portazo, que en la suavidad de un te quiero, en el azote de un insulto, que en el halago de una palabra amable. Si solo eres capaz de ver con el corazón, jamás podrás oír con la mirada.

 13. Nunca te quejes del olvido de alguien, tuviste la oportunidad de hacerte inolvidable y fracasaste.
 

Ernesto Pérez Vallejo 

[Los lunes que te debo]

  

 

1. Em geral, as coisas melhoram na cama, deixando de ligar a palavra puta com um preço. 

2. O destino é a palavra-cilada. Os que o louvam ao encontrar-te são os mesmos que o culpam ao ir-se embora. 

3. Há perguntas estúpidas:
- Amas-me como no primeiro dia?
- Pensaste em mim todo o tempo?
- Reparaste nas mamas daquela morena?

Vão-te mentir de todo o modo, ao menos não devias ajudar. 

4. É preciso absolutamente que o espelho e os seus olhos não estejam de acordo e que tu fiques mais feliz quando ele te olha do que quando tu te vês. 

5. Se na queda te ajuda a levantar, em vez de tombar contigo, isso é amigo. 

6. Quem pretender mudar-te a seus olhos não o faz para te amar mais, mas antes para se amar a si duas vezes. 

7. Pode ser que a ignorância no amor dê certa felicidade, mas é melhor estar triste do que ser felizmente estúpido. 

8. Sabemos quanto precisamos realmente de alguém quando chamamos saudade à sua ausência, em vez de solidão.

 9. Não se trata de amar os teus defeitos, mas sim de os confundir com virtudes. 

10. A confiança é como a virgindade, uma vez perdida não se recupera. 

11. Há palavras que o vento levará e palavras que despertarão suspiros. Se fores capaz de distingui-las a tempo, a teu favor terás o vento. 

12. Às vezes há mais amor na violência de uma portada do que na meiguice de um amo-te, mais no açoite de um insulto do que no mimo de uma palavra amável. Se só consegues ver com o coração, nunca ouvirás com o olhar. 

13. Não te queixes de alguém te esquecer, tiveste hipótese de fazer-te inesquecível e falhaste.

 
(Trad. A.M.)

 .

24.11.21

Ernesto Pérez Vallejo (De falar com a folha em branco)






DE HABLAR CON UN FOLIO EN BLANCO 

 

Jodido diario: 

Hoy también ha pasado de largo,
sigue siendo primavera en sus ojos
y su boca ha vuelto a marchitar
todas las flores del parque. 

Llevaba la camiseta blanca,
ya sabes, la que llevaba puesta aquel sábado
que con la yema de mi dedo índice
yo rocé suavemente su cintura
y tardé en dejar de sonreír
nueve minutos seguidos.
Estuve a quince segundos de batir mi propio récord.
Una pena. 

De largo,
con sus botas negras de besar el asfalto,
enseñándole música a los bordillos de la calle. 

Hay quien piensa que los versos me crecen entre los dedos.
¿ Pero como escribir un puto poema si no me mira? 

Hoy he visto a Ainara,
le está creciendo muy rápido el pelo,
solo tiene un pecho y es tan bonita
que podría prescindir también del otro
y brillaría exactamente igual.
Igual que cuando teníamos quince años
y en el baño de su casa me enseñaba la fuerza
con la que le crecía el vello púbico. 

¿ Como estás? Le he preguntado.
Sigue fumando.
- ¿Sabes el hueco que se te queda en el pecho
cuando el amor de tu vida te abandona para siempre?
Pues esto es igual,
solo que en lugar de abandonarte alguien
lo haces tú misma.
También me ha dicho que ya no sabe llorar,
que ni siquiera "Los puentes de madison"
le han logrado sacar una puta lágrima.
Ella que lloraba hasta cuando se le acababan los cereales. 

Me ha dado verdadera tristeza,
no hay nada peor en el mundo que llorar hacía dentro.

Luego muy despacio se ha ido calle abajo,
dejándome a oscuras en mitad de una calle
que nunca recordará nuestros nombres. 

De largo, jodido diario, de largo,
con esos vaqueros apretados
que consiguen poner en rojo
todos los semáforos del barrio. 

No sabes cuanto me fastidia a veces,
la puntualidad de los autobuses. 

La señorita del tiempo ha dado lluvia para mañana,
imagino a un montón de estúpidos
paraguas en mano y driblando charcos
como si nunca hubieran tenido infancia. 

La mañana que Laura se fue ni siquiera llovía
y tuve yo que poner todas las lágrimas. 

- Lo peor de hacer las maletas,
no son las cosas que tienes que meter
si no todas aquellas que tienes que dejar- 

Y me miró como se miran
a los perros de las tiendas de animales. 

Era un lunes como hoy, como siempre
pero que también como la chica de la camiseta blanca
pasará de largo.

 
Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]

 

Chato diário:

Hoje passou também ao largo,
mas nos seus olhos é ainda Primavera
e a boca voltou a fazer murchar
as flores todas do parque.

 Levava a camiseta branca,
aquela que tinha no sábado,
quando eu lhe embarrei
com um dedo na cinta
e fiquei a sorrir nove minutos seguidos.
Por quinze segundos batia o meu próprio recorde.
Uma pena. 

Ao largo,
com as botas negras de beijar o asfalto,
a ensinar música às bermas da rua. 

Há quem pense que os versos me nascem dos dedos.
Mas como fazer a porra de um poema
se ela não olha para mim?

 Vi Ainara hoje,
cresce-lhe muito o cabelo,
tem só um peito, mas é tão linda
que podia até ficar sem o outro
e brilharia na mesma,
tal como quando nós tínhamos quinze anos
e ela me mostrava em casa a força
com que lhe crescia o velo púbico. 

Continua a fumar.
- Como vais? perguntei-lhe.
- Sabes o buraco que te fica no peito
quando o amor da tua vida te abandona para sempre?
Pois isto é o mesmo, só que
em vez de ser alguém a abandonar-te, és tu.
Contou-me também que já não sabe chorar,
que nem "As pontes de Madison"
conseguiram arrancar-lhe uma lágrima,
ela que até chorava por lhe acabar o cerelac.

 O que me deu uma grande tristeza,
porque não há nada pior do que chorar para dentro.

 Depois foi pela rua abaixo, devagarinho,
deixando-me às escuras no meio de uma rua
que nunca mais lembrará os nossos nomes.

 Ao largo, chato diário, ao largo,
com aquelas calças apertadas,
capazes de pôr no vermelho
os semáforos todos do bairro.

Tu não sabes quanto me aborrece, às vezes,
a pontualidade dos autocarros.

 A menina do tempo deu chuva para amanhã,
de modo que já estou a ver uma caterva de estúpidos
de guarda-chuva na mão, a fintarem os charcos da rua
como se nunca tivessem tido infância. 

No dia em que Laura se foi não chovia sequer
e tive que ser eu a fornecer as lágrimas todas:

 - O pior de fazer as malas
não são as coisas que tens de meter,
mas sim as coisas que tens de deixar -

E olhou-me como se olham
os cachorros das lojas de animais. 

Era segunda-feira como hoje,
como sempre, dia também em que a miúda
da camiseta branca há-de passar ao largo.
 

(Trad. A.M.)

 .

29.7.20

Ernesto Pérez Vallejo (Sede)





SED



Cuando acepté que el alcohol no era sinónimo de olvido
empecé a beber sin tener excusas.
La gente no me miraba bien.

Los mismos con los que compartí algún brindis
para maldecir una cintura, o unas caderas, o un buen culo,
me dieron la espalda.

Los que te han visto siempre triste
no aceptan tu "felicidad"
si no se consideran culpables.
Como si la tristeza al ser mutua
en lugar de aumentar, restara.

Para sentarse en aquella barra
debías tener al menos dos motivos
y uno a la fuerza tenía que ser el nombre de una mujer.
Si eran dos los nombres
la resaca era espantosa.

Decía lucía, la camarera,
"Si un amor se va antes de tiempo
el desamor se queda para siempre"
También decía,
"Hay gente que lleva tanto tiempo sola,
que confunde soledad con amor propio".

En aquel tiempo yo tenía motivos
y tenía nombres
y nostalgia
y hasta amigos.
Creo que nunca estuve tan solo.

De vuelta a casa le preguntaba a las farolas por mi hogar
pero aquellas putas luces me llevaban a casa
y jamás a tus piernas.

Nunca hubo una resaca peor que despertar sin ti.
Y si perdí el equilibrio era más por ausencia de tus manos
que por el borde de las copas.

Ahora me siento y bebo sin más,
no es una cuestión de nostalgia,
ni siquiera de tristeza,
ni de tu nombre,
ni de esas putas luces,
es simplemente que respecto a olvidar
yo a diferencia del resto
ya me he dado por vencido.


Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]




Quando assentei que o álcool não significava esquecimento
comecei a beber sem desculpas.
E as pessoas não me encaravam bem.

Aqueles com quem partilhara algum brinde
a maldizer uma cinta, umas ancas, um belo rabo,
viraram-me as costas.

Os que te viram sempre triste
não aceitam a tua 'felicidade'
se não se considerarem responsáveis.
Como se a tristeza por ser mútua
diminuísse em vez de aumentar.

Para sentar àquele balcão
eram precisos dois motivos pelo menos,
sendo um por força um nome de mulher.
Com dois nomes então
a ressaca era espantosa.

Dizia Lucía, a empregada,
'Se um amor se vai antes de tempo
o desamor fica para todo o sempre'.
E dizia igualmente,
'Há pessoas sozinhas há tanto tempo
que já confundem solidão com amor próprio'.

Nesse tempo eu tinha motivos
e tinha nomes
e saudade
e até amigos.
Creio que nunca estive tão só.

No regresso a casa perguntava o caminho aos candeeiros
mas aqueles filhos da mãe ensinavam-me para casa,
nunca para os teus braços.

A pior ressaca era acordar sem ti
e o equilíbrio, se o perdi, foi mais por falta das tuas mãos
do que pelo excesso de copos.

Agora sento-me e bebo sem mais,
não é por questão de saudade,
nem de tristeza tão pouco,
nem do teu nome,
nem dessas malditas luzes,
é simplesmente porque quanto a esquecer
diferentemente do resto
eu já me dei por vencido.


(Trad. A.M.)

.

24.12.19

Ernesto Pérez Vallejo (Liguei a têvê)





He puesto la tele,
ciento quince desahucios en un solo día,
yo comparto la tristeza,
maldigo este sistema,
insulto a los culpables.

Cuando tu me echaste de tu vida
nadie dijo nada a lo que agarrarme,
incluso algunos se atrevieron a murmurar,
que eras solo una mujer.

Hay quien nunca entenderá el significado
de la palabra hogar.


Ernesto Pérez Vallejo




Liguei a têvê,
cento e quinze despejos só num dia,
eu partilho a tristeza,
maldigo este sistema,
insulto os culpados.

A mim, quando tu me puseste fora da tua vida,
ninguém disse nadinha a que eu me agarrasse,
alguns até se atreveram a murmurar
que eras apenas uma mulher.

Há quem não consiga entender o significado
da palavra lar.

(Trad. A.M.)

.

2.9.18

Ernesto Pérez Vallejo (Uma vez escrevi um poema)






UNA VEZ ESCRIBÍ UN POEMA QUE NO TENÍA A PALABRA COÑO



Duerme,
parece como muerta y solo duerme,
apenas se la oye respirar,
casi como un suspiro, aún más leve,
como brisa de mar pero en caliente
tragar el mismo aire que ella suelta
se parece a besarla sin el beso.

Duerme,
apenas se ha movido en estas horas,
un giro inesperado a media noche,
más culpa del calor que ella desprende
que de la dulce inercia de su espalda.

Parece como muerta y solo duerme,
tan bella como siempre por ejemplo,
igual que cuando baila o cuando miente,
cuando rompe mi cintura en el pasillo,
igual que cuando ríe o cuando odia,
cuando queda desnuda en la penumbra,
cuando sale vestida por la puerta,
igual que cuando llora o cuando canta
o me invita a otra fiesta entre sus piernas.

Su cabello en la almohada como un charco,
sus manos alejadas de su rostro,
su pecho izquierdo buscando la salida
de un pijama al que le faltan dos botones
y le sobran unos cuantos todavía.

Duerme,
se traga toda la oscuridad de este cuarto,
parece iluminada por un foco,
parece un foco iluminando la noche,
luna creciente que se cuelga en mis retinas,
que mengua cada vez que parpadeo
o llena cada vez que hallo el vacío.

Duerme,
ya casi son las nueve y el reloj,
hará que su bostezo me despeine,
su aliento de verano me consuma,
sus dedos afilados me perviertan
dirá sus buenos días y con un beso
hará cumplir con creces sus palabras.

Se mueve en el tic tac muy suavemente,
sus ojos son columpios de jardín,
su boca el tobogán de mis sonrisas,
despierta sutilmente, ya no duerme
y yo sigo soñando.


Ernesto Pérez Vallejo






Dorme,
parece morta, mas está só a dormir,
mal se ouve respirar,
um suspiro quase, mais leve ainda,
uma brisa do mar, mas quente,
respirar o mesmo ar que ela
é parecido a beijá-la sem o beijo.

Dorme,
mal se mexeu nas últimas horas,
uma volta inesperada à meia noite,
culpa mais do calor que dela emana
do que da suave inércia das suas costas.

Parece morta, mas está só a dormir,
tão bela como sempre, por exemplo,
como quando dança ou quando mente,
quando me parte pela cinta no corredor,
como quando se ri ou odeia,
quando se põe nua na penumbra,
quando sai vestida porta fora,
como quando chora ou se põe a cantar
ou me convida para outra festa entre pernas.

O cabelo na almofada como um charco,
as mãos afastadas da cara,
o peito esquerdo a sair do pijama
a que faltam dois botões,
mas sobram ainda uns quantos.

Dorme,
engole o escuro todo do quarto,
parece iluminada por um foco,
parece um foco a iluminar a noite,
lua em crescente suspensa dos meus olhos,
a minguar quando eu pestanejo
ou a encher quando encontro o vazio.

Dorme,
são nove quase e o relógio
fará o seu bocejo despentear-me,
tragar-me seu hálito de Verão
e seus dedos afiados perverter-me,
dará o seu bom-dia e com um beijo
cumprirá por acréscimo as suas palavras.

Move-se mui suavemente no tic-tac,
seus olhos um baloiço de jardim,
a boca o tobogã de meus sorrisos,
desperta subtilmente, não dorme já,
mas eu continuo sonhando.

(Trad. A.M.)

.

11.3.18

Ernesto Pérez Vallejo (Eu chamo-me Ernesto)






Me llamo Ernesto.
Nadie me llama Ernesto.
Nadie me llama.

Nadie no es una persona.
Nadie es nada.
Cero.
Folio en blanco. 
Teléfono sin agenda.
Amor sin wifi.

He amado a casi todas las mujeres
que se han cruzado conmigo. 
Ellas no lo saben.
En su ignorancia salvo el ridículo.

Soy de los que se caen 
y hacen como que están buscando una moneda.
Prefiero que me tachen de pobre
que de vértigo.

Prefiero que me tachen.

Que nadie me llame.
Nadie de ella.

Ojalá fueras nadie.

Tú, que te crees Alma,
que te llamo Alma,
que te gritan rubia en los pasos de peatones,
que te silban a Vivaldi en la boca del metro.

Ojala yo fuera la boca de un metro.
Que tu boca estuviera a un metro de mi boca. 
Que entraras y salieras cada mañana
sin reconocer que mi lengua
te lame los lunes más pesados de la nuca.

Ojalá fuera lunes.
Y no me llamara Ernesto.
Y no amara a todas las mujeres
que se cruzan por mi vida.

Que hubiera una moneda tras la caída.
Que saliera cara. 
Tu cara.
Que pensaran todos que he tenido suerte
y no vértigo.

Y quedarme en el suelo
hasta que nadie me levante
y me llame por mi nombre.
Una vez.

Pero nadie de todo.
Del total y de rubia.
Y de Vivaldi
Y de boca de metro.
Y de Alma.
Sobre todo de Alma.

Ernesto Pérez Vallejo





Eu chamo-me Ernesto.
Ninguém me chama Ernesto.
Ninguém me chama.

Ninguém não é uma pessoa.
Ninguém é nada.
Zero.
Folha em branco.
Telefone sem agenda.
Amor sem wi-fi.

Amei quase as mulheres todas
que se cruzaram comigo.
Sem elas saberem,
no que me poupo ao ridículo.

Eu sou daqueles que caem
e fazem que estão à procura de uma moeda.
Prefiro que me acoimem de pobre
a que me acusem de vertigem.

Prefiro que me acoimem.

Que ninguém me chame.
Ninguém dela.

Quem dera tu fosses ninguém.

Tu, que te crês Alma,
que eu chamo Alma,
que os outros gritam loira nas passadeiras de peões,
que te assobiam Vivaldi na boca do metro.

Fosse eu a boca de um metro.
Ou tua boca estivesse a um metro da minha boca.
Ou tu entrasses e saísses de manhã
sem reconhecer-me a língua
a lamber-te as segundas mais pesadas da nuca.

Oxalá fosse segunda.
E eu não me chamasse Ernesto.
E não amasse as mulheres todas
que se me atravessam na via.

Que houvesse mesmo uma moeda quando caio.
E fosse cara.
A tua cara.
E todos pensassem que eu tive sorte, sim,
não vertigem.

E ficasse pelo chão
até ninguém me levantar
e me chamar pelo nome.
Uma vez.

Mas ninguém de todo.
De todos e da loira.
E de Vivaldi.
E da boca do metro.
E de Alma.
De Alma, sobretudo.


(Trad. A.M.)

.

27.4.17

Ernesto Pérez Vallejo (Desculpa)





PERDONA, HABLABA EN VOZ ALTA



En serio te apetece que sea sincero?

Si no esperas nada de nadie
nunca podrán defraudarte.
La esperanza es ese reloj
que siempre marca la hora inexacta.

¿Si no escoges el camino equivocado alguna vez
como coño vas a saber cual era el correcto?

Dentro de la felicidad uno no sabe con certeza si está triste.
Pero dentro de la tristeza todos sabemos cuando éramos felices.

Y el amor, bueno, como decirte para que lo entiendas,
que no es más que la excusa de quererse
a través de otra persona
y que así no parezca egocentrismo.

Es más fácil si te miras a sus ojos,
el espejo nunca dijo una mentira.

Y seamos realistas ya de paso,
nadie se ha muerto por nadie todavía.
El amor no mata aunque siempre muera.
Porque muere,
aunque ahora te estén brillando los ojos
y tengas cosquillas dentro del estómago
y veas rinocerontes azules si te place
o digas frases eternas
que suenen como eco en el oído ajeno,
un día sin saber como
el uno más uno se hace dos
y dos es siempre demasiado.
Y tres es el número siguiente.

La amistad bueno, si tienes suerte
nadie te defraudará del todo.
También hay gente a la que le toca de vez en cuando la lotería.
Por lo general tus mejores amigos si pudieran
se follarían a tu novia.
Y tú novia a tus mejores amigos.
A veces la vida se reduce a un simple coño.

¿La verdad dices?
La fidelidad es el poder absoluto
de serte infiel a ti mismo.

La ignorancia hace la sonrisa.
La sonrisa es la que consigue la envidia.
La envidia la que crea el odio.

Si le temes a la soledad
es porque ni siquiera tú
eres capaz de soportarte.

No conseguirás jamás olvidar aquello que necesitas quitarte de encima.
Sin embargo un día necessitarás recordar ciertas cosas
y solo hallarás el olvido.
Es más fácil hacer memoria si te duele.

Y todas esas veces que parecen para siempre,
tienen un límite,
todas las promesas una fecha de caducidad,
todas las personas una etiqueta con su precio.

(Yo alguna vez solo he valido un par de besos)

Y di ahora todo aquello que tienes que decir
porque mañana siempre es tarde,
de hecho a veces ni siquiera hay un mañana.
Y no hay nada más jodido que el silencio
cuando una sola palabra bastaría
para joderle los planes a la muerte.

La realidad es que solo hay una cosa sincera del todo
imposible de camuflar ni con tu mejor mueca
y es el deseo.
Y ahora deseo que olvides todo esto que he escrito
y te vengas a dormir conmigo.

¿ O todavía quieres que siga siendo sincero?


Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]




A sério, queres que eu seja sincero?

Se não contares com nada de ninguém
nunca te poderão defraudar.
A esperança é aquele relógio
que marca sempre a hora errada.

Mas se não escolheres um dia o caminho errado
como raio vais saber qual era o correcto?

Dentro da felicidade a gente não sabe ao certo se está triste.
Mas dentro da tristeza sabemos logo quando éramos felizes.

E o amor, bem, como fazer-to entender,
não passa de uma desculpa para se amar
a si mesmo através de outra pessoa,
sem se parecer egocêntrico.

É mais fácil mirar-se nos olhos de outrem,
o espelho nunca mente.

E vamos ser realistas, para já,
ninguém ainda se matou por ninguém.
O amor não mata, embora morra sempre.
Porque morre,
apesar de agora teres esse brilho nos olhos
e cócegas na barriga
e veres rinocerontes azuis se quiseres
ou de dizeres frases eternas
soando como eco no ouvido alheio,
um mais um fazem dois
e dois é sempre demasiado.
E três é o número seguinte.

A amizade bem, se tiveres sorte
ninguém te defraudará de todo,
aliás há gente a quem sai de vez em quando a lotaria.
Assim em geral, os teus melhores amigos
dariam bem uma queca na tua amada, se pudessem.
E a tua amada, idem, aspas.
A vida às vezes reduz-se a uma simples greta.

A verdade, dizes?
A fidelidade é o poder absoluto
de seres infiel a ti mesmo.

A ignorância gera o sorriso,
o sorriso é produto da inveja,
a inveja derivada do ódio.

Se temes a solidão
é porque nem tu mesmo
consegues suportar-te.

Aquilo que precisas tirar de cima nunca vais esquecer;
em todo o caso, um dia precisarás de lembrar certas coisas
e só olvido acharás.
O que te dói é mais fácil de lembrar.

E essas vezes todas que parecem para sempre
têm um limite,
todas as promessas um prazo de caducidade,
todas as pessoas uma etiqueta com o preço.

(No meu caso, em certa ocasião, apenas um par de beijos).

E tu, vá lá, diz agora tudo o que tens a dizer,
que amanhã será tarde demais,
às vezes nem amanhã há.
E não há nada mais chato do que o silêncio
quando uma só palavra bastava
para trocar os planos à morte.

A verdade é que só há uma coisa sincera
totalmente impossível de disfarçar,
o desejo.
E o que eu desejo agora é que esqueças
tudo isto que aqui deixo escrito
e que venhas para a cama comigo.

Ou ainda queres que continue a ser sincero?


(Trad. A.M.)

.

26.9.16

Ernesto Pérez Vallejo (Se cair uma estrela)





SI PASA UNA ESTRELLA FUGAZ DIME TU NOMBRE



Tal vez no debía haber posado mis ojos en ti,
yo soy de esos que se enamoran tres veces al día
y ahora lo vuelvo a hacer cada vez que te recuerdo.
Ya van dieciséis en una hora.

Eres como una de esas actrices,
que consiguen con su belleza
que te acabes olvidando
de la trama de la película.
Ha sido observarte e ignorar por completo
el resto de mi vida.

Tan apretada a ti misma
que casi podía considerarse un milagro
que no te rompieras en la siguiente pisada.
Tanta curva en tan poco espacio
que incluso antes de acercarme un metro
ya me sabía a asfalto el cielo de la boca.

Y ya van veintiuna.

Has conseguido con tu presencia,
que vuelva a sentirme partícipe del género masculino.
Tan común como el carnicero de la tienda de la esquina,
tan sátiro como el viejo de la terraza del bar,
tan imbécil como el chico adicto a las abdominales,
tan obsceno como ese casado al que has girado como una peonza,
para poder luego pensar en tu culo
mientras le dice a su mujer que gima más bajo.

Eran mis ojos, los ojos del resto de los hombres,
la misma mente,
el mismo hambre.

Y he sentido la tristeza de una rosa entre las rosas,
la impotencia de un camino que se acaba en un barranco.

Te has marchado como hoja empujada por el viento,
con ese desfilar insultante solo permitido
en la estrecha pasarela de mis sueños.

Nos hemos mirado todos a la cara,
el viejo al carnicero,
yo al imbécil,
el imbécil al casado
y así sucesivamente.
Incluso en un patético instante hemos sonreído,
luego bajando la cabeza
hemos seguido con lo nuestro
como si no hubiera pasado nada.

Pero ha pasado.
Y yo ya llevo veintisiete.



Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]





Eu não devia ter pousado os olhos em ti,
pois sou daqueles que se apaixonam três vezes ao dia
e agora é de cada vez que te recordo,
por exemplo nesta última hora já vou em dezasseis.

Tu és como essas actrizes
tão belas tão belas
que a gente acaba por esquecer
a trama do filme.
Comigo foi observar-te e passar a ignorar
por completo o resto da vida.

Tão cingida em ti mesma
que quase se podia haver por milagre
que não te quebrasses toda na passada seguinte.
Tanta curva em tão pouco espaço
que mesmo antes de me chegar um metro
já tinha o céu da boca a saber-me a alcatrão.

E vão já vinte e uma.

Com a tua presença tu conseguiste
que eu voltasse a encaixar-me no género masculino,
tão comum como o homem do talho da esquina,
tão sátiro como o velho da esplanada do bar,
tão imbecil como o moço viciado em abdominais,
tão obsceno como esse homem casado que fizeste
girar como um pião,
para depois se lembrar do teu rabo
enquanto diz à mulher que gema mais baixo.

Eram os meus olhos, os olhos dos outros homens,
a mesma mente,
a mesma fome.

E experimentei a tristeza de uma rosa no meio das rosas,
a impotência de um caminho que vai acabar num barranco.

Porque tu te foste como folha empurrada pelo vento,
com esse pisar insolente só permitido
na passarela dos meus sonhos.

Mirámo-nos todos na cara,
o velho e o homem do talho,
eu e o imbecil,
o imbecil e o homem casado
e assim sucessivamente.
Inclusive sorrimo-nos num patético instante,
baixando a cabeça
para depois irmos à nossa vida
como se nada tivesse acontecido.

Mas aconteceu.
E já cá cantam vinte e sete.


(Trad. A.M.)

.



25.8.16

Ernesto Pérez Vallejo (Inventário externo)





INVENTARIO EXTERIOR



No tengo amigos.
Pero soy yo el culpable de todo el silencio.

No se reír sin ganas,
no se escuchar sin hambre,
ni se llorar sin lágrimas.

No soy sociable, ni simpático, ni siquiera amable.
Odio las fotos, los espejos y los cristales de los coches.
A veces sonrío pero nunca lo bastante
como para que alguien pudiera confundir
paisaje con felicidad.

Estoy al borde del abismo por decisión propia,
estuve en otros precipicios por inercia del amor.
Me cambiaría ahora
pero es tarde.

He visto los mejores escotes del mundo
en una sola mujer.
He prometido no volver a decir su nombre.
Aunque yo nunca he cumplido una promesa.

Nunca he podido evitar trastocar los propósitos del año nuevo,
en febrero ya ni siquiera me acuerdo de olvidarte.

Sigo fumando,
no salgo a hacer ejercicios por el paseo marítimo,
ni he dejado de masturbarme a diario.

Si fuera realista diría
que lejos estás mejor.
Pero soy pesimista y pienso
que lejos mejor muerta.

Supongo que el desamor me queda grande
como los pijamas que me compra mi madre cada reyes.

Hace trescientos cuarenta y seis días que no lloro,
alguien podría pensar que es carencia de sensibilidad
yo creo que simplemente me faltan los motivos.

Ahora que nadie dice adiós
es complicado ponerse triste y que te crean.
La moda del hasta luego es sin lugar a dudas
la más malvada de todas.
Supera al tanga incluso.

Si supieras a cuantas personas he perdido en un hasta luego
el hasta nunca te parecería un recurso poético
para que el dolor atravesara este folio.

Una vez, una sola vez en mi vida me dije te quiero.
En realidad era a ella
pero en aquellos tiempos estábamos tan unidos
que ni sabía diferenciarme.

Ahora me odio.
O la odio.
Tampoco lo sé.


Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]




Amigos não tenho,
mas o silêncio é culpa minha.

Não sei rir sem vontade,
não sei escutar sem fome,
não sei chorar sem lágrimas.

Não sou sociável, nem simpático, nem sequer amável.
Odeio fotos, espelhos e vidros de carros.
Às vezes sorrio, mas nunca o bastante
para que alguém pudesse confundir
paisagem e felicidade.

Estou à beira do abismo por decisão própria,
estive em outros precipícios por inércia do amor.
Agora mudaria,
mas é tarde.

Vi os melhores decotes do mundo
numa só mulher.
Jurei que nunca mais diria o seu nome,
embora eu nunca cumpra as minhas juras.

Nunca consegui deixar de transtornar os propósitos do ano novo,
em Fevereiro já nem sequer me lembro de te esquecer.

Continuo a fumar,
não corro à beira-mar,
nem deixei de masturbar-me diariamente.

Se eu fosse realista diria
que longe estás melhor.
Mas sou pessimista e penso
que longe antes morta.

Creio que o desamor fica-me grande
tal como os pijamas que minha mãe me compra pelos Reis.

Há trezentos e quarenta e seis dias que não choro,
podia pensar alguém que é falta de sensibilidade,
eu julgo que é só por falta de motivos.

Agora que ninguém já diz adeus
é difícil ficar-se triste e acreditarem-nos.
A moda do até logo, sem dúvida,
é a mais malvada de todas,
supera mesmo a da tanga.

Se soubesses as pessoas que perdi num até logo
o até nunca havia de parecer-te um recurso poético
para a dor perpassar nesta folha.

Uma vez, uma só vez na vida ela me disse amo-te.
Na verdade era a ela,
mas nesse tempo estávamos tão unidos
que nem conseguia distinguir-me.

Agora odeio-me.
Ou odeio-a.
Nem sei.

(Trad. A.M.)

.

10.3.16

Ernesto Pérez Vallejo (A miúda de negro)





LA CHICA DE NEGRO



Hoy podía haberme enamorado de ti
a pesar de tus botas planas,
podía incluso haberte besado así con el mar de fondo,
los besos los domingos saben distintos,
más intensos.
Podía haberte llevado de la mano a la orilla
y haberte desnudado dulcemente
mientras yo hincaba rodilla en tierra
y me perfumaba la nariz.
Nunca el mar hubiera visto nada tan erótico,
ni siquiera a ella con su bikini naranja.
Hoy podía haber hecho muchas cosas contigo
pero me da miedo lo desconocido
y aunque me dijiste tu nombre
no fue suficiente.


Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]




Hoje podia ter-me enamorado de ti
apesar das tuas botas rasas,
podia até ter-te beijado assim com o mar em fundo,
os beijos ao domingo sabem diferente,
são mais intensos.
Podia ter-te levado pela mão até à borda
e ter-te despido docemente,
perfumando o meu nariz
de joelho fincado em terra.
Nunca o mar vira nada tão erótico,
tão pouco a ti de biquini laranja.
Podia ter feito muita coisa contigo,
mas tenho medo do desconhecido
e apesar de me teres dito o teu nome
não foi o bastante.

(Trad. A.M.)

.

30.12.15

Erenesto Pérez Vallejo (Com vista interior)






CON VISTAS AL INTERIOR




No soy el mejor hombre que has conocido,
ni la mitad de bueno de los que te quedarían por explorar,
ni siquiera tengo estudios y mi voz
se quiebra ante cualquiera que me mire a los ojos.
Mi tristeza se acentúa los domingos
pero en realidad es mi estado más corriente.
A veces sufro ansiedad,
también ira,
tengo veinte segundos complicados en los que puedo
desde matar a un hombre a dormir sin ella.
No diría que estoy loco pero soy un cuerdo anormal.

En serio, soy un desastre,
ni siquiera soy fiel,
si escucho tacones bailo canciones perversas,
si veo un escote busco el mar en otros puertos,
mejor no hablar si al poniente
le da por levantar una falda en mi presencia.
La última vez que pedí perdón
tenía diecinueve años
y el ya no podía escucharme.

Hace tiempo que no confío en nadie,
la esperanza me resulta un acto masoquista,
la fe un mal truco de magia,
el destino un folio en blanco
que escribo con faltas de ortografía
para que el tampoco sepa guiarme.

Quizás si te vas ahora,
alguien podrá darte el placer
que no concibo sin dolor.
Alguien, cualquiera,
podrá hacerte promesas preciosas de esas
que jamás se cumplen
y tu puedas sonreír dignamente,
atando tus sueños a un futuro que no existe.

Creo cuando miro tu boca,
que hay mujeres que deberían poner más cuidado
en esconder la sonrisa que las bragas.
Pero esto casi solo me ocurre contigo.

Supongo que tu boca es capaz de hacer esclavo a un hombre.
Y seguramente a estas alturas de mi vida
lo fácil sería no rebelarse.
Y dejarme llevar o caer,
porque cuando la abres así como quién bosteza sin más
yo veo un precipicio donde caer es levantarse
y huir de ella es conseguir que el vértigo
te persiga hasta que te tumbe.
Y tumbados ya sabes que el amor
a mí siempre me ha sabido a coño.

Pero es cierto,
que deberías marcharte,
a que el amor te sorprenda por la espalda
y dejar en la puerta un te quiero
por si un día al salir no se quien soy.

Porque si te quedas,
no sabrás que pienso cuando pienso tanto,
ni oirás un yo también después de un te amo,
porque jamás supe forzar una palabra
y ya es tarde para contradecir mi abecedario.
Y no sabré decir nunca que te quedes,
ni aunque sea mi deseo primordial
porque si yo pudiera irme de mi mismo,
también lo haría.

Ni siquiera si decides quedarte
podré escribir algún verso decente en tu nombre
porque sería demasiado feliz
para ser poeta..

Quizás no entiendas que hay gente,
que necesita echar de menos
para no echarse de más.
Que hay gente a la que sonreír en estos tiempos
le parece un insulto,
que respirar una osadía,
que vivir un arrebato,
que perder una rutina.

Quizás no entiendas que soy de ese tipo de gente.
Alguien incapaz de volar sin resaca,
un tipo que se juega a la carta más alta
su próximo desequilibrio.
Un algo que no es alguien
si no suena su nombre
desde la garganta más profunda
de un bar de carretera.

Deberías irte,
recoger tus caricias de mi espalda,
atravesar mi corazón hacía fuera,
que pueda verse en el agujero de mi pecho
los escombros que has dejado tras tu marcha.
Ignorar aquello que ves en mis ojos,
lo que te gritan mis párpados cuando te observo
porque en realidad solamente la ignorancia
puede hacer feliz a las personas.

Y bajar las escaleras con tus tacones negros,
los mismos que te quitaba con la boca,
cada noche que el deseo
nos ponía de rodillas.
Y perderte calle abajo,
como se pierden los autobuses y los coches
y las putas de la calle Magdalena
y las madres de los niños de colegio.
Como si pierden las nubes que no mojan
o el sol que no calienta.
Sin un adiós, sin hasta nunca,
solo silencio.

Deberías irte ahora mismo,
porque es el único modo que tenemos de saber
si de verdad te necesito.


Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]




Não sou o melhor homem que já conheceste,
nem por metade de bom dos que te faltaria explorar,
nem sequer tenho estudos e a minha voz
quebra diante de um qualquer que me olhe nos olhos.
A tristeza acentua-se ao domingo,
mas na verdade é o meu estado mais comum.
Às vezes sofro de ansiedade,
ira também,
tenho vinte segundos complicados em que posso
desde matar um homem até dormir sem ela.
Não diria que estou louco, mas sou um manso atípico.

A sério, sou um desastre,
nem sequer sou fiel,
se ouço uns saltos altos ponho-me logo a dançar,
se vejo um decote vou buscar o mar em outros portos,
melhor é nem falar caso o poente
faça erguer uma saia ao pé de mim.
A última vez que pedi perdão
foi aos dezanove anos
e já não me queriam ouvir.

Faz tempo não confio em ninguém,
a esperança para mim é masoquismo,
a fé um mau truque de magia,
o destino a folha em branco
que escrevo com erros de ortografia
para que nem ele me guie.

Talvez se te fosses embora
alguém te pudesse dar o prazer
que eu não concebo sem dor.
Fazer-te promessas belas,
dessas que nunca se cumprem,
para tu sorrires dignamente
e amarrares os sonhos a um futuro inexistente.

Creio, ao ver a tua boca,
que há mulheres que deviam ter mais cuidado
em esconder o sorriso do que as cuecas.
Mas isto só me acontece contigo, quase.

A tua boca deve ser capaz de fazer um escravo de um homem.
E o melhor para mim, seguramente, nesta altura da vida,
era não me rebelar,
deixar-me ir ou tombar.
Porque quando bocejas, sem mais,
o que eu vejo é um precipício onde cair é erguer-se,
assim como fugir é fazer que a vertigem
te persiga até te tombar.
E tombados sabes bem que o amor
a mim sempre me soube, hã, àquilo.

Mas sim, devias ir-te,
para o amor te apanhar pelas costas,
e devias deixar um 'amo-te' à minha porta
para o caso de um dia, ao sair, eu não saber quem sou.

Porque se ficares
não saberás o que eu penso quando penso tanto,
nem ouvirás, depois de um 'amo-te', um 'eu também',
isto porque eu nunca soube forçar uma letra
e é tarde já para contrariar o abecedário.
Aliás, nunca saberei dizer-te que fiques,
mesmo que seja o que mais quero,
porque pudesse eu ir-me embora de mim mesmo
decerto que o faria.

Caso decidas ficar, nem sequer poderei
escrever em teu nome um verso decente,
pois seria demasiado feliz para poeta.

Talvez não entendas que há pessoas
que precisam de sentir falta
para não se sentirem a mais.
Há pessoas que acham o sorriso um insulto,
respirar uma ousadia,
viver um ataque,
perder uma rotina.

Talvez não percebas que eu sou esse tipo de pessoa.
Incapaz de voar sem ressaca,
alguém que na carta mais alta
joga o seu próximo desequilíbrio.
Um algo que não chega a ser alguém
se o seu nome não soa
lá do canto mais fundo
de um qualquer bar de estrada.

Devias ir-te embora,
tirar-me das costas as festas que lá deixaste,
atravessar-me o coração para fora,
para se me ver no buraco do peito
os escombros que deixas ao partir.
Ignorar o que vês nos meus olhos,
o que eles te gritam quando te olham,
porque só a ignorância em verdade
pode fazer as pessoas felizes.

E descer as escadas nos teus sapatos pretos,
os mesmos que eu arrancava com os dentes,
à noite, quando o desejo nos fazia ajoelhar.
E perder-te rua abaixo,
como se perdem os automóveis e camiões
e as putas da rua da Madalena
e as mães dos meninos do colégio.
Como se perdem as nuvens que não molham
ou o sol que não aquece.
Sem um adeus, até nunca,
só silêncio.

Devias ir embora agora mesmo,
pois é o único modo de saber
se eu preciso de ti mesmo de verdade.


(Trad. A.M.)

.

7.8.15

Ernesto Pérez Vallejo (O outro lado do meu silêncio)





AL OTRO LADO DE MI SILENCIO



Me ven solo y piensan que estoy triste.
Se preguntan por qué no soy capaz de relacionarme,
por qué no acompaño sus risas,
o me hago partícipe de sus historias cotidianas.
Por qué no les cuento algún secreto inconfesable
para así no tener que avergonzarse de los suyos.

Ni uno solo de todos ellos
ve mi soledad como elección.

Ellos, que cuando por fin te decides a hablar
encuentran en tus palabras alguna similitud
con aquello que les ocurrió una vez
y dejan tus labios huérfanos de la siguiente frase
para mover los suyos hasta la extinción de la saliva.

Los mismos que te preguntan el típico - ¿ Hola que tal?
Y se apoderan también de la respuesta.
Siempre estarán mucho mejor o mucho peor que tú
porque incluso a la hora de estar jodidos
también necesitan la victoria.

Soy yo el tipo raro,
el que solo ha movido un pie en toda la fiesta,
el que va ya por la cuarta copa
para soportar con cierta dignidad
cada uno de sus diálogos.
Que a Noelia el sexo anal le parece un asco,
que Víctor ha dejado preñada a una tal Eva,
que han echado del trabajo a Sergio
y que a quién coño le va a extrañar con lo flojo que ha sido siempre.
Que con Alba todos coinciden en que cada día está mas gorda
pero justo cuando ha aparecido,
han alabado su vestido
y le han confesado que le está sentando de maravilla
ese nuevo gimnasio.
Que Alvaro ya ha ido cuatro veces al baño
y nadie puede mear tantas veces en tan poco tiempo.
Que eso es lo que tienen las malas compañías.
Luego una hora después, Alvaro, las malas compañías
y los mismos que me lo han dicho
hacen cola en la puerta del aseo
moviendo la mandíbula al ritmo de una canción
que ni siquiera oyen.

Y en toda esta selva
la única persona que me importa ni me mira.
Sus ojos me dirían más
que todas las lenguas juntas
de este maldito mundo.
Y si además se acercara
yo no solo movería un pie.
Tal vez hasta le contaría algo gracioso,
los lunares de sus brazos
y un secreto.
O cien.
Y hasta puede que en esta mierda de noche
yo también supiera sonreír.

Pero ni caso.
Yo soy el hombre extraño.
- Habla poco. Dicen.
- Ni siquiera mira a los ojos. Murmuran.
- Es demasiado antipático. Aseguran.

Y ella, la chica que no me observa,
se va de la mano con él,
el chico con el récord en abdominales
que desea comprobar si lo de su novia Noelia y el sexo anal,
no es una moda extendida.

Yo me marcho a casa sin más.
Mientras la gente nunca logra entender
porque siempre estoy tan solo
y yo jamás conseguiré explicarme
como ellos todavía
son capaces de aguantarse.

Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]




Vêem-me sozinho e pensam que estou triste,
perguntam-se porque é que eu não me dou mais,
porque não lhes acompanho as risadas
ou participo das suas histórias quotidianas,
porque não lhes conto algum segredo inconfessável,
para os livrar da vergonha dos deles.

Nem um só deles olha
para a minha solidão como escolha.

Eles, que quando por fim abres a boca
vêem-te nas palavras alguma semelhança
com o que já lhes aconteceu
e deixam-te os lábios órfãos da frase seguinte
para mexerem os deles até se acabar a saliva.

Os mesmos que te dizem o costumeiro: Então, que tal?
E logo se apossam também da resposta.
Hão-de estar sempre muito melhor ou então muito pior que tu
porque mesmo na hora da porra
precisam muito da vitória.

Eu é que sou o tipo esquisito,
o que só mexeu um pé em toda a festa,
o que vai já no quarto copo
para lhes suportar com certa dignidade
cada um dos seus diálogos.
Que o sexo anal à Noelia mete-lhe nojo,
que o Víctor engravidou uma tal Eva,
que o Sérgio foi despedido
e quem é que pode estranhar frouxo como ele é.
Que Alba todos concordam que está cada vez mais gorda
mas olha aí lá vem ela
e todos lhe gabam o vestido,
dizendo mesmo que aquele novo ginásio
está-lhe a fazer maravilhas.
Que Álvaro já foi quatro vezes ao banheiro
o que é estranhíssimo em tão pouco tempo,
mas é no que dão as más companhias.
A seguir, passado uma hora, o Álvaro, as más companhias
e aqueles mesmos que mo disseram
fazem fila à porta do banheiro
mexendo a mandíbula ao ritmo de uma canção
que nem sequer escutam.

E nesta selva toda
a única pessoa que me interessa nem para mim olha.
Os olhos dela diziam-me mais
que todas as línguas juntas
deste mundo amaldiçoado.
E se por acaso se aproximasse
eu já não desandava mais pé,
talvez até lhe contasse uma graça qualquer,
ou lhe contasse os sinais dos braços
mais um segredo.
Ou cem.
E porventura nesta merda de noite
até eu saberia sorrir.

Mas nem nada.
Eu sou o homem estranho.
- Fala pouco, dizem.
- Nem olha nos olhos, murmuram.
- É muito antipático, afirmam.

E ela, a moça que nem me contempla,
sai de mão dada com ele,
o campeão dos abdominais,
que quer averiguar se aquilo do sexo anal
e da sua noiva Noelia não é moda que já se tenha espalhado.

Eu vou mas é para casa.
As pessoas não conseguem entender
porque é que eu ando sempre sozinho;
e eu cá não sou capaz de compreender
como é que elas ainda conseguem aguentar-se.

(Trad. A.M.)

.

29.4.15

Ernesto Pérez Vallejo (Do que as margens ignoram)





DE LO QUE NO SABEN LAS ORILLAS



Ahí está lo único bueno del verano,
lleva un bikini blanco,
se agacha de vez en cuando
a recoger caracolas de la orilla
y media playa suspira por su culo,
la otra media critica sus caderas.

Siempre he pensado que el peor enemigo de una mujer,
es otra mujer.
Ella lo sabe.

Anoche a las dos de la madrugada
yo ya llevaba seis mentiras,
a veces alterar mi soledad
no es tan sencillo.

Lo peor del conmigo es el sin ti.
Lo mejor del sin mí era el contigo.

Había una chica muy guapa,
de esas que tienes que mirarla tres veces
para creer en ella
y no culpar al alcohol
de crear bellezas que no existen.
Me la encontré en mis ojos en mitad de la barra
bebía ginebra y olía a vainilla,
tenía el pelo largo, la falda corta, la sonrisa amplia,
me la hubiera follado en el primer rincón
abandonado de la ciudad,
decorado con su boca las flores del parque,
agrietado con su manos lo más oscuro de mi pecho.
Pero no llevaba tacones.
Una mujer sin tacones
es como un hombre sin polla,
te puede gustar mucho
pero a la hora del desnudo
le falta un trozo.

Con el pelo suelto la chica del bikini blanco
parece un anuncio de viajes al Caribe,
un póster del último camionero romántico,
una isla donde el naufragio
más que catástrofe es una suerte.
Decía la camarera del bar
donde hipoteco todo mi equilibrio
que si la incertidumbre no arde,
el amor se apaga.
Que hay que saber llegar lo suficientemente tarde
para que te echen de menos
pero no tanto como para que te manden a la mierda.
Incluso al orgasmo dijo.
Y sonrió.

Yo hace exactamente ochocientos cincuenta y tres días
que no llego tarde a ningún sitio.
Y no porque el desamor me haya hecho un hombre puntual
si no porque ya nadie me espera.
Y es triste.

Como triste es que ella ahora
no necesite una mano en su espalda
para extender la crema protectora,
o que le lama los tobillos para que la sal del mar
cicatrice los besos que nunca me dieron en la infancia
y que tanto me duelen todavía.

Cinco de la mañana,
llevo tantas mentiras
que ni siquiera recuerdo bien quién soy.
Comentan que los borrachos siempre dicen la verdad,
yo opino que la verdad no es más que una mentira mal contada.
Supe al perderte,
que había ganado lo peor de mi mismo,
por eso dije te amo en lugar de te quiero
antes de que cruzaras el umbral de la puerta.
Te amo,
aunque en realidad lo que quería decir era:
- Por favor no te vayas nunca o mi vida será una mierda-
Solo dije te amo.
Y no fue suficiente.

Lo mejor es cuando salta las olas
y sus tetas se burlan del vértigo.
Tiene los pies más bonitos del mediterráneo,
no más de un treinta y siete
y las uñas pintadas de un azul claro.
Uno no sabe con exactitud
si tiene el cielo bajo los pies
o por encima de la cabeza.
De hecho uno no sabe en realidad si hay cielo
hasta que no la mira.
Andar despacio, abrir la puerta,
recordarte,
cerrar la vida.
Atravesar el silencio que has dejado en cada habitación,
vestir la terraza con tus vestidos de colores,
que nadie sepa que te has ido para siempre,
que el aire haga de tu olor algo perverso.
Aún sabe a ti las costuras de tus bragas,
aún siento igual si te pienso entre mis brazos,
aún me odio más sin odiarte todavía.

Se tumba en la toalla sutilmente,
tiene el cabello negro, piel oscura,
los ojos más bien verdes aunque a veces,
te mira en azul y te despista.
Debajo del ombligo hay un lunar
que bien podía ser centro del mundo,
debajo del lunar hay otra playa
que sabe de humedad más que las barcas.

La cama me pregunta por tu peso,
hay quien le llama insomnio a las ausencias
yo no digo tu nombre desde entonces.
Tu nombre nunca acepta una mentira
se incrusta en el cielo de la boca
y duele más gritarlo que ignorarlo.
Se recoge el cabello, luego observa
al sol despedirse de la orilla,
se pone su vestido, el de los martes
(Ese de flores rosadas y amarillas)
y marcha arena arriba sin mirar
lo triste de la playa con su ausencia.

Igual que está la casa, igual que yo,
desde que giró el pomo en un te amo
y me rompió el verano para siempre.


Ernesto Pérez Vallejo

[Los lunes que te debo]



Ali vai o melhor do Verão,
usa biquini branco,
agacha-se de vez em quando
a apanhar conchas na beira
e meia praia suspira-lhe pelo rabo,
a outra meia censura-lhe as ancas.

Sempre pensei que o inimigo pior da mulher
é outra mulher.
Ela sabe disso.
Esta madrugada às duas
eu levava já seis mentiras,
às vezes fintar a solidão
não é nada simples.

O pior do comigo é o sem ti,
o melhor do sem mim era o contigo.

Havia uma moça muito gira,
dessas que se tem de olhar três vezes
para acreditar nela
e não culpar o álcool
de criar belezas inexistentes.
Dei com os olhos nela a meio do balcão,
a beber genebra, e cheirava a baunilha,
tinha cabelo comprido, saia curta, largo sorriso,
dava-lhe uma queca no primeiro canto
escondido da cidade,
ou punha-lhe a boca a enfeitar o canteiro das flores,
rasgando o recesso do meu peito.
Mas não usava saltos.

Uma mulher sem saltos
é como um homem sem pila,
pode gostar-se muito dela
mas na hora de despir
falta-lhe alguma coisa.

De cabelo solto, a nina do biquini branco
parece um anúncio de viagens ao Caribe,
um poster do último camionista romântico,
uma ilha onde o naufrágio
é mais sorte do que tragédia.

Dizia a empregada do bar
onde hipoteco o meu equilíbrio
que se a incerteza não arder
o amor apaga-se.
Que tens de saber chegar tarde o bastante
para que te sintam a falta
mas não tão tarde que te mandem à merda.
Ou ao orgasmo, disse.
E sorriu.

Eu há exactamente oitocentos e cinquenta e três dias
que não chego tarde a nenhum lado.
Não porque o desamor me tenha feito pontual
mas porque ninguém me espera já.
E é triste.

Como triste é que ela agora
não precise dumas mãos que lhe ponham
o protector solar nas costas,
ou que lhe lamba os tornozelos para o sal
cicatrizar os beijos que me faltaram na infância
e que tanto me doem ainda.

Cinco da manhã
levo já tantas mentiras
que nem sequer me lembro bem de quem sou.
Dizem que os bêbedos falam sempre a verdade
cá para mim a verdade não passa de uma mentira mal contada.

Soube ao perder-te
que ganhei o pior de mim mesmo,
por isso disse amo-te em vez de quero-te
antes de passares o traço da porta.
Amo-te,
mas na verdade o que queria dizer era:
- Por favor não vás embora nunca ou a minha vida será uma merda -
Disse apenas amo-te.
E não foi suficiente.

O melhor é quando salta nas ondas
e as mamas se lhe iludem com a vertigem.
Tem os pés mais lindos do mediterrâneo
número trinta e sete não mais
e unhas pintadas de azul claro.
a gente não sabe exactamente
se tem o céu por baixo dos pés
ou por cima da cabeça.
De facto não se sabe em verdade se há céu
antes de a contemplar.

Andar devagar, abrir a porta,
recordar-te,
fechar a vida.
Atravessar o silêncio que deixaste em cada sala,
vestir o terraço com os teus vestidos,
que ninguém saiba que te foste para sempre,
e que o vento perverta o teu cheiro.
Teu sabor está nas costuras das cuecas,
eu sinto o mesmo ainda ao pensar-te nos meus braços
e ainda me odeio mais por não odiar-te ainda.

Ela deita-se na toalha subtilmente,
com seu cabelo preto, tez escura,
olhos sobre o verde, embora às vezes
nos olhe em azul e nos despiste.
Por baixo do umbigo tem um sinal
que podia bem ser o centro do mundo,
por baixo do sinal há outra praia
que sabe de humidade mais do que os barcos.

A cama pergunta-me por teu peso,
há quem chame insónia à ausência
eu desde então não pronuncio o teu nome.
Teu nome nunca aceita uma mentira
cola-se ao céu da boca
e dói mais gritá-lo do que ignorá-lo.

Apanha o cabelo, depois observa
o sol a despedir-se da costa,
põe o vestido, o das terças
(aquele de flores amarelas e rosa)
e caminha areia acima sem olhar
a tristeza da praia na sua ausência.

A casa está na mesma, tal como eu,
desde que rodou a maçaneta da porta num amo-te
e me rasgou aquele Verão para sempre.

(Trad. A.M.)

.