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23.9.12
Luis Antonio de Villena (O fauno do parque)
EL FAUNO DEL PARQUE
¡Qué extraño el joven fauno que grita
su hermosura! Al viento el brazo aleve,
como agitando un tirso de flores y de espuma
parece que te mira o te habla o te invita.
Su cuerpo es una danza extática y curva,
su cabello es suave como tarde en un río,
hay una flor extraña prendida en su cintura
y un mudo deseo que hiere en sus pupilas.
¿Qué raro fuego guarda el fauno entre los labios?
Parece de su brazo desprenderse un perfume,
mientras en sangre eterna vence al polvo del aire.
Ideal como la dócil cauda de la tarde,
el joven semidiós triunfa del viandante.
Barro o mármol es oro y amor, solitario, en el parque.
Luis Antonio de Villena
Que estranho o fauno jovem gritando
a sua beleza! Ao vento o braço ligeiro,
como se brandisse um ramo de flores e de espuma
parece que te olha ou te fala ou convida.
Seu corpo é uma dança estática e curva,
seu cabelo suave como tarde à beira rio,
há uma flor estranha presa à cinta
e um mudo desejo ferindo nas suas pupilas.
Que fogo estranho guarda nos lábios este fauno?
Um perfume parece soltar-se-lhe do braço,
enquanto vence em sangue a poeira do ar.
Ideal como a cauda dócil da tarde,
triunfa do viandante o jovem semi-deus.
Barro ou mármore é ouro e amor, solitário,
no parque.
(Trad. A.M.)
.
8.1.10
Luis Antonio de Villena (Querubins)
QUERUBES
Entregados al mal y a los deseos,
aman la sangre y los placeres turbios,
el vértigo infinito de los labios,
el peligro que acecha tras las curvas.
Pero su cuerpo es bello y seductores
son sus ojos como ramos lilas,
hay huertos escondidos en sus labios,
cálidos ríos en su piel nocturna.
Todo se desconoce de su origen.
Son una raza extraña de fulgores
hermosos. Ancho dolor de deseos.
Les darías la vida como un ebrio,
porque hay rosas de amor en sus labios,
y nada importa el mal en cuerpos bellos.
Luis Antonio de Villena
Rendidos ao mal e aos desejos,
amam o sangue e os turvos prazeres,
o vértice infinito dos lábios,
o perigo que espreita nas curvas.
Mas seu corpo é belo e sedutores
os olhos como ramos de lilases,
têm hortos escondidos nos lábios,
cálidos rios em sua pele nocturna.
Tudo se ignora da sua origem.
São uma raça estranha de formosos
fulgores. Larga dor de desejos.
Dar-lhes-ias a vida como ébrio,
porque há rosas de amor em seus lábios
e nada importa o mal em corpos belos.
(Trad. A.M.)
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29.11.09
Luis Antonio de Villena (Arte de viver)
UN ARTE DE VIDA
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa,
tu corbata de tarde, la carta que le escribes
a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto
de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.
Amar el sol y desear veranos, y el invierno
lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde
esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte
el foulard con cariño esmerado ante el espejo,
embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir
y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas,
todo el mundo que cabe en tanta euritmia.
Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,
y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán
después, un tanto yermas, y esperarás el sueño.
Del día que vendrá no sabes nada. (No consultas
oráculos). Te quemarán hastíos y emociones,
tertulias y bellezas, las rosas de un banquete
suntuario, y las viejas callejas, donde se siente
todo, en el verano, como un aroma intenso.
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.
Y si todo va mal, si al final todo es duro,
como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.
Luis Antonio de Villena
Viver sem fazer nada, cuidar do que não importa,
a gravata de tarde, a carta que escreves
a um amigo, a opinião sobre uma tela, o conteúdo
da palestra, mas que não terás o mau gosto
de querer escrita. Beber, esse prazer efémero.
Amar o sol e aspirar ao Verão, ou o Inverno
lentíssimo que convida à saudade (e donde
essa saudade?). Sair todas as noites, compor
o foulard ao espelho com esmero e carinho,
embriagar-te de beleza quanto puderes, perseguir
e anelar jovens corpos, planuras prodigiosas,
todo o mundo que cabe em tanta euritmia.
Deixar manhãzinha tão fantásticos leitos
e cheirar as mãos enquanto chamas um táxi, gozando
na lembrança, pois falam de véus e delícias,
escondidos lugares e perfumes sem nome,
doces como os corpos. Que frio amanhecer então,
que triste e que belo. Os lençóis te acolherão
de seguida, um tanto ermos, e esperarás pelo sono.
Do dia que virá nada sabes. (Não consultas
oráculos). Hão-de queimar-te fastios e emoções,
tertúlias e belezas, as rosas de um banquete
sumptuoso, e as velhas ruelas, onde se sente
tudo, no verão, como intenso aroma.
Viver sem fazer nada. Cuidar do que não importa.
E se tudo correr mal, se tudo for duro a final,
como Verlaine, saber ser o rei de um palácio de inverno.
(Trad. A.M.)
Fontes: Luis Antonio Villena (sítio pessoal/tudo+algo) / A media voz (43p) / Poesi-as (24p) / Cervantes (9p+bio+videoteca)
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