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20.11.25

Álvaro Cunqueiro (Meti meus dias)




Metí todos mis días en un hatillo remendado
y me eché a andar.
Yo mismo hacía los caminos que me llevaban
lejos, mas allá de los bosques,
por la orilla del mar, por el mar mismo.
Y en el hatillo, al lado de los días míos,
—infancia, juventud, madurez, vejez—
iba metiendo el pan de las limosnas.
Alguna vez el pan estaba aún caliente y al tocarlo
resucitaba un día mío en el que, muy joven,
vi a una mujer hermosa que cogía flores en el jardín.
En el sur me agasajaban con vasos de vino.
Pero ya es tiempo de volver. Me canso, y ya no sé soñar.
Como una colmena hendida por un rayo
ya no enjambran las abejas en verano
dentro de mí. Sueños no hay, ni inquietudes.
En la vieja casa haré lumbre y le contaré a las llamas
de qué modo muere un vagabundo.

Álvaro Cunqueiro

 


Meti meus dias numa trouxa remendada
e pus-me a andar.
Eu mesmo fazia os caminhos que me levavam
longe, além dos bosques,
pela beira do mar, pelo mar mesmo.
E na trouxa, ao pé dos dias
– infância, juventude, maturidade, velhice –
ia metendo o pão da esmola.
Às vezes o pão estava quente ainda e ao tocar-lhe
ressuscitava aquele dia em que, muito jovem,
vi uma mulher bela colhendo flores no jardim.
No sul recebiam-me com copos de vinho.
Mas é tempo já de voltar, canso-me e nem sei já sonhar.
Como uma colmeia fendida por um raio,
não fazem já enxame as abelhas no verão
dentro de mim. Sonhos não há, nem inquietação.
Acenderei lume na casa velha e contarei às chamas
de que modo morre um vagabundo.


(Trad. A.M.)

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25.8.24

Álvaro Cunqueiro (Dentro do peito)



En medio de su pecho los veleros habían armado una red tímida
que tenía una voz llena de lámparas y eclipses
y un párpado tejido por los vientos.

Ella seguía siendo universal y nítida.

Una garganta llena de distancias
era la flauta que encantaba los ecos olvidados
en el fondo de las corrientes marinas,
penetradas de cauces desde las islas negras de sus ojos.

Ella estaba lejos de todo. Todo estaba al lado suyo.

Álvaro Cunqueiro



Dentro do peito ela tinha uma rede tímida armada pelos veleiros
e uma voz cheia de lâmpadas e eclipses
e uma pálpebra tecida pelos ventos.

Continuava universal e nítida, ela.

Uma garganta cheia de distâncias
era a flauta que encantava os ecos olvidados
no fundo das correntes marinhas,
penetradas por leitos das ilhas negras de seus olhos.

Ela estava longe de tudo. Tudo estava à beira dela.


(Trad. A.M.)

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23.4.24

Álvaro Cunqueiro (Luz molhada)




Luz mojada le llegaba del mar.
¡Qué claro el tiempo
para verla en la playa
con presencia de cosa!
¡Qué sencilla la tarde
para besarla en el pelo
con caricia animal y pura!
¡Luz mojada de sus ojos
llevaba el mar!


Álvaro Cunqueiro



Luz molhada lhe vinha do mar.
Que tempo claro
para a ver na praia
com presença de coisa!
Que simples a tarde
para a beijar no cabelo
carícia pura e animal!
Luz molhada de seus olhos
vestia o mar!


(Trad. A.M.)

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3.4.24

Álvaro Cunqueiro (Do outro lado me disseram)




Al otro lado me dijeron
los viejos se van convirtiendo en árboles
viejos también sin hojas en el lado del sol
aguardando sin saber qué, mudos.

Pero súbitamente un árbol cualquiera
siente subir dentro de él la savia de un sueño
al borde de la muerte ya, pero todavía
tibio como la leche de la madre.

El sueño va subiendo por las venas del árbol
una vida entera que pasa
hasta hacerse pájaro en una rama
un pájaro que recuerda, canta y se marcha
poco antes de que todos los árboles mueran.

Si yo me hago árbol viejo al otro lado del río
y me toca ser el árbol que recuerda y sueña
puedes estar bien segura que soñaré contigo

con tus ojos grises como el alba
y con tu sonrisa
con la cual se vistieron los labios de los rosales
en los días mas felices.

Álvaro Cunqueiro

 

Do outro lado me disseram
os velhos vão-se fazendo em árvores
velhos também sem folhas no lado do sol
aguardando sem saber quê, mudos.

Mas de repente uma árvore qualquer
sente subir por dentro a seiva dum sonho
à beira da morte já, mas ainda
morno como o leite materno.

O sonho vai subindo pelas veias da árvore
uma vida inteira que passa
até fazer-se pássaro num ramo
um pássaro que recorda, canta e vai-se embora
antes pouco de morrerem as árvores todas.

Faça-me eu árvore velha do outro lado do rio
e toque-me ser a árvore que sonha e recorda
podes estar certa que sonharei contigo

com teus olhos cinza como a aurora e com teu sorriso
que vestiu os lábios das roseiras
nos dias mais felizes.


(Trad. A.M.)



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