2.12.22

Angélica Morales (Todo ruído do mundo)




TODO EL RUIDO DEL MUNDO

 

Como un silencio abatido,
tu lengua sobre mi sudor,
la primavera llegando tarde,
nuestros cuerpos revolcándose en la ceniza.
Como una mujer pálida con la sangre a contracorriente,
de esas que besan cruces y un tambor.
Luego estoy yo,
como llegando del martirio o de atravesar un aro de fuego en tu mirada.
Como la espada y la mano y el cuello de una flor que tiembla.
Igual a los días de lluvia que encadenan tempestades,
tacitas de té donde unos piececitos de niña bailan.
Como el castigo o el árbol arrasado o la ciudad que no sabe dormir
y se calza un avión en los talones.
Todo el ruido del mundo está ahora en la palabra.
Toda la palabra del mundo se esconde ahora en el vientre del mar.
Todo el mar ruge ahora sobre la boca de los amantes.
Como si mañana las camisas de los muertos pudieran despertar
y darnos su abrazo de escarcha.
¿Te has fijado en la respiración de las violetas?
¿Te has fijado en el grosos de las gafas de T. S. Eliot?
Luego están nuestros asuntos con dios,
hacer la cama de su carne,
planchar los nervios de su hijo bastardo,
zurcir la herida de esta tierra que nos escupe.

Angélica Morales

 

 

Como abatido silêncio,
tua língua em meu suor,
a primavera tardeira,
nossos corpos a revolver-se na cinza.
Como uma mulher pálida como sangue em contracorrente,
dessas que beijam a cruz e o tambor.
Depois venho eu,
como chegando do martírio ou de passar
um aro de fogo em teu olhar.
Como a espada e a mão e o pé de uma flor que treme.
Tal como os dias de chuva que amarram tempestades,
xícaras de chá onde bailam uns pezinhos de menina.
Como o castigo ou a árvore arrancada ou a cidade que não dorme
e calça um avião nos calcanhares.
Todo o ruído do mundo está agora na palavra.
Toda a palavra do mundo esconde-se agora no ventre do mar.
Todo o mar ruge agora na boca dos amantes.
Como se amanhã as camisas dos mortos pudessem acordar
e dar-nos seu abraço de orvalho.
Reparaste no respirar das violetas?
Reparaste nos óculos de T.S. Elliot?
Depois estaremos nós com Deus,
fazer a cama de sua carne,
passar os nervos de seu filho bastardo,
coser a ferida desta terra que nos cospe.


(Trad. A.M.)

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