EL PASAJERO
A veces, raras veces, siento la fatiga
de una travesía demasiado larga.
Se me cierran los ojos, llego a puerto.
¡Tantos queridos rostros me sonríen!
Es de nuevo la casa de la infancia,
el patio, el río, mi madre que me llama,
el verano en París, el cuarto diminuto
donde por primera vez no estuve solo
y luego, por primera vez, estuve solo.
Cierro los ojos. En la sombra el mundo
y a una nueva luz todas las cosas
que alguna vez amé, que tuve y que perdí.
Todas me esperan al final de todo.
Están muy cerca ya. ¿No se divisa
la tierra firme tras de aquellas nubes?
Miro la lenta estela de mi vida,
incesante se borra frente a mí.
El pasado, el futuro, espuma blanca,
monótona escritura que no acierto
a descifrar. Sueño en llegar a casa,
en acabar un viaje demasiado largo,
sin ilusiones ya, con água apenas.
Estoy listo, adiós, adiós, la maleta
rebosa de impaciencia y de regalos.
Sueño en los rostros que me aguardan
-otra vez juntos tras de tanto tiempo!-
allá, en el puerto, bajo tierra leve.
José Luis García Martín
Às vezes, mas raro, sinto a fadiga
de uma travessia demasiado longa,
cerram-se-me os olhos, chego a porto.
Tantos rostos queridos a sorrir-me!
Lá está de novo a casa da infância,
o pátio, o rio, minha mãe a chamar-me,
o verão em Paris, o quarto diminuto
onde pela primeira vez não estive só
e depois, pela primeira vez, estive só.
Fecho os olhos, na sombra o mundo
e a uma nova luz as coisas todas
que um dia amei, que tive e que perdi.
Todos me esperam no final de tudo,
muito perto já. Não se divisa
a terra firme por trás daquelas nuvens?
Olho para a esteira da minha vida,
a apagar-se incessante frente a mim.
O passado, o futuro, espuma branca,
monótona escrita que não atino
a decifrar. Sonho em chegar a casa,
acabar uma viagem demasiado longa,
sem ilusões já, com água apenas.
Estou pronto, adeus, adeus, a mala
transborda de prendas e impaciência.
Sonho com os rostos que me aguardam
- outra vez juntos depois de tanto tempo -
além, no porto, debaixo de terra leve.
(Trad. A.M.)
