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13.8.20

Federico Díaz-Granados (Pastelaria Metropol)





PASTELERÍA METROPOL



Miro en la vitrina
el reflejo de mi cuerpo
sobre el vidrio
y me veo gordo, cansado, sobre aquellos pasteles de vainilla.

Y pienso en los amigos que no volví a ver
¿y qué sabían ellos de este corazón caduco
donde no cabe ni un centímetro del mundo?

Y cuando no te reconoces en los pasos del hijo, ni en el espejo
harto de esquivar malos presagios
viendo de lejos el esplendor de las pérdidas
lo indescifrable y lo desconocido.

Callo: mi silencio alcanza ese cuerpo que no entiendo,
desmancho mi corazón de su último incendio.

Y sigo extranjero en ese vidrio,
gordo y cansado
y atrás de mí
algunas sombras, gestos de abuelos y tíos muertos
sobre los pasteles de vainilla.


Federico Díaz-Granados




Olho na montra o meu reflexo
no vidro
e vejo-me gordo, cansado, sobre esses pastéis de baunilha.

E penso nos amigos que não voltei a ver
e que sabiam eles deste coração caduco
onde não cabe nem um centímetro do mundo?

E não te reconheces nos passos do filho, nem no espelho
farto de desviar maus presságios
vendo de longe o esplendor das perdas
o indecifrável e o desconhecido.

Calo-me e o silêncio alcança esse corpo que não entendo,
desmanchando meu coração do último incêndio.

E continuo estranho nesse vidro,
gordo e cansado
e atrás de mim
sombras, gestos de avós e tios mortos
sobre os pastéis de baunilha.


(Trad. A.M.)

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6.9.18

Federico Díaz-Granados (Notícia da fome)






NOTICIA DEL HAMBRE 



Me habita el hambre. Y todos me lo dicen.
No es el miedo ni la duda
apenas un ritmo intacto que no toca con su sal la orilla.
Es el hambre, quizá un leve testamento
o esta insistencia en destruir la casa
y renovar la piedra en sueño.

Es poco lo que recuerdo de mí a esta hora, el disperso,
el que a la intemperie es un poco de hierba,
una palabra sin traje con olor a otras tierras
y que mira con cara de extranjero todas las prestadas alegrías.

Llega el hambre con su mismo azar y su idéntico augurio.
La lluvia está debajo de la carne
y pocas cosas recuerdan al viejo amor
que ya no cuenta.

Es el hambre. Y todos me lo dicen.
No es el leve testamento ni la tristeza de las noches.
No es la poesía
ni la música que traduce el tiempo.

Un poco de hambre
y el cansancio de llenar la estantería de ausencias.


FEDERICO DÍAZ-GRANADOS
Hospedaje de paso
(2003) 





Habita-me a fome. E todos mo dizem.
Não é medo nem dúvida
apenas um ritmo intacto que não chega à margem.
É a fome, um testamento talvez
ou esta insistência em destruir a casa
e renovar a pedra em sonhos.

É pouco o que recordo de mim nesta hora, o esparso,
o que um pouco de erva é na intempérie,
uma palavra sem véstia a cheirar a outras terras,
a olhar com cara estranha as alegrias emprestadas.

Vem a fome com seu acaso e seu idêntico augúrio.
Chove por dentro da carne
e poucas coisas lembram ao velho amor que já não conta.

É a fome. E todos mo dizem.
Não é o testamento nem a tristeza das noites.
Não é a poesia
nem a música que o tempo traz consigo.

Um pouco de fome
e o cansaço de carregar as estantes de ausências.


(Trad. A.M.)


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2.5.17

Federico Díaz-Granados (Retornos)





RETORNOS



No creo en retornos
pero este amargo corazón de casas viejas y calles rotas
late en cada regreso
sin gestos ni ademanes
y sabe que el mundo es un mal lugar para llegar

Y se regresa a escribir un poema que trate de una muchacha en un aeropuerto
que espera un avión de quién sabe dónde
o escribir sobre la carta que nunca recibí aquel sábado
escuchando el viejo cassette con mis nostalgias favoritas
o sobre los versos robados a Salinas, Borges, Walcott
y las tardes de sol en el estadio de fútbol

No creo en los regresos
pero este seco corazón de otros días canta a destiempo
sobre el cielo que quema el nombre de una mujer que amé

No creo en retornos
pero mi vocación de viajero hace que siempre que parto hacia la intemperie en el mundo
deje, como en mis días de boy scout, piedritas y migas de pan
para no perder el camino de regreso a tu cuerpo.


Federico Díaz-Granados





Não creio em retornos
mas este amargo coração de casas velhas e ruas esburacadas
late em cada regresso
sem mais aquelas
sabendo que o mundo é mau sítio para chegar

E volta-se a escrever um poema sobre uma rapariga num aeroporto
esperando um avião sabe-se lá donde
ou então escrever sobre a carta que não recebi naquele sábado
escutando a velha cassete das minhas nostalgias favoritas
ou ainda sobre os versos roubados a Salinas, Borges, Walcott
e as tardes de sol no estádio de futebol

Não acredito em regressos
mas este seco coração de outra era canta a destempo
o céu queimando o nome de uma mulher que amei


Não creio em retornos
mas sempre que parto para a tempestade do mundo
a minha vocação de viajante leva-me, como nos tempos de escuteiro,
a deixar pedrinhas e migas de pão
para não perder o caminho de regresso ao teu corpo.


(Trad. A.M.)

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20.11.14

Federico Díaz-Granados (A casa do vento)





LA CASA DEL VIENTO



Busco mis muertos diluídos por el tiempo,
solitarios que deambulan por mi casa, por mi vida
vistiendo un viejo musgo.
Busco mis muertos que desterrados olvidan las palabras
a esta hora en que desciende la nostalgia
para viajar por las venas de la memoria.

Son estos mis muertos que habitan la casa del viento
esos mismos que juegan en las fotos con algunos personajes,
que hoy conversan con las raíces de los árboles
e indagan por la memoria de la tierra.

Ya mi vida no es un parque de diversiones,
a las máquinas enmohecidas bajo la potestad del viento
les ha crecido hojarasca.
Mi corazón parece un hospital
que recibe heridos en su sala de urgencias
y los amigos que han zarpado
siguen dando vueltas en el inmenso carrusel
con los desaparecidos que caen sin vértigo de la montaña rusa.
Cómo se parecen tus huesos a los sueños en esa casa del viento
en el hangar donde
reparan algunos payasos y maromeros mutilados
en esa casa que cada día se parece más a esa otra demolición
que es mi vida.


Federico Díaz-Granados




Busco meus mortos diluídos pelo tempo,
solitários que deambulam por minha casa, minha vida,
vestindo um musgo antigo.
Busco meus mortos desterrados que esquecem as palavras
nesta hora em que desce a saudade
para viajar pelas veias da memória.

São estes meus mortos que habitam a casa do vento
esses mesmos que brincam nas fotos com outras personagens,
que hoje conversam com as raízes das árvores
e interrogam a memória da terra.

Já minha vida não é um parque de diversões,
as máquinas com mofo cresceu-lhes folhagem
sob o poder do vento.
Meu coração parece um hospital
recebendo feridos na sala de urgências
e os amigos que zarparam
continuam às voltas no imenso carrossel
com os desaparecidos que caem da montanha russa.
Como se parecem teus ossos com sonhos nessa casa de vento
no hangar onde
reparam palhaços e acrobatas mutilados
nessa casa que cada dia se parece mais com essa outra demolição
que é minha vida.


(Trad. A.M.)

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1.7.13

Federico Díaz-Granados (Inutilidade do ofício)





INUTILIDAD DEL OFICIO



Cuánto se ha sacrificado para escribir estas líneas
cuántos pesares y melancolías
para asumir con dignidad la ruina y el abandono
y sobrevivir a la tragedia.

Y siempre habrá poesía
pero volveremos a las mismas y repetidas palabras
todos los temas están dichos
y habrá que repetir en cada verso
ritmos ya entonados, amores y muertes ya cantados.

Cuánto sacrificio para escribir algunas palabras de basura
cuántos sismos interiores.
Para que no las lean, se burlen o no aplaudan en un recinto.


Federico Díaz-Granados


[Punto de partida]




Quanto foi sacrificado para escrever estas linhas
quantos pesares e melancolias
para assumir com dignidade a ruína e o abandono
e sobreviver à tragédia.

E poesia sempre haverá
mas voltaremos às mesmas palavras repetidas
todos os temas estão gastos
e há que repetir em cada verso
ritmos já entoados, mortes e amores já cantados.

Quanto sacrifício para escrever algumas palavras de lixo
quantos sismos interiores.
Para ninguém as ler ou ser seduzido, nem aplaudir.


(Trad. A.M.)

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14.5.12

Federico Díaz-Granados (Os adeuses)






LOS ADIOSES



Hubiera podido obsequiarte
aquel cine donde vimos
Notting Hill y American Beauty.


Hubiera querido regalarte los hoteles donde nos escondimos
Me hubiera gustado ser el dueño del café en que nos despedimos
Donde escuchamos tantas canciones que hoy son un soundtrack de nuestras vidas.


Y fui ventana donde se estrellaron pájaros
Y el sol me calentó como campanas de bronce de una gótica catedral
Como ángeles que buscan en los escombros restos de su vuelo
Y la luz más allá del paraíso.


Y no hubo obsequios
Y puse el cielo sobre tu cuerpo y lo volviste viento
Y puse el viento sobre tus ojos y lo volviste sueño
Puse sueño en tu silencio
Y lo volviste noche
Y esta noche no hay cielo, viento y sueño
Que conviertan mi corazón
En una luz donde retorne el amor.


Y es por este amor lejano y verdadero
Que las palabras tienen música sobre el papel que nadie canta
Como quien golpea durante horas una casa vacía
Como quien patea latas vacías en el corazón.



Federico Díaz-Granados







Podia ter-te oferecido
aquele cinema onde vimos
Notting Hill e American Beauty.


Queria oferecer-te os hotéis onde nos escondemos
Gostava de ter sido dono do café onde nos despedimos
Onde escutámos tantas canções, hoje o soundtrack das nossas vidas.


E fui janela onde se esmagaram pássaros
E me aqueceu o sol como sinos de bronze duma catedral gótica
Como anjos buscando nos escombros restos do seu voo
E a luz para além do paraíso.


E fora de obséquios
Pus o céu em teu corpo, fizeste-lo vento
Pus o vento em teus olhos, fizeste-lo sonho
Pus sonho em teu silêncio
E fizeste-lo noite
E esta noite não há céu, vento, nem sonho
Que façam de meu coração
Uma luz de que retorne o amor.


E é por este amor distante e verdadeiro
Que as palavras têm música no papel que ninguém canta
Como quem bate durante horas a uma casa vazia
Ou chuta latas vazias lá dentro do coração.



(Trad. A.M.)

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4.12.10

Federico Díaz-Granados (Albergue de passagem)






HOSPEDAJE DE PASO




Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuándo salen, cuándo entran,
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.


Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo.
Mi corazón deja de ser una posada de hambrientos
que acoge a todos los pájaros que llegan del verano
y aguardan a que regreses por tus cosas
a este hotel de paso donde siempre es de noche.



Federico Díaz-Granados






Nunca conheci os meus inquilinos da vida.
Não sei quando saem, nem quando entram,
em que estação ignota descansam de suas misérias.
As mulheres têm saído deste corpo a bater com as portas
queixando-se da minha tristeza,
mas já se têm queixado da humidade,
de muito frio, até de mofo nos armários.


Vão-se sempre sem pagar os meus inquilinos da vida
e o pátio fica novamente vazio.
Meu coração deixa de ser albergue de famintos
para acolher os pássaros todos que arribam no verão
e esperam que voltes pelas tuas coisas
a este hotel de passagem em que é sempre noite.



(Trad. A.M.)

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8.6.10

Federico Díaz-Granados (Soam campainhas)








SUENAN TIMBRES





Golpean, llaman.
Suenan timbres en la casa.
Alguien busca algo a horas imprevistas.
Serán de la oficina postal
o los mormones
ofreciendo Biblias en promoción.
Algún extranjero despistado
o el mendigo que viene a diario por su ración de pan.
Será la vecina gorda que quiere hablar sobre la carestía
o su esposo el prestamista a cobrar los intereses en mora.
Quizá el plomero
o la gitana a pronosticar malos días,
extrañas pestes y fuertes infecciones.
Quién golpeará a esta hora inoportuna?
No es el amor,
no es el hijo, ni mi padre.
Seguro será la muerte y el ropavejero
que vienen por mi cuerpo con su derrota
o el casero a desalojar,
que es lo mismo.



Federico Díaz-Granados







Batem, chamam.
Soam campainhas em casa.
Alguém busca algo a hora imprevista.
Serão dos correios
ou mórmones
oferecendo Bíblias em promoção.
Algum estrangeiro despistado
ou o mendigo que vem diariamente por sua ração de pão.
Será a vizinha gorda a querer falar da carestia
ou o marido o usurário a cobrar os juros em mora.
Talvez o canalizador
ou a cigana augurando maus dias,
estranhas pestes e grandes infecções.
Quem baterá a esta hora importuna?
Não é o amor,
não é o filho, nem meu pai.
É de certeza a morte e o homem da roupa velha
que vêm buscar o meu corpo derrotado
ou o dono da casa a pôr-me fora,
que é o mesmo.


(Trad. A.M.)

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16.2.10

Federico Díaz-Granados (Arte poética)







ARTE POÉTICA



En los oratorios de los bares
siempre hay un sueño
que se pliega tras la barra.
Transitan por ellos
viejos fantasmas
con botellas llenas de grilletes
para blindar los gestos del agua.
En el altar
los poetas pueden cantar en el mismo tono de los muertos
mientras los aprendices del incierto
consagran la sangre del silencio.
La poesía
convierte el silencio en asombro,
en sinfonía tocada en piano por el fuego.



Federico Díaz-Granados






Nos oratórios dos bares
há sempre um sonho
dobrando-se atrás do balcão.
Transitam por eles
velhos fantasmas
com garrafas cheias de grilhetas
para blindar os gestos da água.
Os poetas no altar
podem cantar afinados com os mortos
enquanto os apêndices do incerto
consagram o sangue do silêncio.
A poesia
converte o silêncio em assombro,
em sinfonia tocada pelo fogo ao piano.


(Trad. A.M.)

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7.12.09

Federico Díaz-Granados (Assuntos familiares)








ASUNTOS FAMILIARES




Este vivir entre multitudes y muchedumbres
me recuerda el linaje que no conozco.
No sé si mis antepasados fueron comerciantes o humanistas,
quizá sastres de alguna corte o algún barrio.
La sangre que me corre es de ellos.
No sé si eran abogados o médicos,
no sé si hubo algún santo, deportista, héroe o payaso,
pero en mis ojos reconozco cada día el licor de sus tristezas.


Federico Díaz-Granados






Este viver entre muita gente e muita coisa
recorda-me a linhagem que desconheço.
Não sei se os meus antepassados foram comerciantes ou humanistas,
talvez alfaiates de uma corte ou de um bairro.
É deles o sangue que corre em mim.
Não sei se eram advogados ou médicos,
não sei se houve algum santo, desportista, herói ou palhaço,
mas cada dia reconheço em meus olhos o licor das suas tristezas.


(Trad. A.M.)

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17.2.09

Federico Díaz-Granados (Alguém tens de amar)









A ALGUIEN DEBES AMAR




A alguien debes amar:
al montón de ruinas que te rodean
a las sirenas que anuncian la guerra
a las parentelas que te narran historias del rencor
y luego te cobran la expulsión del paraíso.


Ama a las mujeres, a todas,
a la desconocida
a la del rostro perfecto
a la contrahecha y jorobada
a las que se alejan con sus maletas intactas
a las siempre ajenas.


Seguro el amor un día tendrá su exacta receta
y sabremos por qué la bruma se quedó a la intemperie
de los besos perdidos y los abrazos nunca dados
y por qué la risa parece algunas veces un saco prestado
que nos queda grande y nunca nos encaja
que huele a pieles extranjeras en sus bolsillos.


Se debe amar con sus múltiples heridas
y su inventario de hemorragias y lentas convalecencias
no se debe temer a sus papeles quemados
ni a sus amuletos y talismanes de cada cita
ni a los sollozos que dejaron vacía la alcoba el último día.


A alguien debes amar cada instante de la vida
y regresa amarrado a un pedazo de estrella.
No demores la llegada del alba a estas tierras.


Es un duro oficio y raro asunto este del amor
pero toma hoy muchos apuntes para el gozo
que la mañana que hoy ves frente a tus ojos
hace siglos está detenida en la misma cuenca
esperando
con el mismo afán de las palabras
a la hora de llegar al cuerpo.


Federico Díaz-Granados





Alguém tens de amar:
o monte de ruínas á tua volta
as sirenes que avisam da guerra
os parentes que te contam histórias do ódio
e depois cobram-te a expulsão do paraíso.


Ama as mulheres, todas elas,
a desconhecida
a do rosto perfeito
a contrafeita e enjoada
as que se vão com a bagagem intacta
as sempre alheias.


Decerto o amor terá um dia receita precisa
e saberemos por que a bruma ficou na tempestade
dos beijos perdidos e abraços adiados
e por que o riso parece às vezes um saco emprestado
que nos fica grande e nunca nos serve
que cheira nos bolsos a peles estranhas.


Deve-se amar com múltiplas feridas
com o inventário de hemorragias e lentas convalescenças
sem temer os papéis queimados
nem os amuletos e talismãs de cada encontro
nem os soluços que deixaram vazia a alcova no último dia.


Alguém tens de amar em cada instante da vida
e voltar amarrado a um pedaço de estrela
Não demores a chegada da alba a estas terras


É um duro ofício e caso estranho este do amor
mas toma hoje as tuas notas para o gozo
pois esta manhã que vês
está parada há séculos na mesma cova
esperando
com o mesmo afã das palavras
a hora de entrar no corpo.


(Trad. A.M.)




Fontes: Poetry international (8p+perfil+linques) / Vuelta de Tuerca (5p) / Cyber humanitatis (8p+bilhete) / My space (blogue pessoal)