6.2.21

José Watanabe (A pedra do rio)

 


LA PIEDRA DEL RÍO



Donde el río se remansaba para los muchachos
se elevaba una piedra.
No le viste ninguna otra forma;
                         sólo era piedra, grande y anodina.


Cuando salíamos del agua turbia
trepábamos en ella como lagartijas. Sucedía entonces
algo extraño:
           el barro seco en nuestra piel
acercaba todo nuestro cuerpo al paisaje:
                         el paisaje era de barro.
En ese momento
la piedra no era impermeable ni dura;
            era el lomo de una gran madre
que acechaba camarones en el río. Ay poeta,
otra vez la tentación
                 de una inútil metáfora. La piedra
era piedra
y así se bastaba. No era madre. Y sé que ahora
asume su responsabilidad; nos guarda
en su impenetrable intimidad.

Mi madre, en cambio, ha muerto
                        y está desatendida de nosotros.

 
José Watanabe

 

  

No rio onde era o remanso
havia uma pedra,
            uma pedra vulgar, grande e anódina. 

Quando saíamos da água,
trepávamos por ela como lagartixas. E então
sucedia algo estranho,
            a lama seca sobre a pele
acercava-nos o corpo da paisagem,
que era de lama também. Aí,
a pedra não se mostrava dura nem impermeável,
era antes como que o costado de uma grande mãe
a espreitar camarões no rio.
Ah, poeta, outra vez
a tentação das metáforas inúteis, a pedra
era a pedra e nada mais, não era mãe nada.
Assume agora, sei eu, a sua responsabilidade,
a de nos guardar no seu íntimo impenetrável.

Minha mãe, por seu lado, é morta
            e anda muito esquecida de todos.



(Trad. A.M.)


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