Mostrar mensagens com a etiqueta Adolfo Cueto. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Adolfo Cueto. Mostrar todas as mensagens

22.5.18

Adolfo Cueto (Descargas eléctricas)





DESCARGAS ELÉCTRICAS



Las palabras producen
sacudidas eléctricas. Son
como enormes trallazos fustigándonos
dentro, fogonazos, calambres: son descargas de luz
que fulminan la nada. Ahora, a oscuras
de nuevo, como quien se zambulle, entro en ti,
muy despacio –otra vez
lentamente– para que me ilumines, para tocar el fondo
de las cosas. El todo que es colmo
de la nada; el incendio, el incendio:
nuestra vida una en llamas, sólo un
electroshock, un espasmo
sin fin, cables de alta tensión elevados al viento.

Somos estos que crujen
en palabras, palabras
que son campos minados, son neuronas
hirviendo, filamentos de lumbre, material
radiactivo que nos toca de frente.
El profundo sabor
de la carne a la brasa; esta luz que nos dice
y ha dejado una flor: deja flores de plástico
floreciendo entre escombros. En vida abierta,
vieja, herida
nuevamente, la palabra surgiendo, la palabra
nombrándonos, entre el ser y la nada, el ruido
y el silencio, la inexistencia y el vacío.


 Adolfo Cueto




As palavras produzem
choques eléctricos. São
como chicotadas a fustigar-nos por dentro,
chamaradas, espasmos: são descargas de luz
que fulminam o nada. Agora, às escuras
de novo, como quem se esconde, eu entro em ti,
devagarinho – outra vez
lentamente – para que me ilumines, para tocar
o fundo das coisas. O todo que é cume
do nada; o incêndio, o incêndio,
nossa vida em chamas, só um electro-choque,
um espasmo sem fim, cabos
de alta tensão erguidos ao vento.

Somos estes que crepitam
em palavras, palavras
que são campos minados, são neurónios
fervendo, filamentos de lume, material
radioactivo que nos toca de frente.
O profundo sabor
da carne esbraseada; esta luz que nos diz,
deixando uma flor, flores de plástico
florescendo entre escombros. Em vida aberta,
antiga, ferida novamente,
a palavra surgindo, a palavra
a nomear-nos, entre o ser e o nada, o ruído
e o silêncio, a inexistência e o vazio.

(Trad. A.M.)


.

20.1.17

Adolfo Cueto (Aluimento)





SOCAVÓN
(calle en obras)


Se parece a ti misma, soledad, esta acera, ahí
abierta, con su herida asomada, su intestino
de plástico. Ese plástico lleno
de aluminio y de frío, su azul descolorido,
empozado entre fango. Por las secas bajantes del olvido,
donde ya
nadie pasa
ni llega, y sólo abundan pasado y otros útiles
de ferretería, esta acera llagada, ahí
abierta, se parece a ti misma, soledad,
seas quien seas.


Adolfo Cueto




É parecida contigo, solidão, esta calçada,
esventrada, com as tripas à mostra, seu intestino
de plástico. Esse plástico cheio
de alumínio e de frio, seu azul descolorido,
atascado de lama.
Pelas ladeiras do esquecimento,
onde já ninguém passa,
a ir ou a vir,
onde abundam o passado e algumas ferramentas,
esta calçada em ferida, assim exposta,
é parecida contigo, solidão,
sejas lá tu quem fores.


(Trad. A.M.)


29.12.16

Adolfo Cueto (Poética)





POÉTICA



Palabras en corrientes subterráneas,
subterráneas corrientes respiradas
–trabajadas, expresadas:
palabras en corrientes necesarias.


Adolfo Cueto

.


19.12.16

Adolfo Cueto (Clarões na noite)





DESTELLOS EN LA NOCHE



Estos destellos que ahora me hablan
de ti, que bailan en lo alto, que golpean en
todos los cristales, en muy altas cornisas, antenas,
azoteas, contra esa simetría
de aparatos metálicos, de opacos
rascacielos; estos breves reflejos
de qué, que nos convocan; este parpadear
de luces en la noche, que me lleva
ciegamente hasta ti: esta insomne
llamada, esta muda caricia que ha dejado un zarpazo,
una gran quemazón sin distancia
ni olvido…

Van viniendo
de lejos –parece. A la velocidad
de la luz, llegan estos reflejos,
que son –¿cómo decir?– un gran morse
velado, un calambre de lumbre: son vislumbres
fugaces. Aluminio
diluido, su fulgor disolviéndose
clandestino, instantáneo. Como un guiño de ojos
que conduce hasta el alba.
Porque ya ha amanecido, y es de día –ya
sabes; y hace un día imponente, luce un sol
sin matices. Y el sol pega en lo alto –más arriba, aún
más alto– en las altas cornisas
del amor.


Adolfo Cueto




Estes clarões que agora me falam
de ti, que bailam lá no alto, que batem
nos vidros, nas cornijas muito altas, antenas,
açoteias, contra essa simetria
de aparelhos metálicos, de opacos arranha-céus;
estes breves reflexos,
que nos interpelam; este piscar
de luzes na noite, que cegamente me leva até ti,
este apelo insone, esta muda carícia
que deixou um rasgão,
uma queimadura sem remição.

Vão chegando
de longe – parece. À velocidade
da luz, vêm estes reflexos,
que são – como dizer? – um grande morse
velado, uma convulsão de lume, são vislumbres
fugazes. Diluído
alumínio, seu fulgor se dissolvendo
clandestino, instantâneo. Como um piscar de olhos
que conduz até à aurora.
Porque amanheceu já, é dia claro – estás sabendo;
e é um dia imponente, de sol sem matizes.
E o sol cola-se, lá no alto – mais acima, mais
alto ainda – nas altas cornijas do amor.

(Trad. A.M.)



.