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28.6.19

María Sanz (A Rodrigo de Xerez)




A RODRIGO DE XEREZ



Ojos míos, de lumbre y madrugada,
que rasgasteis la niebla por noviembre
mostrándome el camino del adviento.

Sangre mía, oh savia nueva y libre,
que incendiaste mi pálida corola
para que su rubor prendiera el aire.

Cielo mío, tan pleno de armonías,
constelado y mutable, pero eterno,
desvelándome a solas sus arcanos.

Todo esto eres tú, por si lo ignoras.


María Sanz




Olhos meus, de fogo e madrugada,
que rasgastes a névoa em Novembro
mostrando-me o caminho do advento.

Sangue meu, ó seiva nova e livre,
que me incendiaste a corola
para seu rubor suster o vento.

Meu firmamento, pleno de harmonias,
constelado e mutável, mas eterno,
a sós me destapando seus arcanos.

Tudo isto és tu, se é que o não sabes.


(Trad. A.M.)

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17.9.17

María Sanz (Vento)





  AIRE  



A pesar de que el mar y la tristeza
no acaban de llevarse el día, sueño
con otra orilla prístina, lejana,
donde las aguas mecen partituras.
Una suite para olas,
olas de Bach,
que vienen y se alejan,
y vienen otra vez, constancia mística
junto a lo que no acaban de llevarse,
oh música azulada,
el mar y la tristeza.


María Sanz






Nunca mais acabam de levar o dia,
o mar e a tristeza, mas eu sonho
com outra beira pristina, longínqua,
onde as águas embalam partituras.
Uma suite para ondas,
ondas de Bach,
que vêm e se afastam,
e vêm de novo, constância mística
do que nunca mais acabam de levar,
ó música azulada,
o mar e a tristeza.



(Trad. A.M.)

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4.10.15

María Sanz (Ninguém te deu nada)





Nadie te ha dado nada, tú lo sabes.
Y lo entiendes mejor cada mañana
cuando abres tu vacío a los primeros
rayos del sol. Entonces agradeces
tener por toda herencia tus sentidos
para ese instante alado de gorriones
que te hace despertar, para ese aroma
florido de la brisa más temprana.
Y lo entiendes mejor. Sabes que el tiempo
acabará con toda pertenencia,
con todo lo que aún no se posee,
y hasta con esas luces que te inundan
de su clara verdad. Nadie te ha dado
más que órdenes, leyes y consejos
a seguir, por las buenas o las malas;
tristezas en la noche, frases hechas,
remedios inservibles contra el frío
y un poco de otras muchas vanidades.
Pero tú lo agradeces. Así nunca
tendrás que devolver ciento por uno
de tales donaciones. Y lo entiendes
mejor cuando te acuerdas de ese día
en que habrás de partir, dejando sólo
unos versos escritos como ejemplo
de tu digna pobreza. Nadie cumple
más deseos por ir con su abundancia
sobre los hombros, por tener sus bienes
a salvo de un fracaso inoportuno.
Por eso, vive en paz con tu vacío,
con la luz matinal, con este aroma
de soledad en flor, con el silencio
que igual que tú, sin nadie, fructifica.


María Sanz

[Emma Gunst]




Ninguém te deu nada, sabes disso.
E entende-lo melhor cada manhã
quando abres teu vazio aos primeiros
raios de sol. Então agradeces
ter só por herança os sentidos
para esse instante alado de pardais
ao despertar, esse aroma florido
da brisa mais matutina.
E entende-lo melhor. Sabes que o tempo
acabará com toda a pertença,
com tudo o que não se tem ainda,
até com essa luz que te inunda
de sua clara verdade. Ninguém te dá
senão ordens, leis e conselhos
a seguir, a bem ou a mal;
tristezas nocturnas, frases feitas,
remédios inúteis contra o frio,
entre outras muitas vaidades.
Mas tu agradeces. Assim nunca
terás de tornar o recebido
a cem por um. E entende-lo melhor
quando te lembras do dia em
que terás de te ir, deixando só
alguns versos como exemplo
de tua digna pobreza. Ninguém cumpre
mais desejos lá por ir de riqueza aos ombros,
lá por ter seus bens a salvo
de um fracasso inoportuno.
Vive por isso em paz com teu vazio,
com a luz da manhã, com este aroma
de solidão em flor, com o silêncio que,
tal como tu, sem ninguém, dá fruto.

(Trad. A.M.)

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28.5.15

María Sanz (O fugitivo)





EL PRÓFUGO



Cuando el tiempo te lleva de su mano
hasta la soledad, o cuando el ascua
de tu cuerpo se apaga a cada instante
por las nieves ajenas, te preguntas
si el precio que pusieron a tu vida
es un error de cálculo. Conviene
no cuestionarse a fondo la existencia,
sino hallar el momento más propicio
en la nocturnidad para evadirse,
y sin hacer ya caso a los recuerdos,
pagar tu miedo en oro cuando cruces
la frontera del alba cada día.


María Sanz



Quando o tempo te leva pela mão
até à solidão, ou quando a brasa
do teu corpo se apaga a cada passo
pelas neves alheias, interrogas-te
se o preço que te puseram à vida
não é um erro de cálculo. Convém
não questionar a fundo a existência,
mas achar o momento propício
para se evadir no escuro da noite,
e sem fazer caso das lembranças
pagar em ouro teu medo, quando
atravessares a fronteira da aurora,
cada dia.

(Trad. A.M.)

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9.7.14

María Sanz (Pardais)





GORRIONES



Que la lluvia cayera en los Jardines
era sólo espejismo. Que mis ojos
acogiesen tristezas, contemplando
inmóviles gorriones ateridos,
no era más que el escorzo de otros tiempos
de humedad retorcida entre las manos,
de pálidos alberos que sentían
el peso de unas alas. Y la lluvia,
detenida en el aire,
remontaba el temblor de aquellos pájaros
clavados en la tierra. Que mis ojos
no supieran llorar, era presagio
de que iban a cerrarse en otros vuelos.

MARÍA SANZ
Jardines de Murillo
(1989)


[María Sanz]



Que a chuva caísse no jardim era
miragem só. Que meus olhos
acolhessem tristezas, contemplando
imóveis pardais transidos,
era apenas o escorço de outros tempos
de humidade retorcida nas mãos,
de pálidos recantos sentindo
o peso das asas. E a chuva,
suspensa no ar,
vencia o tremor desses pássaros
cravados na terra. Que meus olhos
não soubessem chorar, era um presságio
de que iriam fechar-se noutros voos.


(Trad. A.M.)

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4.2.14

María Sanz (E a tarde era ele)





Y LA TARDE ERA ÉL



Salías a su encuentro aquella tarde
profundamente gris,
con los ojos cegados
por la luz interior que te mentía.
Alargabas el paso, no sus ecos,
acostumbrada a ser una invisible
ternura sin destino,
doliente oscuridad sobre el albero.
Y la tarde era él.
Se apareció en la lluvia,
mientras no terminabas de creerte
su mirada de ámbar
apresando tu enésimo delirio.
La tarde estaba en él, y en él se iba.
Alargaste la muerte, no su vuelo,
con los ojos clavados
en el profundo gris que te cercaba.

María Sanz


[María Sanz]



Saías ao seu encontro
nessa tarde cinzenta,
com os olhos cegados
pela luz íntima que te mentia.
Alongavas o passo, não seu eco,
afeita a ser uma invisível
ternura sem destino,
dorida escuridão sobre o terreno.
E a tarde era ele.
Apareceu com chuva,
enquanto duvidavas ainda
do seu olhar de âmbar
apresando teu enésimo delírio.
A tarde estava nele e nele se ia.
Alongaste a morte, não seu voo,
de olhos cravados
no cinzento em teu redor.

(Trad. A.M.)

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27.8.13

María Sanz (Lucidamente triste)





LÚCIDAMENTE TRISTE



Marcada con el signo de las horas,
juiciosamente loca
dentro de una razón en cuarentena,
vienes a ser distinta
tras esos avatares que te arrastran.
Ningún minuto crece,
se transforma
tal vez como la idea sumergida
cuya derivación te da motivos
para sobrevivir entre dos aguas.
Liberada por todos los silencios,
lúcidamente triste
en medio de un destino por entregas,
vienes a ver tu sombra
tras esas claridades que no eclipsan.
Ningún instante fluye,
se dilata
quizá como el amor desposeído,
cuya verdad exige
cercarse y escapar al mismo tiempo.

María Sanz

[Poeta María Sanz]



Marcada com o signo das horas,
judiciosamente louca
dentro de uma razão de quarentena,
vens a ser diferente
com esses avatares que te arrastam.
Nenhum minuto cresce,
transforma-se
talvez como ideia submersa
cuja derivação te dá motivos
para sobreviver entre duas águas.
Liberada pelos silêncios,
lucidamente triste
a meio de um destino em prestações,
vens olhar a tua sombra
atrás de claridades que não eclipsam.
Nenhum instante corre,
dilata-se
quiçá como o amor despossuído,
cuja verdade exige
chegar-se e fugir ao mesmo tempo.

(Trad. A.M.)

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22.5.13

María Sanz (Moço fugaz)





MUCHACHO FUGAZ



Recuerdo que era invierno,
que los almeces iban cobijando
mi vuelta a casa, y que me seguía
un muchacho. Jamás supe quién era.
Así durante un rato. Los Jardines
entonaban la noche con el último
gorjeo de algún pájaro. Sentía
que unos ojos quemaban mi silueta
como el frío, que iban dibujándome
paso a paso. Volví la vista. Sólo
la oscuridad de los almeces, nadie
tras de mí... Pudo ser el mismo invierno,
su nombre masculino,
lo que me traspasara.

Un muchacho fugaz sigue alejándose,
cada vez que lo encuentro,
de mi noche.


MARÍA SANZ
Jardines de Murillo
(1989)




Recordo que era inverno,
e as árvores iam cobiçando
meu regresso a casa e um moço
me seguia. Nunca soube quem era.
Assim durante um bocado. Os Jardins
cantavam a noite com o último
gorjeio de um pássaro. Sentia
que uns olhos me queimavam o perfil
como o frio, que me iam desenhando
passo a passo. Voltei a vista. Só
a escuridão das árvores, ninguém mais
atrás de mim... Podia ser o próprio Inverno,
seu nome masculino,
a trespassar-me.

Um moço fugaz continua a afastar-se,
cada vez que o encontro,
da minha noite.


(Trad. A.M.)

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4.10.12

María Sanz (Na morada da luz)





Na morada da luz escrevo,
com uma transparência contida
que me esvazia e me livra
de tanta noite cruel e ameaça.
Vou a caminho, vou sempre, a sós
por lugares onde ia antes
de saber que não há regresso.
Na morada da luz, do cálido
perfume que conforta meus poemas
escrevo para diante, como vivo.
 

María Sanz
 

 

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17.9.12

María Sanz (Sem título)





SEM TÍTULO




Encontrámo-nos em Washington
Square, tu e eu.
Convidaste-me para jantar
num clube, e a orquestra
tocou para nós
Indian summer... Dançámos
imersos na noite
novaiorquina. Mais tarde, o meu vestido
brilhava abandonado no chão
daquele apartamento, e aí era
bem diferente a música: palavras
e suspiros à mistura com sirenes
de barcos ao longe...


Mas como é que eu não consigo
lembrar-me, agora,
enquanto abro os olhos,
como é que se chamava o filme
em que vi estas cenas?



María Sanz


(Trad. A.M.)


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28.1.11

María Sanz (E não vais ser tu)






Y NO VAS A SER TÚ




Te has inventado un hombre que no existe,
ese hombre que sólo reconoces
lejos de la barbarie,
inmune a lo mediocre y a su causa.
Continúas buscándole,
mientras el arco-iris
es toda su mirada,
cuando aclama la vida
tu soledad en plena muchedumbre.
El hombre que deseas,
ése de cuyos brazos
nada terminaría de arrancarte,
hace tiempo que huyó del Paraíso,
que encuentra cada noche
la mujer de sus sueños,
y no vas a ser tú, precisamente,
con tanto Brahms y tanta poesía.


María Sanz






Inventaste um homem que não existe,
esse homem que só reconheces
longe da barbárie,
imune à mediocridade e à sua causa.
Continuas a procurar,
enquanto o arco-íris
é todo o seu olhar
quando tua solidão aclama a vida
no meio da multidão.
O homem que desejas,
esse de cujos braços
nada te arrancaria,
há muito que fugiu do Paraíso
e encontra cada noite
a mulher dos seus sonhos,
e não serás tu, precisamente,
com tanto Brahms e tanta poesia.


(Trad. A.M.)


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7.4.10

María Sanz (A memória)






LA MEMORIA




Si quieres olvidar, si no te basta
con ahuyentar heridas y desprecios,
acuérdate del día en que un poema
te liberó del mundo y sus engaños.



María Sanz







Se queres esquecer, se não te basta
afugentar feridas e desprezos,
lembra-te do dia em que um poema
te libertou do mundo e seus enganos.


(Trad. A.M.)

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19.6.09

María Sanz (Homens ao natural)









HOMBRES AL NATURAL





Son seres grises,
inequívocamente masculinos,
que lo mismo me envían
algún ramo de rosas
con cuatro plenilunios de retraso,
que intentan sorprenderme
al llegar en su lata
(léase coche) último modelo
donde se sienten mágicos.


Seres brillantes,
portadores de un agua de colonia
que anuncia su presencia
con cuatro primaveras de adelanto;
hombres al natural, de calle y riesgo,
que buscan evadirse
llevándome a cenar. Puedo ingerirlos
antes de que caduquen,
pero se me indigestan
media hora después, y no merece
la pena estropear esa velada.


Madre Naturaleza,
los pones a mi alcance, y agradezco
tus sabias intenciones.
Pero yo siempre he sido
inequívocamente femenina,
y declaro ante ti que cada vez
es mayor la distancia que nos une.



María Sanz







São seres cinzentos,
inequivocamente masculinos,
que tanto me enviam
um ramo de rosas
com quatro luas de atraso,
como intentam surpreender-me
ao chegarem de lata
(leia-se carro) último modelo
em que se sentem mágicos.


Seres brilhantes
portadores de uma água de colónia
que lhes anuncia a presença
com quatro primaveras de avanço;
homens ao natural, de rua e risco,
que procuram escapar-se
levando-me a jantar. Posso ingeri-los
antes de caducarem,
mas dão-me indigestão
meia hora depois, e não vale
a pena estragar a noitada.


Mãe Natureza,
tu põe-los ao meu alcance e eu agradeço
tuas sábias intenções.
Mas eu cá fui sempre
inequivocamente feminina,
e ante ti declaro que é cada vez
maior a distância que nos une.


(Trad. A.M.)


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28.4.09

Maria Sanz (Alguém que não eu)






ALGUÉM QUE NÃO EU



Alguém que não eu cobra a conta
das horas felizes, das tardes
em que teve o amor como aliado,
das noites lavradas corpo a corpo.


Alguém que não eu sai de casa
e quebra os grilhões, como quem,
após cumprir com sua dor, um dia
qualquer se escapou da morte.


Esse alguém levanta
o coração para o céu;
abarca o horizonte
e escolhe seu destino,
embora no fim penetre
dentro de mim e escreva.


María Sanz


(Trad. A.M.)



[Cervantes]




Fontes: Cervantes (perfil+biblio+imagem+ antologia(pdf-72) / A media voz (22p) / María Sanz (blogue) / Wikipedia


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