20.8.23

Hilario Barrero (Early sunday morning)


EARLY SUNDAY MORNING

                                   (Para Edward Hopper)

 

Única criatura, la claridade
extiende sus raíces en la línea  
horizonte de la calle vacía,
bautizando al color por su apellido:
azules infantiles, verdes lluviosos,
ocres enamorados, húmedos blancos
que son frontera con la sábana tibia,
el olor a café, la primera caricia,
y el roce de la muerte que, temprana,
teje precipitada la túnica del barro.
Dando razón de luz al carbón de la sombra,
el sol va señalando a la fachada
su destino de noche aún distante.
Dormidas las persianas, amarillo
despierto de septiembre, un visillo
entretiene su frágil esqueleto
en el lento columpio de la brisa,
mientras Mrs. McLaughlin siente un escalofrío,
protegida por Gato (y una buena ginebra)
y comienza a leer la última edición
del New York Times, cuando tan sólo son
las siete menos cuarto, en la recién
creada mañana del domingo.

 
Hilario Barrero 

 

Criatura única, a claridade
estende as raízes na linha
do horizonte da rua vazia,
pondo apelido na cor:
azul infantil, verde chuvoso,
ocres apaixonados, húmidos brancos,
fronteira com o lençol tépido,
o cheiro a café, a primeira carícia,
e o roçar da morte
que tece precipitada a túnica do pó.
Dando razão de luz ao carvão da sombra,
o sol vai esboçando na fachada
seu destino de noite ainda distante.
Dormidas as persianas, amarelo
vivo de Setembro, um cortinado abana
 o esqueleto no lento baloiço da brisa,
enquanto Mrs. McLaughlin sente um calafrio,
protegida por Gato (e  uma boa genebra)
e começa a ler a última edição
do New York Times, quando são apenas
sete menos um quarto, na recém-criada
manhã de domingo.


(Trad. A.M.)

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